Los procesos de inercia en la historia

Comentan unos conocidos que sería conveniente que los niños de hoy estudiasen chino en lugar de inglés. Estaré equivocado, pero yo para mis hijos creo que lo más práctico seguirá siendo dominar bien el inglés, a continuación el alemán, y por último, y si tienen curiosidad, les animaría a aprender chino, portugués o francés …así como por amor al arte, ya que creo más probable que si en alguna ocasión tienen que comunicarse con un chino lo acaben haciendo antes en inglés que en mandarín.

Imagen de Alberto Ruggieri

Para comprender el presente y hacer previsiones acertadas de futuro, es imprescindible analizar el pasado. En este caso la analogía la brindan los dos imperios globales a los que podemos encontrarnos más próximos:

En primer lugar el imperio romano occidental. Aunque para los cronistas cayó oficialmente en 476, su poder administrativo y militar era ya por entonces un fantasma prácticamente inoperante desde la entrada de los visigodos en la península itálica en 401. La debacle, que en realidad se gestó a las puertas de la mitad oriental del Imperio, se resume en la siguiente secuencia: abandono de Dacia en 271 como parte de la crisis del s.III. Aumento de la presión en cadena desde la actual Ucrania: los hunos fuerzan a los visigodos a entrar en Tracia, y, en un intento de frenarlos, muere el emperador Valente en la batalla de Adrianópolis (378). Desvío de los visigodos hacia Italia y llamada de las legiones del Rin para defenderla, lo que hace que vándalos, suevos, francos, alanos y otros pueblos crucen el río helado en la Navidad de 406. Saqueo de Roma por los visigodos en 410, que tras esto salen de Italia y ocupan Galia e Hispania. Ese mismo año los sajones invaden Britania. Para quien se haya quedado con ganas de más, en este enlace se resumen los tres primeros tomos de Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano, Edward Gibbon-1788

Sin embargo, en el caos de la alta edad media, Roma y Constantinopla conservaron todavía gran parte del poder político y espiritual de la mano del cristianismo, capaz por ejemplo de evitar la destrucción de Roma por Atila mediante la persuasión de León el Magno, y cuya cronologia de conversiones da fe de la fuerza de esta inercia histórica:

  1. El cristianismo pasa de “ser tolerado” por Constantino en el Edicto de Milán (313), a ser la religión oficial del Imperio mediante el Edicto de Tesalónica (Teodosio, 380)
  2. Los principales pueblos invasores/federados son convertidos (los Visigodos al arrianismo por Ulfilas 310-388, los francos al catolicismo por la conversión de clodoveo en 496)
  3. El cristianismo traspasa las fronteras del antiguo imperio y se arraiga en lugares que nunca fueron romanizados: Germania en los s. IV y V, Irlanda en el s. V (de hecho actuó a su vez como foco de conversión de las Islas Británicas y el norte de Francia), Escandinavia en un lento proceso que va del siglo VIII al XIII (se cree que su conversión contribuyó a poner fin a la era de violencia vikinga), la conversión del Rus de Kiev en 988 culmina la labor que previamente había llevado a cabo Cirilo para atraer a la órbita cultural de Bizancio a los pueblos eslavos. 
Si bien es cierto que este ejemplo evidencia la continuidad del poder a través de la difusión de las creencias religiosas, tan importantes en el pasado, la vertiente lingüística del poder tuvo su reflejo en el uso del latín y el griego como lenguas francas en el ámbito del derecho y la ciencia durante los mil quinientos años siguientes a la caída oficial del Imperio de Occidente.

El segundo ejemplo que ilustra la idea de inercia histórica es la continuidad en la expansión del castellano en América durante los s. XIX y XX, una labor que, en contra de lo que pudiera pensarse, no se hallaba ni mucho menos culminada en el momento de la emancipación del continente. Es sin duda un caso de apisonadora que funciona sin maquinista, por pura inercia, emanando de las ciudades criollas al medio rural, y laminando multitud de lenguas autóctonas de las que hoy sólo perviven unas pocas como el quechua y el guaraní o el aimara (por desgracia, desde el punto de vista de la riqueza y diversidad cultural, pero también por fortuna para los hispano hablantes que podemos comunicarnos sin barreras de un extremo a otro del continente o en la web). 

