Cuando el ascensor social baja a los sótanos

Es curioso cómo corrientes políticas antagónicas se dan la mano en el eje que opone libertad individual frente a intervencionismo estatal, formándose estas extrañas parejas: liberalismo+anarquismo en contraposición al absolutismo+totalitarismo(comunismo/fascismo).

Entre tanto “ismo” Intento hacerme una mejor imagen del anarquismo, lo que me lleva a leer la biografía de Kropotkin, el príncipe ruso.

Hoy en día el capitalismo ha desactivado eficazmente a la clase obrera con la zanahoria del ascensor social: la prometida movilidad entre clases favorecida por una supuesta igualdad de oportunidades que premia tanto al trabajador voluntarioso como al genio dotado de buenas ideas. “Con un poco de esfuerzo usted también puede disfrutar de un piso en propiedad, un apartamento en la playa y un par de coches”, ¿quién quiere ser comunista pudiendo ser clase media?, la ambición como anestesia funciona. En este contexto actual es cuando más sorprenden los contraejemplos, como el de Buda, o el de Kropotkin, sinceramente me admiro de cómo, teniendo la opción de vivir una vida con todas las comodidades a su alcance, alguien opta por prescindir de todos sus privilegios, y elige la valiente vía de la incomodidad, el riesgo de la persecución, con tal de ser coherente con una creencia… y es entones cuando caigo en la cuenta de que en esta descripción también cabe el infame y fanático Bin Laden… así que salgo de la wikipedia, apago el iPad, y enciendo la tele para ver Código Emprende.

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Desunión Europea

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Conocen al señor de arriba?, ¿son capaces de recordar su nombre, su cargo?
¿Y qué me dicen de la política de su derecha, saben cuáles son sus funciones?
…se llaman Herman y Catherine, y son, en tanto europeos que somos, nuestro presidente y nuestra representante para asuntos exteriores. Pero no se sientan culpables si no les han identificado: en primer lugar, no surgieron de un proceso electoral en el que los ciudadadanos pudiéramos conocerles y votarles. Y en segundo lugar se supone que él debería haber llevado la voz cantante ante la crisis de la deuda soberana de los estados sureños de la unión, y que ella tendría que haber liderado codo con codo con Obama la intervención en la guerra civil de Libia, y una hipotética solución a la crisis siria… pero en absoluto ha sido así, han preferido mantener un perfil bajo, y una presencia mediática casi nula (o quizá, símplemente, se han resignado a ello).

Europa carece de símbolos de cohesión más allá de la bandera y de aquello que venimos en llamar “cultura”, un ente que se apoya en el arte, pero también en la historia de cómo nos hemos venido masacrando en los últimos siglos. No digo que carezcamos de un factor común identitario (no hay más que viajar a Marruecos o a Asia para ver que, efectivamente, tenemos más en común con un croata que con un vietnamita), tan solo señalo que carecemos de símbolos como los que aglutinan a EEUU (desde una constitución, hasta algo más frívolo como podría ser una selección europea de baloncesto, etc.). Es una oportunidad desperdiciada que estos dos cargos políticos no se encarnarnen en signos de cohesión.

Pero claro, para lograr algo, antes hay que quererlo.

La realidad es que en la península occidental de Asia el bacalao lo cortan en tándem las dos personas retratadas abajo, a quienes, por cierto, la mayoría de los afectados por sus decisiones tampoco hemos votado. Europa orbita alrededor de una reedición, 1400 años más tarde, de la unión de Neustria y Austrasia.

A los asfixiados habitantes del sur de los Pirineos sólo nos cabe la esperanza de que a Sarko lo releve Hollande, quien, según apunta en su campaña, quizá llegue a aflojarnos el nudo de la corbata.
En todo caso la influencia de España seguirá por debajo de su peso real como 5ª economía de la Unión, ¿un ejemplo?, esta semana fue Rubalcaba a visitar al susodicho Hollande, correligionario suyo… y ni siquiera hubo foto de cara a la galería mediática… y es que el cartel de perdedor pesa como una losa, toda una pena.

