El valle de Kondratiev

El angosto, profundo y sombrío valle de Kondratiev no responde al topónimo de algún lugar de la lejana Siberia. Este valle es quizá el punto en el que nos encontramos en la curva trazada por los ciclos largos de la economía, en el mejor de los casos, o, en el peor de ellos, será el punto hacia el que vamos, pues aún habría recorrido para seguir descendiendo.

Kondratiev describió sus ciclos a nivel global, yo sin embargo voy a pasar a hablar del nivel local: tras el rescate de hoy, llevado a cabo con “sabadidad” y alevosía, me han llenado de congoja los artículos sobre los posibles precios a pagar por tal operación, sólamente he encontrado uno con final reconfortante.

Xavier Vidal-Folch apunta a la posibilidad de que de esta crisis salgamos reforzados, como ha ocurrido otras veces en el pasado. Es la lógica de la poda: se quita lo superfluo para que la planta brote en primavera con más vigor. Bonito optimismo, pero… ¿de verdad lo que estamos quitando era superfluo?, ¿y nada de lo que permanece debería en realidad haberse tirado como lastre?.

El gobierno no se atreve a meter mano a las duplicidades de las CCAA, las Diputaciones, o las n universidades, pero ha acabado con OPTI- el observatorio de prospectiva tecnológica e industrial, una atalaya desde la que se tratabsn de vislumbrar tendencias y nichos para nuestro sector secundario/exportador.

¿No es más parecida la respuesta que se está dando a la de alguien que, ante una ola de frío quema sus libros y muebles, sin preocuparse de tapar las fisuras por donde escapa el calor de su casa?.

De este valle no se escapa porque sí, por el mero discurrir del tiempo. Se debe navegar por aguas peligrosas siguiendo una orientación clara y estudiada, respondiendo a un plan. De momento este plan, de existir, parece ser que pasa por salvar a esa parte del sector bancario que peor lo ha hecho, en detrimento de las entidades competidoras que se ajustaron al sentido común, pero que ahora sufren la desventaja competitiva de ver cómo los peores de la clase pasan también de curso.

Dejar caer a las cajas cuyos balances no cuadran porque no pueden digerir el empacho del ladrillo sería malo para sus clientes, pero hacerlas vivir artificialmente como bancos zombies es malo para el conjunto de la ciudadanía, que va a tener que pagar el precio que ponga el FMI y la Comisión, y si no, que se lo pregunten a nuestros primos: portugueses, griegos e irlandeses.

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Los heterodoxos

Siento un especial interés hacia las ideas de aquellas personas que se atreven a contarnos la vida desde un punto de vista distinto al oficial, en cualquier campo. No me refiero en absoluto a los paranóicos que sueñan teorías conspiratorias, sino a los académicos que se atreven, con argumentos plausibles, a desafiar el “mainstream” de sus disciplinas, y a remar contracorriente.

Brevemente citaré a dos: Emilio González Ferrín, e Immanuel Wallerstein.

Con el primero me topé al interesarme por la historia de la época islámica en la península, y con el segundo al indagar si alguien se había molestado en investigar y exponer una “historia transversal”. Yo llamaba así a una disciplina que cruzase la historia oficial (de la política y la guerra) con las demás caras de la sociedad y sus avances: ciencia, música, economía, modos de vida… gastronomía incluso (suena a chiste, pero siempre he creído que la revolución industrial europea y su explosión demográfica se sustentan sobre la llegada de la patata al continente). El materialismo histórico marxista fue precursor en cruzar economía, sociología e historia, pero Wallerstein va más allá en la exposición de su teoría del Sistema-Mundo, donde por cierto, comparte muchas tesis con el pesimismo de Ramón Fernández Durán, a quién ya cité en otro post.

Como sobre todo esto se ha escrito más y mejor en los hipervínculos que he ido anclando, lo dejo aquí por hoy, como la máquina que desbroza el trazado del camino dando estos dos nombres, pero no construye toda la carretera. Las obras quedan para quien comparta esta curiosidad.

Carta a los Reyes Magos

 

Querido Papá Noel, y queridos Reyes Magos. Debo empezar diciendo que este año no he hecho la broma esa de “Melchor, Gaspar, Va a Saltar y se cayó”, (bueno, sólamente un par de veces… me parece un chiste muy malo, pero no puedo evitarlo porque funciona muy bien con los críos). Tampoco he hecho alusión a tu elevado índice de masa corporal, Santa Claus, entiendo que es una adaptación al clima frío de Laponia, y que tú te sientes mejor así: los que se mofan deberían respetarlo. Por otro lado os diré que jamás he entendido que haya antagonismo entre vosotros, hay gente que sólo pide a los unos o al otro, como el que bebe pepsi y no cocacola, sin embargo yo creo que pidiéndoos a todos habrá más probabilidades de que se cumplan mis deseos, que son estos:
 
