Un poco de historia y genealogía

¿Cómo tratar de desmontar un par de tópicos/falacias sin que lo que escriba suene a “pero qué crédula es la gente, y qué listo soy yo“?… vamos a ello. Oh Señor/Yahveh/Dios/Allah, me encomiendo a tí: tú que eres grande y poderoso, ilumína a éste, tu pobre y humilde sirviente, para que sus palabras no suenen pedantes a oídos de tus feligreses.
1.-Sobre la heráldica y otras “boludeces”.
Resulta que todos tenemos antepasados nobles (¿¿??): tú, miembro de la clase media, siguiendo los hábitos consumistas domingueros de tu estirpe, vas a un centro comercial un fin de semana cualquiera de pricipios del s. XXI… y allí te topas con un puesto de atención personalizada en el que, previo pago de unos maravedíes, una atenta persona consulta una base de datos informatizada, e imprime la historia de tu apellido junto con una lámina tamaño A3 en la que te llevas, a todo color y lista para enmarcar, la imágen de tu escudo de armas “en campo azur, un león rampante de oro”… ese mismo que adornaba el dintel de la puerta de la casa solariega de tus antepasados, ¡tócate los c…!
Perovamoshombreporfavor; podemos entender la desaparición de los apellidos de orígen árabe y hebreo por la política de limpieza de sangre (o te bautizas o te damos boleto: 1492, 1603, etc.), pero… ¿en qué momento de nuestra historia cambió tan radicalmente la estructura social del país como para pasar de un promedio del 5% de nobles al 100% de hidalgos en la actualidad?
Avancemos un poco en el tiempo, vayamos al siglo XIX: el antecedente del DNI era la cédula personal, el recibo de haber pagado un impuesto personal, que además de identificar a su poseedor, estratificaba a la población hasta en 32 categorías, según sus ingresos y su correspondiente tasa anual (desde 5.000 pts. hasta unos pocos céntimos). Así, cuando a alguien le era requerida su identificación, el agente de la autoridad sabía perfectamente “con quién estaba hablando” (¡ay del guardia civil si incordiaba a alguien con cédula personal de primera clase!).
Atentos al “profesión: su sexo”, precursor del “sus labores”
Pues bien: estadísticamente hay muchísimas probabilidades de que cualquiera de los hoy interesados en el origen de su apellido provengan de la gran masa de población que carecía de cédula personal, por estar exenta de impuestos al ser declarados “pobres de solemnidad”, ya que a esta clase social pertenecía(¿mos?) el 40% de la población total.
Esto de buscar el orígen de tu apellido es una ensoñación como la de la reencarnación: si escuchas a quienes creen en ella resulta que (vaya hombre ¡qué casualidad!) en vidas anteriores siempre han sido faraonas en el antiguo Egipto, señores feudales con castillo y dominios, escritoras célebres, o pintores de corte y capilla… nunca verdugos, galeotes, prostitutas enfermas de sífilis, o condenados a la hoguera por sodomía.
2.-Conquistas, Reconquistas y genética
 La serie de Antena 3 “Toledo” está teniendo bastante éxito, y la verdad es que no está mal, se han dejado bastante dinero en cuidar la ambientación, aunque repite algunos tópicos: por ejemplo el director de cásting se ha preocupado en escoger a actores de ojos azules para representar a los cristianos, en tanto que los personajes musulmanes se esconden bajo una gruesa capa de maquillaje de tez morena. ¿Responde esto a la realidad?. La verdad es que no, es bien sabido que el flujo conquistador (tanto visigodo como árabe) no supuso la sustitución de la población local, pues ambas intrusiones genéticas se diluyeron en el substrato hispanorromano que poblaba la peninsula. Por lo tanto, sería más verídico describir aquel periodo histórico como el de una prolongada guerra civil entre celtíberos de distinta reigión pero similar “raza” (qué mal suena esta palabra)
En la anterior entrada citaba a Emilio González Ferrín, de él leí en su día la heterodoxa Historia General de Al-Ándalus. La obra en líneas generales me gustó, y, aunque deja algunos interrogantes sin respuesta, ejerce una crítica argumentada sobre la historiografía oficial/previa. Según este autor el ciclo conquista-reconquista no tuvo lugar tal y como nos lo han contado: la historia más difundida y consolidada debe matizarse. Reciclo una nota que escribí en su día tras leerlo:DESMITIFICANDO LA CONQUISTA:A/ ¿cómo la Hispania que costó dos siglos de conquista a Roma cayó en tres años ante Tarik y Musa?
En contra de lo comúnmente aceptado, según EGF no existió la fulminante conquista árabe de 711: lo que ha pasado a la historia como una devastadora blitzkrieg que no dejó ni rastro del reino visigodo fue en realidad la intervención de elementos militares norteafricanos en la guerra civil entre Rodrigo y los hijos de Witiza …con un resultado imprevisto: tras la muerte de Rodrigo son los hijos de Witiza los que mantienen el poder en los centros urbanos béticos (Córdoba, Sevilla), en tanto las fuerzas auxiliares norteafricanas que los han apoyado permanecen en la península acantonadas en campamentos itinerantes, acudiendo allí donde los vencedores de la guerra civil los necesitan (incluidas excursiones a Francia), pero supeditadas al poder de facto, aún visigodo durante décadas. Todo ello en el marco de un proceso crítico generalizado en Hispania: luchas, hambrunas (750), “cantonalización”, decadencia y desmembramiento del reino Visigodo, que por otro lado, nunca llegó a ser suficientemente fuerte como para unificar a la península (Rodrigo se halla luchando contra los vascones cuando ha de acudir a morir en Guadalete). Es de forma lenta y progresiva, a lo largo de todo el siglo VIII, como las fuerzas militares norteafricanas van a darle la vuelta a esta situación de clientelismo, y pasarán de ser manejados a manejar a los últimos visigodos (que no desaparecen sin dejar rastro, sino que se convierten en muchos casos en lugartenientes de los primeros emires en una situación simétrica a la inicial).