Carta a los Reyes Magos

 

Querido Papá Noel, y queridos Reyes Magos. Debo empezar diciendo que este año no he hecho la broma esa de “Melchor, Gaspar, Va a Saltar y se cayó”, (bueno, sólamente un par de veces… me parece un chiste muy malo, pero no puedo evitarlo porque funciona muy bien con los críos). Tampoco he hecho alusión a tu elevado índice de masa corporal, Santa Claus, entiendo que es una adaptación al clima frío de Laponia, y que tú te sientes mejor así: los que se mofan deberían respetarlo. Por otro lado os diré que jamás he entendido que haya antagonismo entre vosotros, hay gente que sólo pide a los unos o al otro, como el que bebe pepsi y no cocacola, sin embargo yo creo que pidiéndoos a todos habrá más probabilidades de que se cumplan mis deseos, que son estos:
 
Así, en líneas generales, me gustaría que en este 2012 acabase la puñetera crisis económica, que si ha quedado demostrado que el dinero es algo abstracto, los problemas que estamos viviendo deben tener también bastante de ficticio, creo yo. Vamos, que no hemos vivido una destrucción como en una gran guerra, ni una epidemia mortal como cuando la peste negra, ni una sequía que nos dejase sin cosechas… ninguna devastación tangible, tan sólo unas sumas que no cuadraban en los ordenadores de Lehman Brothers, y con la tontería a vueltas han pasado ya tres años…
 
Pero como no sé si esto está en vuestras manos, al menos quería pediros una nueva clase política, ya que a la actual parece faltarle valor para preocuparse más del pueblo al que deberían servir, oponiéndose al poder financiero. La renovación tendría que empezar por encima de los Pirineos, claro, ya que los de aquí no pintan mucho: me quitáis a Merkozy, y me traéis a alguien con verdadero sentido social y europeo, como esos políticos de los 80 que creían de verdad en (sic) llevar a cabo una política económica que garantice el crecimiento al mismo tiempo que mantenemos el empleo, defendemos las conquistas sociales, profundizamos en la democracia económica y defendemos nuestro medio ambiente-Olof Palme.



Así, y aproximándonos ya a casa, me gustaría también habitar una ciudad en la que pudiera hacer la mayoría de las cosas andando: ir al colegio o a trabajar, hacer la compra, acercarme al parque… todo a no más de 15 minutos a pie. Sé que me diréis que entonces me vaya a vivir a Logroño, pero es que las oportunidades de trabajo se dan más en Madrid ¿no hay modo de arreglar lo que ya tenemos?… al menos, sería fácil quitar la boina de contaminación de la ciudad ¿no?, aunque claro, la señora alcaldesa a la que (no) hemos votado ha dejado claro que nanai.


Hombre, ya por último, me encantaría dar con un currete: nada desorbitado, algo como lo que ya tenía… me gustaba y me daba para ir tirando, que tampoco pretendo hacerme rico (aunque tampoco estaría mal). Claro que si me salís con lo de que “hay que ser emprendedores, los tiempos de antes ya no volverán” cambiamos de tema… que estoy hasta el gorro navideño de oírlo, y además estoy plenamente convencido: sólo me falta perfilar la idea feliz y obtener la financiación (a todo esto… ¿qué tipo de interés manejáis?).


Si me lo ponéis tan difícil voy a acabar pidiéndoos una bici, como todos los años, y al final, sin hacerme ni caso, me traeréis un CD o un libro para salir del paso… que os conozco.


En fin, un saludo, y no seáis muy crueles en el ERE al colectivo de duendes y ayudantes, que luego sin ellos no daréis a basto con el reparto el próximo año, y acabaréis recurriendo a MRW o similar.