Volviendo al presente, en alguna otra entrada he hecho referencia a la inquietud que provoca la pérdida de primacía de occidente entre los medios de comunicación, sobre todo anglosajones. Es verdad que la historia parece haber acelerado su ritmo desde el fin de la guerra fría, que los cambios se sucenden a mayor velocidad, y que el ascenso de las nuevas economías es apabullante. Sin duda la presente crisis supone el fin de una prolongada fase de estabilidad en la que el mundo desarrollado se limitaba a tres polos muy localizados (de mayor a menor PIB: Europa Occidental, Norteamérica, y Japón), y se va a producir (se ha producido ya), la entrada de nuevos actores en este club de privilegiados. Sin duda cuando se estudie historia en el futuro se hablará de un antes y un después de la crisis de 2008. Esto va a llevar a una competencia por los recursos del planeta entre los nuevos actores y las antiguas sociedades acomodadas: para que todos podamos comer de la misma tarta, los que hasta ahora se saciaban han de reducir su ración, que será distribuida entre más gente. Esto, que además responde a un principio de justicia difícilmente cuestionable, sin embargo es difícil de digerir para quienes éramos los más beneficiados por el antiguo sistema de poderes… más aún cuando los nuevos ricos carecen de nuestras superiores (y supuestas) virtudes morales: valores democráticos y preocupación por el medioambiente.

En lo que queda de siglo vamos a ser testigos (y quizá víctimas) del desenlace de varias dinámicas en marcha:
El “excedente” de población. Caminamos hacia la aplicación de una economía restrictiva (economía de guerra, si se lleva al extremo) que ya está teniendo como consecuencia la pérdida de garantías sociales y la creación de una gran masa de población parada/no integrada en el sistema productivo en el primer mundo. A esto hay que sumar la continuación de la explosión demográfica en los países en desarrollo. Factores así suelen llevar la escalada de la conflictividad social al extremo de la guerra, (esta vez ni lo creo ni lo deseo, algo habremos aprendido de las pasadas guerras mundiales).

-La humanidad se enfrentará a crisis de recursos (agua, energía, suelo fértil) que sólo se resolveran aplicando soluciones políticas que exigirán un gran consenso entre naciones (no se puede basar todo en la varita mágica del desarrollo tecnologico).

En cualquier caso, para todos los escenarios contemplados (pesimista, tendencial, optimista), creo firmemente que, por una mera cuestión de inercia histórica, la lengua franca seguirá siendo la del Sistema Occidental que ahora se tambalea: el inglés.

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Clasismo

Hace bastantes meses, a raíz del cambio de gobierno, empecé a redactar una entrada que no llegué a completar. Estuve tratando de aclarar cuál es el “conjunto intersección” de las carteras ministeriales de una serie de países significativos (no comprendía que tras 30 años de democracia aún no hayamos encontrado la fórmula de la gobernabilidad, y que los ministerios se fusionen, aparezcan y desaparezcan con esta frecuencia). Llegué a la conclusión de que en base a unos 8 bloques ministeriales estables en el tiempo se logran abarcar satisfactoriamente las competencias del estado:
BLOQUE 1: JUSTICIA E INTERIOR
BLOQUE 2: ASUNTOS EXTERIORES, DEFENSA
BLOQUE 3: ECONOMÍA Y HACIENDA
BLOQUE 4: OBRAS PÚBLICAS, ENERGÍA, INDUSTRIA, COMUNICACIÓN
BLOQUE 6: MEDIOAMBIENTE, AGRICULTURA Y PESCA
BLOQUE 6: SALUD Y ASUNTOS SOCIALES
BLOQUE 7: EDUCACIÓN Y CULTURA
BLOQUE 8: VARIOPINTOS… en función de actividades clave del país, en España Turismo, en Arabia “Peregrinación” (verídico), o el desapararecido Mº del Azúcar en Cuba :-)Esto, como todo, es discutible, pero a lo que iba: además de con las curiosidades graciosas del octavo bloque, en este paseo por las páginas web de distintos gobiernos me encontré con lo siguiente:

Sí, me llamó mucho la atención que la página oficial de Chile (http://www.gob.cl/ministros/), está adornada con reseñas biográficas de sus ministros que rozan (a mi parecer) la más rancia (y ridícula) tradición de titulitis que se da en aquellos sitios en los que el tuerto es el rey. ¿Qué importancia puede tener dónde haya cursado alguien su educación secundaria/generalista?, ¿es que acaso es algo que marca-ya desde los 12 años-la trayectoria profesional de una persona?.
Evidentemente en un país con una justa homogeneidad en su sistema educativo la respuesta es no, sin embargo, cuanto más se deja éste en manos privadas y confesionales, la divergencia con los sistemas más justos de educación pública y laíca de alta calidad (Francia, Alemania, Escandinavia) esta segregación llega a ser sangrante.
Los jóvenes chilenos no protestan (sólo) por la precariedad en sus trabajos, o por un difícil acceso a la vivienda… piden ante todo que se alcance la igualdad de oportunidades a través de la mejora de su sistema educativo, lo que me parece un ejercicio de responsabilidad admirable. Ojalá lo vean cumplido, para que dentro de unos años dé igual si fuiste a un instituto privado, caro y elitista, o a una universidad pública, moderna, y de calidad reconocida.
De España (masificación en las aulas, desconexión del profesorado con el ejercicio real de la profesión, cribas que no aportan enseñanza, y enseñanzas que no dan bagaje útil, sistemas obsoletos en las clases prácticas, escasa investigación y nula aplicación de programas informáticos, proliferación de universidades, titulitis patria por un lado, y por otro todo lo contrario: devaluación del título por exceso de oferta/falta de planificación en la creación de universidades) hablaremos otro día.

"mierda de violencia, híjole"

12.000 muertes violentas al año… un promedio de más de 30 cada día, leo con terrible pena lo que ocurre en Méjico. Todos nosotros, imagino, sentimos especial cariño por los países de Hispanoamérica. Yo en concreto tengo un gran afecto por Argentina, Chile y Méjico; aunque sólo he estado en el primero de ellos, y admiro muchas otras cosas de los demás: el pacifismo de Costa Rica y su respeto por la naturaleza, el fomento de la música clásica que hace Venezuela, la alegría vital de los cubanos… y, aunque no me gustan generalizar ni para bien ni para mal, los pocos colombianos que he conocido son encantadores.
Casi todos están celebrando el segundo centenario de su independencia, unos festejos que se alargarán hasta 2025, y, tras estos 200 años, creo que siguen siendo más las cosas que nos unen (buenas y malas) que las que nos separan: historias paralelas, amor por el arte, por las músicas, pereza (que no desdén) hacia la ciencia y la técnica (pasaron los siglos y nunca llegó el “Teorema de Martínez”, “la demostración de Montoya”, “el ingenio de Gálvez”), las dictaduras de lo cutre, los corralitos económicos…y, mientras, olvidamos que esta España que se creía en la cima de la civilización hace cuatro años, quizá llegó hasta ahí porque al fin y al cabo Europa no se iba a permitir tener su patio trasero desordenado. De haberse ubicado este reino en algún lugar indeterminado del Cono Sur, (como más de un estadounidense cree, según afirman ciertas encuestas), el 23F quizá nos habría aguado la fiesta, quizá devaluar la peseta nos hubiera arrastrado a inflaciones de dos dígitos en los ochenta… o probablemente iríamos todos con un revólver en la guantera.
Cierto, España también era así en los momentos previos a la separación de nuestros caminos: un país de hombres embozados en capas y alas anchas de sombrero, navaja en mano. Por ejemplo, sorprende leer en una biografía de Carlos III que normalmente el carruaje del rey ilustrado era precedido por uno 20 lacayos que apartaban a transeúntes y mendigos a bastonazos para despejar el camino ¿¿¿???.
Y sin embargo, es en la erradicación de la violencia probablemente el aspecto en el que más hemos divergido. Por eso impactan más (y duelen) las noticias de reyertas entre narcos, que a uno siempre le traen a la cabeza escenas de Ciudad de Dios.
Personalmente, descarto vivir o visitar un país o ciudad en el que no sea recomendable ir caminando a los sitios, o conducir por carreteras poco transitadas; seguramente seré un blandito a los ojos del supermachote Arturo Pérez Reverte… pero, si te repugna la violencia cono a mí, te pondrás muy fácilmente en el lugar de los miles de damnificados de la crueldad latente. Les compadezco, y admiro aún más el valor de, por ejemplo, esas mujeres que se prestan voluntarias para ser (efímeramente) jefes de policía ante la espantada de todos los varones de la ciudad. Un ejempo de cómo de entre el horror siempre surgen sorprendentemente historias de valentía, como las de los concejales del PP y PSOE en el País Vasco, o como las de quienes ayudaron a los perseguidos por los totalitarismos en el sXX. Me gustan estas historias, pero me gustará aún más el día que no nos lleguen ya este tipo de noticias, porque ya nadie crezca con una pistola a mano.