Así, en líneas generales, me gustaría que en este 2012 acabase la puñetera crisis económica, que si ha quedado demostrado que el dinero es algo abstracto, los problemas que estamos viviendo deben tener también bastante de ficticio, creo yo. Vamos, que no hemos vivido una destrucción como en una gran guerra, ni una epidemia mortal como cuando la peste negra, ni una sequía que nos dejase sin cosechas… ninguna devastación tangible, tan sólo unas sumas que no cuadraban en los ordenadores de Lehman Brothers, y con la tontería a vueltas han pasado ya tres años…
 
Pero como no sé si esto está en vuestras manos, al menos quería pediros una nueva clase política, ya que a la actual parece faltarle valor para preocuparse más del pueblo al que deberían servir, oponiéndose al poder financiero. La renovación tendría que empezar por encima de los Pirineos, claro, ya que los de aquí no pintan mucho: me quitáis a Merkozy, y me traéis a alguien con verdadero sentido social y europeo, como esos políticos de los 80 que creían de verdad en (sic) llevar a cabo una política económica que garantice el crecimiento al mismo tiempo que mantenemos el empleo, defendemos las conquistas sociales, profundizamos en la democracia económica y defendemos nuestro medio ambiente-Olof Palme.



Así, y aproximándonos ya a casa, me gustaría también habitar una ciudad en la que pudiera hacer la mayoría de las cosas andando: ir al colegio o a trabajar, hacer la compra, acercarme al parque… todo a no más de 15 minutos a pie. Sé que me diréis que entonces me vaya a vivir a Logroño, pero es que las oportunidades de trabajo se dan más en Madrid ¿no hay modo de arreglar lo que ya tenemos?… al menos, sería fácil quitar la boina de contaminación de la ciudad ¿no?, aunque claro, la señora alcaldesa a la que (no) hemos votado ha dejado claro que nanai.


Hombre, ya por último, me encantaría dar con un currete: nada desorbitado, algo como lo que ya tenía… me gustaba y me daba para ir tirando, que tampoco pretendo hacerme rico (aunque tampoco estaría mal). Claro que si me salís con lo de que “hay que ser emprendedores, los tiempos de antes ya no volverán” cambiamos de tema… que estoy hasta el gorro navideño de oírlo, y además estoy plenamente convencido: sólo me falta perfilar la idea feliz y obtener la financiación (a todo esto… ¿qué tipo de interés manejáis?).


Si me lo ponéis tan difícil voy a acabar pidiéndoos una bici, como todos los años, y al final, sin hacerme ni caso, me traeréis un CD o un libro para salir del paso… que os conozco.


En fin, un saludo, y no seáis muy crueles en el ERE al colectivo de duendes y ayudantes, que luego sin ellos no daréis a basto con el reparto el próximo año, y acabaréis recurriendo a MRW o similar.