Sobre la moderación de las mayorías

“Las desviaciones de los gobiernos son: la tiranía que lo es del reinado; la oligarquía que lo es de la aristocracia; la demagogia que lo es de la república. La tiranía es una monarquía que sólo tiene por fin el interés personal del monarca; la oligarquía tiene en cuenta tan sólo el interés particular de los ricos; la demagogia, el de las masas. Ninguno de estos gobiernos piensa en el interés general.”-Aristóteles
 
“La libertad política no se halla más que en los gobiernos moderados (…) cuando no se abusa de su poder; pero es una experiencia eterna que todo hombre que tiene poder se ve inclinado a abusar de él; y así lo hace hasta que encuentra algún límite. 
¿Quién lo diría? Hasta la virtud necesita límites.
Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que, por la disposición de las cosas,

el poder detenga al poder.”-Montesquieu
 
Creo que comparto con muchos la preocupación sobre dos cuestiones: 


1/La posibilidad de que la nueva mayoría absoluta conservadora en España cercene libertades recién estrenadas debido a la presión de su ala más radical, y que, por otro lado, distribuya las cargas económicas derivadas de la crisis sobre la clase media-baja y las capas sociales más desfavorecidas.



2/El devenir de la primavera árabe. Salvando las distancias entre las victorias electorales de los islamistas en las recién nacidas democracias del norte de África y la revolución iraní de 1979 (analogía que algunos medios se regocijan en esgrimir), no deja de resultar sin embargo una decepción que, cuando a un pueblo se le permite al fin elegir en libertad, opte por la vía más tradicionalista y cerrada.

 
 
Se debe contextualizar este resultado destacando que las dictaduras precedentes laminaron todo tipo de oposición laica, quedando los islamistas como única organización opuesta a la corrupción de los cleptócratas. Pero ese mismo papel lo había jugado el PC durante el franquismo y su techo apenas superó el 10% de los votos una vez desaparecido el dictador. La clave quizá está en el mecanismo mental que sustenta al puritanismo, y éste es un factor común a islamistas, mormones, al tea party/creacionistas, a judíos ortodoxos y a los ultracatólicos:
 
“A través de mi virtud, mi sacrificio, y mi observación de las reglas que nos son impuestas por un (supuesto) ente superior, me considero mejor que tú… lo que me da derecho a tratar de imponerte mi mismo modo de vida, ya que la opción de tolerar tu existencia en un marco fuera de mis normas me exaspera.”
 
Pues bien, acabamos de toparnos con que esta anacrónica forma de pensar puede llegar a ser mayoritaria en ciertos lugares, en pleno siglo XXI… o a influir sobre los gobiernos a través de una minoría tenaz e influyente (como en EEUU, y nuestro propio caso, de la mano de la Conferencia Episcopal).
 
Desde el profundo respeto a la democracia como el mejor de los sistemas puesto en práctica hasta ahora (con las deficiencias que hace tiempo vengo destacando en este blog), siento la necesidad de encontrar el mecanismo que ponga freno a los desmanes de las mayorías cuando éstas tengan la tentación de recortar las libertades de un colectivo (mujeres, homosexuales, gente con un sentimiento nacional común, etc.)
 
Rousseau ya distinguía entre volonté générale, que responde al bien común (libertad común e igualdad, que hoy en día toman forma en los derechos fundamentales recogidos en la declaración de los derechos humanos, y en las diferentes constituciones nacionales de las democracias igualitarias) y la volonté de tous que surge como simple agregado de las voluntades individuales, sin respeto por los citados derechos, y que adoptaría sus más grotescas formas en el ascenso del NSDAP al poder en 1933 con un programa abiertamente antisemita y liberticida… por mayoría.

 

¿Cuál ha de ser el contrapeso al pisón de las mayorías cuando éstas atentan contra los derechos de parte del pueblo?.  Dejo abierta la cuestión, aunque apunto la solución, que en el caso de los países árabes no pasa por el ostracismo internacional, sino que ha de surgir del propio pueblo, bien informado gracias a una prensa libre que fiscalice la acción del gobierno, concienciado en base a su progresiva educación en valores, y a su creciente implicación en política… lo mismo que a nosotros nos está costando décadas encajar.