En otras palabras: el pueblo llano “no se enteró” de que había tenido lugar una conquista que cambiaría el rumbo de su futuro, tan sólo sufrieron una de tantas luchas intestinas con un resultado que en verdad no fue muy diferente, en consecuencias para el día a día inmediato, a como lo habían sido anteriores luchas por el poder, o como lo serán las que estaban por venir (invasiones almohade y almorávide, por ejemplo). Por fin, cuando quisieron reaccionar (revueltas mozárabes de los primeros años 800), el poder islámico había arraigado en Al Ándalus de un modo irreversible, y el Islam (religión y lengua) comenzaba a decantar, impregnando a toda la sociedad desde arriba (clases dominanates) hacia abajo (plebe).

B/ ¿Cómo fue y cuánto duró el proceso de islamización de la península? ¿cuáles son los paralelismos entre lo que fuera que sucedió en la Península en el s VIII, y el mismo proceso en el Magreb bereber/cartaginés/romano/bizantino/vándalo…? 

Para abordar esta cuestión hay que tratar las dos vertientes: religión y lengua.

Respecto a la religión hay que destacar el grado de inmadurez del islam en el s.VIII; se puede hablar por entonces de un proto islam que acabará deviniendo en el Islam no antes de finales de los 800. Para hacernos una idea de esto, basta decir que ni el Corán ni la biografía de Mahoma habían sido escritos todavía; (tan tarde como en el año 822 San Eulogio en sus cartas se pregunta quién es el tal Mahoma y “descubre” en él a un nuevo hereje al que combatir).
Por tanto, como novedad los pretendidos invasores importan a Hispania un proto islam aún sin codificar en textos escritos, que la sociedad de entonces entiende como una corriente herética de tantas otras, en un mundo durante siglos acostumbrado a las encendidas discusiones entre las mil y una facciones del cristianismo*: trinitarios (romanos y bizantinos), unitarios (arrianos), nestorianos, donatistas, adopcionistas, priscilianistas, etc. Así, la religión de los militares recién llegados se percibe por la población hispanorromana como una variante oriental más del monoteísmo judeo cristiano, con ciertas componentes recopiladas de entre la amalgama de corrientes preexistentes, lo que facilita su comprensión y adopción por la base de la población. Como ejemplo demostrativo de la normalidad con la que se veía la religión que practicaban estos nuevos invasores, cabe citar la ausencia de referencias al islam en el III concilio de Braga de 713 ¡ojo a la fecha!, centrándose las críticas de los obispos congregados hacia los rescoldos priscilianistas, sin hacer mención alguna al islam. Por tanto, la conversión tuvo lugar a lo largo de tres o cuatro generaciones de hispanos, que, lejos de sentir el islam como algo extraño, se dejaron seducir por una corriente reconocible que arraigó en el substrato monoteísta preexistente.