Bajo estas premisas de madurez democrática, una opción política radical/sin ética igualitaria nunca mantendrá por mucho tiempo su mayoría, y es por esto que lo primero que coartan y manipulan los gobiernos de tendencias totalitarias sea la prensa, la educación, y las organizaciones opositoras. ¿El desenlace?, esperemos que sea positivo y quite la razón a los que agitan los fantasmas del fanatismo, a uno y otro lado del Mediterráneo.

Izquierda Desunida

¿Qué se vota en unas elecciones generales como las de hoy?, ¿se evalua la legislatura pasada?, ¿se mira hacia adelante y se escoge el mal menor?.

En política los matices son importantes, el romper el bipartidismo necesario, y la pluralidad positiva. Todo ello obliga al consenso, y pone freno a la arrogancia de las mayorías absolutas.

Sin embargo hoy sólo el ala izquierda del parlamento refleja todo lo anterior (en exceso). La imagen de división que dan estas 9 papeletas es suficientemente elocuente.


Respecto al resultado previsible, en cuanto a lo que nos afecta… en política económica en realidad va a dar igual lo que se decida desde el Parlamento o Moncloa: las cosas cuando realmente se reconducirán será con los cambios de gobierno en Berlín y París. Si, como parece que va a ocurrir, gana allí la izquierda, se relajarán los recortes y se volverá a apostar por el impulso del Estado para salir de la crisis. Eso sí, los afectados griegos, portugueses, italianos y españoles no habremos participado en la toma de estas decisiones… tenemos que ser conscientes de que sólo sómos comunidades autónomas minoritarias y perifericas de la Unión Europea.

En relacióna a la política social cabe preguntarse ¿se romperá el monolitismo del PP si finalmente no llega a revocar el matrimonio gay, o la regulación actual del aborto? ¿cuál es la amplitud máxima que puede alcanzar un partido antes de llegar a fragmentarse?.
Sin duda en este caso los ataques más virulentos le llegarán al PP de sus hinchas más radicales: la derecha más reaccionaria.

http://politica.elpais.com/politica/2011/11/17/actualidad/1321559862_831262.html

En cualquier caso, no encuentro calificativos para el hecho de que este país quiera salir de la crisis por la derecha… ¿sorprendente, decepcionante, paradógico?

¿Es necesaria una segunda transición?

Si a los españoles de finales del XIX les hubieramos preguntado si estaban en una democracia, hubieran contestado que sí, ¿qué más daba que las mujeres no pudieran votar (sufragio censitario/no universal), y que en el poder se alternasen siempre los dos mismos?. Incluso si a los más forofos del franquismo les planteáramos la misma cuestión hubieran respondido que por supuesto: aquello era una “democracia orgánica”, pues había elecciones y cortes con representación igualitaria del tercio familiar, el tercio municipal, y el último tercio, el del sindicato vertical (ese engendro que amalgamaba a empresarios y trabajadores).
La cuestión era y es mantener las formas: “que nos creamos que elegimos”: hacer un poco el paripé, para luego, una vez en el gobierno, obedecer los mandatos de los poderes económicos, y gobernar a golpe de decreto con medidas fuera de programa (reforma de la constitución incluída). Contra eso es contra lo que harían falta instrumentos de puesta en valor de la soberanía popular, esa “segunda transición”: que incluiría listas abiertas, menores trabas a las iniciativas legislativas populares, referéndums para aprobar las dos o tres leyes más transcendentes de cada legislatura, o, (para evitar el riesgo de baja participación con votaciones tan frecuentes), al menos obligación de sometimiento a consulta de aquéllas medidas improvisadas y no recogidas en los programas.
Ahora bien, dicho esto, ¿de verdad tenemos tan poco margen de maniobra los ciudadanos?… no, no es así: la voluntad popular (aunque algo distorsionada por el sistema de reparto) se refleja bastante contundentemente en las urnas, lo vimos en las municipales y autonómicas: ¡ay amigo!, ¿y si resulta que esa voluntad popular acaba eligiendo el mal mayor, el “que nos crujan vivos”?. Hay una cruda verdad que no gusta al movimiento 15M, y es que los concienciados son en realidad una minoría. Me temo que aunque la gente sepa lo que viene, va a votar en masa la opción de los recortes anunciados, porque a muchísima gente la derecha les “da seguridad” como gestores. A pesar de que no engañan a nadie, porque no ocultan sus recetas tipo tea party (“cortadito party” sería aquí doña Espe), hasta van a conseguir la mayoría absoluta, que se ve venir, y en ese momento los motivos de protesta se multiplicarán, pero ya será tarde.
Hay que estar ahí este sábado 15 de Octubre, pero sobre todo cuando hay que estar es el día de las elecciones generales… la abstención es estéril, hay que parar a la derecha, no digamos luego que nos la han metido doblada, ¡si ya te lo habían avisado hombre!.

Excusas

Espléndido resumen de la situación el que hace Manel Fontdevila, poco más que añadir: “hacer ciertas cosas es dificilísimo, porque para lograrlas antes hay que quererlo”.

Qué oportunidad perdida la del referéndum para demostrar que estamos en una democracia, claro que …¿y si sale que NO?.

PD: descuide Frau Merkel, también desde la izquierda algunos hubiéramos votado a favor de la reforma, ¿acaso no es importante limitar el déficit (que no el gasto), para tratar de quitarnos el yugo paranoide de los mercados y ahorrarnos el servicio de la deuda?… ¡pero que nos dejen votar!

PD: a todo esto, ¿cómo funcionarían las empresas privadas sin apalancamiento, serían viables si se tuvieran que ceñir a sus recursos propios?, ¿y las familias?… ¿le estamos pidiendo al ámbito público algo que nadie cumple en el privado?

Es la macroeconomia, idiota.

Síntesis:
a) es engañoso medir el déficit de una administración sobre otra base que no sea la de sus propios ingresos. Su medida respecto al PIB nos lleva a minimizar la magnitud de esta carga.
b) el problema de la deuda lleva siglos arrastrándose, la equiparación de ingresos y gastos no se ha logrado en apenas ningún país, pues todos ellos compiten fiscalmente por captar capital y sociedades, y la deuda emitida para tapar este permanente agujero, dando una y otra vez una pata hacia delante al balón, nos hace rehenes de los prestamistas hoy llamados “mercados”.
c) que la distribución de los impuestos está absolutamente desequilibrada, recayendo mayoritariamente sobre la clase trabajadora y exonerando a las actividades especulativas es algo insuficientemente divulgado. Asociaciones como ATTAC proclaman el control de los mercados financieros y la supresión de los paraísos fiscales.