En cuanto a la lengua árabe, su implantación y generalización lógicamente llevó generaciones, siguiendo la siguiente secuencia:

Según EGF, el idioma de los “invasores” de 711 sería sin duda el romance correspondiente al norte de África, donde el latín siguió siendo hablado por las bases de la sociedad, al igual que en la península, hasta bien avanzado el s.IX. (la llegada de élites gobernantes arabófonas comienza en el s.VIII, pero la decantación del idioma árabe, “de arriba hacia abajo”, es un proceso que no se completa hasta el año 1.000). De hecho, en 711 ni tan siquiera en Damasco se habla árabe todavía, y mucho menos en el actual Marruecos-Túnez, de donde provenían los elementos militares que ayudaron a la derrota de Rodrigo. Esto es puro sentido común y ha sido así en el resto de conquistas habidas en la historia, ¿qué menos que 5 generaciones para que en Hispania se asentase el latín, para que en Méjico comience a hablarse castellano, o en Anatolia turco?

Debe destacarse que, aunque sí se hizo preciso para la implantación de la lengua un flujo demográfico mínimo, (en caso contrario la élite árabe símplemente hubiera sido asimilada lingüísticamente por la masa hispanorromana, como lo habían sido anteriormente los propios visigodos, o en galia los francos), este aporte demográfico fue siempre minoritario: nuestra melanina es nuestra, por ser íberos, por ser mediterráneos.

C/Pero entonces, ¿de dónde ha surgido la versión histórica que hasta ahora nos han contado de la Conquista, y por qué no ha sido revisada hasta ahora aunque contradijera al sentido común? 

Los intereses convergentes de los historiadores omeyas y los ideologizados historiadores cristianos del año 1.000 forjan, trescientos años después de la conquista, el conocido relato caricaturesco que ha llegado hasta nosotros: una conquista que fulmina como un rayo instantáneamente y en una sola batalla al reino visigodo para, a continuación, dar paso a una serie de luchas entre tribus árabes por el dominio del territorio peninsular. Se ningunea en este relato el papel de la población autóctona a ambos lados del Estrecho. En la búsqueda de un origen baladí (musulmán viejo) para los miembros de la nobleza regente, se inventan genealogías con origen todas ellas en la península arábiga, y se niega el protagonismo que tuvieron los señores visigodos en los estertores de su poder hasta entrado el año 800. Los cronistas cristianos, por su parte, participan de esta versión de la historia, porque les permite hacer gala de un romántico victimismo que invita a añorar lo que nos ha sido robado, que hace hincapié y alimenta la idea de la necesidad de recuperar el territorio injustamente perdido, arrebatado en un momento de baja guardia; todo ello en el marco de una incipiente ideologización del enfrentamiento entre oriente (con un Islam ya plenamente conformado en sus características definitivas), y occidente, (con un cristianismo beligerante, en expansión demográfica y militar, es decir: en efervescencia ideológica, situación que acaba teniendo consecuencias como las 9 cruzadas entre los siglos XI y XIII)

Como conclusión: la descomposición del reino Godo puede explicar la “facilidad” de la “conquista” de la península. Ello no resta mérito a la expansión previa a lo largo de la costa mediterránea de África, y, en dirección contraria, hacia el Índico. Este avance de 7.000 km en ambos sentidos es tan sólo comparable a la distancia que recorrería posteriormente Gengis Khan, desde una Mongolia igual de pobre y hostil que Arabia.

En todos los nuevos territorios asimilados en esta expansión, la islamización lingüística, cultural y religiosa fue un proceso lento y gradual que se apoyaría en las poblaciones locales, dada la debilidad demográfica de la península arábiga de la que emanaba.

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* Disputas cristológicas de los siglos III al VII 

  • Nestorianos: en la división entre el Cristo humano y el divino, consideraban a María madre sólo de la parte humana
  • Donatistas: puristas con tendencia a provocar el martirio.
  • Adopcionistas , según los cuales Jesús fue elegido-adoptado-designado por Dios para llevar a cabo su obra, pero no nació Dios ni era parte de él, el adopcionismo derivó en el arrianismo
  • Arrianismo: negación de la naturaleza divina de Jesús. Para Arrio Jesús fue creado por Dios, sin ser Dios por sí mismo.
  • Prisciliano, obispo de Ávila que predicaba un dualismo evolución del maniqeísmo y que rechazaba trinidad (este no es el único rasgo común entre el islam y el priscilianismo, también ambos rechazaban el vino) . Tras el sínodo de Burdeos, en el que fue anatemizado, Prisciliano apeló equivocadamente al Emperador, con lo que además de haber sido excomulgado, sólo consiguió volcar sobre él el castigo de la ley civil, y fue finalmente degollado. Sus restos fueron trasladados a su Galicia natal; muy probablemente los restos hallados en tiempos de Fernando el Santo son los de Prisciliano y no los del Apóstol Santiago.

Los heterodoxos

Siento un especial interés hacia las ideas de aquellas personas que se atreven a contarnos la vida desde un punto de vista distinto al oficial, en cualquier campo. No me refiero en absoluto a los paranóicos que sueñan teorías conspiratorias, sino a los académicos que se atreven, con argumentos plausibles, a desafiar el “mainstream” de sus disciplinas, y a remar contracorriente.

Brevemente citaré a dos: Emilio González Ferrín, e Immanuel Wallerstein.

Con el primero me topé al interesarme por la historia de la época islámica en la península, y con el segundo al indagar si alguien se había molestado en investigar y exponer una “historia transversal”. Yo llamaba así a una disciplina que cruzase la historia oficial (de la política y la guerra) con las demás caras de la sociedad y sus avances: ciencia, música, economía, modos de vida… gastronomía incluso (suena a chiste, pero siempre he creído que la revolución industrial europea y su explosión demográfica se sustentan sobre la llegada de la patata al continente). El materialismo histórico marxista fue precursor en cruzar economía, sociología e historia, pero Wallerstein va más allá en la exposición de su teoría del Sistema-Mundo, donde por cierto, comparte muchas tesis con el pesimismo de Ramón Fernández Durán, a quién ya cité en otro post.

Como sobre todo esto se ha escrito más y mejor en los hipervínculos que he ido anclando, lo dejo aquí por hoy, como la máquina que desbroza el trazado del camino dando estos dos nombres, pero no construye toda la carretera. Las obras quedan para quien comparta esta curiosidad.

Los procesos de inercia en la historia

Comentan unos conocidos que sería conveniente que los niños de hoy estudiasen chino en lugar de inglés. Estaré equivocado, pero yo para mis hijos creo que lo más práctico seguirá siendo dominar bien el inglés, a continuación el alemán, y por último, y si tienen curiosidad, les animaría a aprender chino, portugués o francés …así como por amor al arte, ya que creo más probable que si en alguna ocasión tienen que comunicarse con un chino lo acaben haciendo antes en inglés que en mandarín.

Imagen de Alberto Ruggieri

Para comprender el presente y hacer previsiones acertadas de futuro, es imprescindible analizar el pasado. En este caso la analogía la brindan los dos imperios globales a los que podemos encontrarnos más próximos:

En primer lugar el imperio romano occidental. Aunque para los cronistas cayó oficialmente en 476, su poder administrativo y militar era ya por entonces un fantasma prácticamente inoperante desde la entrada de los visigodos en la península itálica en 401. La debacle, que en realidad se gestó a las puertas de la mitad oriental del Imperio, se resume en la siguiente secuencia: abandono de Dacia en 271 como parte de la crisis del s.III. Aumento de la presión en cadena desde la actual Ucrania: los hunos fuerzan a los visigodos a entrar en Tracia, y, en un intento de frenarlos, muere el emperador Valente en la batalla de Adrianópolis (378). Desvío de los visigodos hacia Italia y llamada de las legiones del Rin para defenderla, lo que hace que vándalos, suevos, francos, alanos y otros pueblos crucen el río helado en la Navidad de 406. Saqueo de Roma por los visigodos en 410, que tras esto salen de Italia y ocupan Galia e Hispania. Ese mismo año los sajones invaden Britania. Para quien se haya quedado con ganas de más, en este enlace se resumen los tres primeros tomos de Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano, Edward Gibbon-1788

Sin embargo, en el caos de la alta edad media, Roma y Constantinopla conservaron todavía gran parte del poder político y espiritual de la mano del cristianismo, capaz por ejemplo de evitar la destrucción de Roma por Atila mediante la persuasión de León el Magno, y cuya cronologia de conversiones da fe de la fuerza de esta inercia histórica:

  1. El cristianismo pasa de “ser tolerado” por Constantino en el Edicto de Milán (313), a ser la religión oficial del Imperio mediante el Edicto de Tesalónica (Teodosio, 380)
  2. Los principales pueblos invasores/federados son convertidos (los Visigodos al arrianismo por Ulfilas 310-388, los francos al catolicismo por la conversión de clodoveo en 496)
  3. El cristianismo traspasa las fronteras del antiguo imperio y se arraiga en lugares que nunca fueron romanizados: Germania en los s. IV y V, Irlanda en el s. V (de hecho actuó a su vez como foco de conversión de las Islas Británicas y el norte de Francia), Escandinavia en un lento proceso que va del siglo VIII al XIII (se cree que su conversión contribuyó a poner fin a la era de violencia vikinga), la conversión del Rus de Kiev en 988 culmina la labor que previamente había llevado a cabo Cirilo para atraer a la órbita cultural de Bizancio a los pueblos eslavos. 
Si bien es cierto que este ejemplo evidencia la continuidad del poder a través de la difusión de las creencias religiosas, tan importantes en el pasado, la vertiente lingüística del poder tuvo su reflejo en el uso del latín y el griego como lenguas francas en el ámbito del derecho y la ciencia durante los mil quinientos años siguientes a la caída oficial del Imperio de Occidente.

El segundo ejemplo que ilustra la idea de inercia histórica es la continuidad en la expansión del castellano en América durante los s. XIX y XX, una labor que, en contra de lo que pudiera pensarse, no se hallaba ni mucho menos culminada en el momento de la emancipación del continente. Es sin duda un caso de apisonadora que funciona sin maquinista, por pura inercia, emanando de las ciudades criollas al medio rural, y laminando multitud de lenguas autóctonas de las que hoy sólo perviven unas pocas como el quechua y el guaraní o el aimara (por desgracia, desde el punto de vista de la riqueza y diversidad cultural, pero también por fortuna para los hispano hablantes que podemos comunicarnos sin barreras de un extremo a otro del continente o en la web). 

Volviendo al presente, en alguna otra entrada he hecho referencia a la inquietud que provoca la pérdida de primacía de occidente entre los medios de comunicación, sobre todo anglosajones. Es verdad que la historia parece haber acelerado su ritmo desde el fin de la guerra fría, que los cambios se sucenden a mayor velocidad, y que el ascenso de las nuevas economías es apabullante. Sin duda la presente crisis supone el fin de una prolongada fase de estabilidad en la que el mundo desarrollado se limitaba a tres polos muy localizados (de mayor a menor PIB: Europa Occidental, Norteamérica, y Japón), y se va a producir (se ha producido ya), la entrada de nuevos actores en este club de privilegiados. Sin duda cuando se estudie historia en el futuro se hablará de un antes y un después de la crisis de 2008. Esto va a llevar a una competencia por los recursos del planeta entre los nuevos actores y las antiguas sociedades acomodadas: para que todos podamos comer de la misma tarta, los que hasta ahora se saciaban han de reducir su ración, que será distribuida entre más gente. Esto, que además responde a un principio de justicia difícilmente cuestionable, sin embargo es difícil de digerir para quienes éramos los más beneficiados por el antiguo sistema de poderes… más aún cuando los nuevos ricos carecen de nuestras superiores (y supuestas) virtudes morales: valores democráticos y preocupación por el medioambiente.

En lo que queda de siglo vamos a ser testigos (y quizá víctimas) del desenlace de varias dinámicas en marcha:
El “excedente” de población. Caminamos hacia la aplicación de una economía restrictiva (economía de guerra, si se lleva al extremo) que ya está teniendo como consecuencia la pérdida de garantías sociales y la creación de una gran masa de población parada/no integrada en el sistema productivo en el primer mundo. A esto hay que sumar la continuación de la explosión demográfica en los países en desarrollo. Factores así suelen llevar la escalada de la conflictividad social al extremo de la guerra, (esta vez ni lo creo ni lo deseo, algo habremos aprendido de las pasadas guerras mundiales).

-La humanidad se enfrentará a crisis de recursos (agua, energía, suelo fértil) que sólo se resolveran aplicando soluciones políticas que exigirán un gran consenso entre naciones (no se puede basar todo en la varita mágica del desarrollo tecnologico).

En cualquier caso, para todos los escenarios contemplados (pesimista, tendencial, optimista), creo firmemente que, por una mera cuestión de inercia histórica, la lengua franca seguirá siendo la del Sistema Occidental que ahora se tambalea: el inglés.