Es gracioso, la gente despotrica contra los diversos planes de estudio -LOGSE, LOE, etc.-sobre los que no me podré pronunciar hasta que mi hija no llegue al cole, y sin embargo encumbran los de hace décadas. Pues bien, yo pasé por EGB, BUP, COU y no quedó en mí el suficiente poso de cultura y conocimiento del entorno que me permita leer un periódico y llegar a comprenderlo al 100%, y por tanto deduzco que como yo, el 95% de la población carecen de bagaje para formarse un juicio sobre los asuntos que están en el candelero día a día (confío en “educación para la ciudadanía” y la tal “conocimiento del medio” para que a Inés no le pase, y si no, aquí tiene a su padre el brasas).
Hablo por un lado de derecho– abro paréntesis: me parece fundamental, y sin embargo he tenido que enterarme por mi cuenta de la estructura territorial y competencial del sistema judicial para llegar a distinguir entre audiencias provinciales (salas de lo penal, civil, mercantil…), tribunales superiores de justicia (CCAA), Tribunal Supremo, Audiencia Nacional, Consejo General del Poder Judicial, etc.-cierro paréntesis. Y por otro lado me refiero a la economía, que es a lo que voy.
Empezando por lo más básico, podríamos hacer una encuesta para tomar la temperatura a la sociedad, preguntando por la definición de Producto Interior Bruto: haciendo analogía con un individuo diríamos intuitivamente que el PIB responde a “cuánto ganas”, no a “cuánto tienes”, pues mide la creación de riqueza de un país en un periodo determinado (generalmente en un año), mientras que los activos de una nación nadie se para a ponderarlos. Bien, la definición formal no es única, pero pueden tomarse las dos principales, la del valor agregado y la del gasto:
ê PIB=∑valores añadidos en todos los procesos productivos=∑facturación de las empresas de un país en un periodo de un año-∑valor de los insumos (o costes asociados a dichos procesos productivos).
ê PIB= Consumo (familias) + Inversión privada (empresas) + Gasto público (administración)+ Exportaciones -Importaciones
Personalmente no creo que el PIB de una nación sea una excelente medida del desarrollo y bienestar de su sociedad (como ya afirmaba su propio creador, Simon Kuznets), pero hay que reconocer que es el principal macroindicador económico universalmente aceptado, y por tanto hay que comprenderlo. En fin, sobre esta base y ya aterrizando, ¿qué narices ha pasado hoy en Portugal?… sencillamente; que el gobierno de Sócrates ha caído porque al país no le salen las cuentas. Y esas cuentas son grosso modo las siguientes:
PIB de unos 160.000 millones de euros (M€)
Gasto público≈48% del PIB
Ingresos de la Administración≈40,8% del PIB
… y por tanto el déficit público es de un 7,2% (el oficial, porque desde Bruselas se cree que el real podría ser del 8,2% sobre el PIB). Y he aquí la magnitud que lleva a engaño, en mi opinión es sumamente engañoso medir el déficit sobre el PIB, cuando, según la definición vista, del PIB participa no sólo el estado sino también el sector privado: familias y empresas. Es como si yo-Pepe- afirmase que, ganando 2.000€ al mes y gastando 2.400€, no llego a fin de mes por un desfase del 4%, porque mido este agujero en base a mis ingresos más los de mis padres (6.000€) y más los de mi esposa (otros 2.000€). No señor, mi déficit es en realidad del 20% en el ejemplo dado, y en el caso de Portugal el déficit del estado es del 17% medido sobre sus ingresos, lo que nos da la verdadera magnitud del problema, y la explicación de por qué los países periféricos (odio el acrónimo PIGS y no doy crédito cuando la prensa española lo reproduce) llevamos meses pendientes de “los mercados”, esos entes que cubren nuestro agujero a cambio de un creciente interés (como si Pepe acudiese a Cofidis cada fin de mes, pidiendo nuevos préstamos para saldar las deudas a punto de vencer … ¿resolveríaeste endeudamiento sus problemas, o simplemente se trata del eterno “pan para hoy y hambre para mañana” que ha venido pesando como una losa en el desarrollo de los países del “no primer mundo”?).
Parece evidente que cuando a alguien no le salen las cuentas, 1º trata de cortar gastos (y esto se ha visto que lo hace igual un gobierno socialista-Sócrates/Zapatero- que uno de derechas: dando tijeretazo al gasto social), y 2º, trata de incrementar sus ingresos, pero para esto los gobiernos no son tan bravos, porque si echamos un vistazo a la estructura fiscal predominante veremos lo siguiente:
Las rentas del trabajo tributan muchísimo más que las del capital, en base al hecho de que es mucho más improbable que un trabajador emigre a un país donde pague menos impuestos (a no ser que te llames Julio Iglesias o Arancha Sánchez Vicario), que que el capital vuele a paraísos fiscales.
Los países compiten entre sí en este sentido: si la presión sobre el capital fuese igual de elevada en todos, éste no tendría escapatoria.
Prácticamente no existe ningún país que evite recurrir a emisiones de deuda para tapar sus agujeros presupuestarios (tan sólo Singapur algún otro país netamente exportador no incurren en déficit y por tanto no tienen que emitir deuda pública). Se da la circunstancia de que, por alto que sea el interés que exigen los mercados a tus emisiones, casi siempre hay un país en peor situación (más riesgo de impago= mayor interés), con lo que al final existen múltiples cruces de deuda entre bancos centrales: el sistema conviene a casi todos, salvo a los que se encuentran en el extremo de la cadena.
En definitiva, la solución de los Estados ante su eterno “no llegar a fin de mes” es pedir prestado, gravando con intereses el funcionamiento del sistema público (el servicio de la deuda-amortización más intereses- se come un 2,5% del PIB=27.400M€=8,7% del gasto de los PGE; es decir: supone ya más que las partidas dedicadas a sanidad, infraestructuras y educación juntas)…¿seguiremos cayendo en esta espiral sin fin, sin reunir valor suficiente para cortar de una vez por todas este nudo gordiano subiendo impuestos a la banca y a los mercados especulativos que tanto han tenido que ver en el origen de nuestros males?

La historia se repite

Hace años en la caseta de la librería Miguel Hernández de la Feria del Libro de Retiro me recomendaron  Enero sin Nombre, de Max Aub: un libro duro, un conjunto de relatos en el marco de la agónica caída de la II República y la consecutiva represión franquista. Más duro por saberlo real: familias huyendo por el cantábrico en barcos pesqueros abarrotados ante el desmoronamiento del frente norte, revancha, paseíllos… memoria histórica lo llaman, horror histórico diría yo.
En las próximas horas caerá Bengasi, y otra vez la llama de un pueblo que desea libertad se apagará ante el pasmo y la inactividad de todos. Las democracias más consolidadas no han hecho nada, pero es que, incomprensiblemente, los vecinos magrebíes que acaban de librarse de sus respectivos cleptócratas tampoco.
Está “feo” entrometerse en los problemas internos de un país cuando en éste el pueblo tiene la palabra a través de las urnas, pero es mucho peor inhibirse ante la brutalidad de un ejército volviéndose contra el pueblo del que surge y al que se supone ha de defender… la inacción ante algo tan repugnante como ver a un hijo maltratar a su madre hace cómplice al mundo entero de las atrocidades que ocurran en Libia en los próximos días.

…a vueltas con la jubilación

Madrid, enero de 2041.
Cumplo 65 años, pero evidentemente no me puedo jubilar; pasé demasiado tiempo estudiando, y las crisis de 2009 y de 2025 me dejaron una temporada en paro, con lo cual no he cumplido con esos 40 años mínimos de cotización.
Tal y como predijeron los gurús, mi generación no pudo mantener el nivel de vida de las precedentes, efectivamente: mi salario no me ha permitido grandes alardes. Comencé como casi todos, mileurista tras acabar la carrera, y he acabado ganando unos 35.000 yuanes al mes, que creo son aproximadamente equivalentes a aquellos 1.000€ de mi primer salario de 2002. Afortunadamente, conseguí concertar con un banco, en un alarde de irresponsabilidad mutua, un crédito hipotecario para meterme en un piso allá por 2007, que al día siguiente de la entrega de llaves comenzó devaluarse (realmente nunca valió lo que el banco y yo convenimos pagar a la promotora). El año pasado el piso aún no lo había terminado de pagar, es lo que tienen las hipotecas a 40 años, pero en todo caso era lo único que poseía… casi casi mío; la huchita en la que poco a poco había ido recogiendo, a base de privaciones, todo mi ahorro.
Como ni de coña voy a tener una pensión medianamente digna (ya me lo advirtieron)  hice unas macabras cuentas y en consecuencia puse el piso en venta. Hace seis meses lo conseguí vender, y me fui a vivir a un  apartamento compartido, con otro par de “jóvenes” de sesentaitantos, de historias paralelas.
Ahora cada día que saco dinero en el cajero contemplo aturdido la cuenta atrás: la de mi vida, y la de mis ahorros… no sé si habré calculado bien: ganarle el pulso al tiempo y llegar a agotar las reservas sería agridulce: vivo, pero en la indigencia… y palmarla antes de lo previsto sin haber dejado la cuenta a cero no me haría tampoco mucha gracia, porque el banco al que le he estado pagando durante 40 años no merece este último regalo.
¿Te ves reflejado? ¿puede ser el caso de alguien de tu generación-la maldita barra del 75-76, la más larga de la pirámide?… entonces, ¿por qué no nos hacemos oir ahora que se debate nuestro futuro?