Planificación vs. liberalismo

Estamos a finales del s. XIX, el Estado es débil, recauda pocos impuestos y por tanto es incapaz de emprender las grandes inversiones necesarias para el bien de los ciudadanos: obras hidraúlicas y nuevos ferrocarriles sobre todo (y no digamos servicios sociales… ese vacío lo llena parcialmente la iglesia). Se confía entonces en la iniciativa privada, pero la mano invisible actúa estúpidamente: se tienden cientos de km de vía hacia ninguna parte. Además, la obtención de concesiones se basa en tramas de corrupción que llegan a los estamentos más altos. El resultado de esta burbuja ferroviaria se plasma en un conjunto de redes inconexas y deficitarias que después de unas décadas han de ser rescatadas por el estado mediante la creación de Renfe en la posguerra.
100 años después, la burbuja inmobiliaria se basa en los mismos errores: el estado como agente pasivo que deja la generación de suelo urbano a la ciega y avariciosa mano invisible. Las competencias en urbanismo -en manos de las CCAA- se ejercen otorgando discrecionalmente aprobaciones a los planes generales y parciales de los municipios que son de su cuerda, sin coherencia con nada parecido a un instrumento de planificación territorial. Para mayor daño, los trámites de transformación del suelo son lentísimos, lo que alimenta el crecimiento de la burbuja por un efecto de inercia que lleva a valorar a precios de mercado sobrecalentado toda la nueva oferta que se estaba horneando, sin considerar la previsible saturación del mercado y menos aún el imprevisto desplome de la demanda por factores exógenos (el cisne negro de la crisis crediticia de 2008).
Así llegamos a los cientos de miles de viviendas construídas y vacías, y miles de hectáreas en urbanizaciones sin edificar, que pesan como un lastre insalvable en los balances de los bancos, remisos a actualizar la tasación de estos activos heredados de promotoras quebradas y de particulares desahuciados… porque esto les obligaría a tener que recapitalizarse en una cuantía 10 veces superior a la que el pasado miércoles dictó Europa.
¿Una historia inevitable, o el fruto de una irresponsable falta de control y de planificación?
Como decía Francisco Javier Ayala-Carcedo, es una falacia asegurar con resignación que las catástrofes naturales son inevitables e imprevisibles: efectivamente es imposible saber cuándo va a suceder un terremoto, o una inundación, pero las herramientas científicas nos permiten saber perfectamente dónde y con qué recurrencia pueden ocurrir, y cómo serían sus efectos.
Hoy pagamos las consecuencias de la falta de diversificación de la economía nacional, y parece que seguimos sin respuesta a la típica pregunta: España, ¿qué quieres ser de mayor?… saberlo, elegirlo, requiere reflexión, un objetivo, en definitiva, un plan impulsado por una voluntad política que brilla por su ausencia ahora que estamos en campaña.
No reclamo una economía dirigida como la que en los años del franquismo elaboraba planes quinquenales, trazaba polos de desarrollo y engordaba monstruos deficitarios bajo el amparo del INI, pero sí echo de menos incentivos a la economía productiva: apostar sobre todo por la industria cualificada creando el marco adecuado. Alrededor de la industria hay ingeniería, hay investigación, pero sobre todo hay exportación.
En los “buenos” tiempos había cosas muy chocantes desde mi punto de vista, y lanzo un par de ejemplos:
1/ Llevábamos 15 años ejecutando más obra que muchas de las grandes economías, y todo ello mediante maquinaria Komatsu, Liebherr, Caterpillar… no habíamos sido capaces de desarrollar una tecnología propia en tuneladoras y sin embargo llegamos a ser el país donde mayor número de ellas estaban siendo empleadas simultáneamente (japonesas, por supuesto).
2/ En 2008 llegué a participar en un concurso basado en construir viviendas en los terrenos de una factoría de motores navales en Manisses, las máquinas habían sido vendidas a Corea, y los trabajadores… ¿os acordáis de “Los lunes al sol”?.
Como ejempo positivo fijémonos en una cifra muy elocuente: Navarra y País Vasco, donde las políticas públicas de vivienda paliaron el efecto de la burbuja, gracias a contar con unas economías industriales netamente exportadoras tienen hoy un desempleo del 13%, mientras en otras regiones se llega al 29%.
Para salir de ésta ni siquiera hay que ser genialmente innovadores, basta con fijarse en los modelos económicos que en otros sitios ya funcionan, y evitar la tentación de tropezar de nuevo en la quimera de la rentabilidad rápida sin base sólida.

Excusas

Espléndido resumen de la situación el que hace Manel Fontdevila, poco más que añadir: “hacer ciertas cosas es dificilísimo, porque para lograrlas antes hay que quererlo”.

Qué oportunidad perdida la del referéndum para demostrar que estamos en una democracia, claro que …¿y si sale que NO?.

PD: descuide Frau Merkel, también desde la izquierda algunos hubiéramos votado a favor de la reforma, ¿acaso no es importante limitar el déficit (que no el gasto), para tratar de quitarnos el yugo paranoide de los mercados y ahorrarnos el servicio de la deuda?… ¡pero que nos dejen votar!

PD: a todo esto, ¿cómo funcionarían las empresas privadas sin apalancamiento, serían viables si se tuvieran que ceñir a sus recursos propios?, ¿y las familias?… ¿le estamos pidiendo al ámbito público algo que nadie cumple en el privado?

Es la macroeconomia, idiota.

Síntesis:
a) es engañoso medir el déficit de una administración sobre otra base que no sea la de sus propios ingresos. Su medida respecto al PIB nos lleva a minimizar la magnitud de esta carga.
b) el problema de la deuda lleva siglos arrastrándose, la equiparación de ingresos y gastos no se ha logrado en apenas ningún país, pues todos ellos compiten fiscalmente por captar capital y sociedades, y la deuda emitida para tapar este permanente agujero, dando una y otra vez una pata hacia delante al balón, nos hace rehenes de los prestamistas hoy llamados “mercados”.
c) que la distribución de los impuestos está absolutamente desequilibrada, recayendo mayoritariamente sobre la clase trabajadora y exonerando a las actividades especulativas es algo insuficientemente divulgado. Asociaciones como ATTAC proclaman el control de los mercados financieros y la supresión de los paraísos fiscales.

Es gracioso, la gente despotrica contra los diversos planes de estudio -LOGSE, LOE, etc.-sobre los que no me podré pronunciar hasta que mi hija no llegue al cole, y sin embargo encumbran los de hace décadas. Pues bien, yo pasé por EGB, BUP, COU y no quedó en mí el suficiente poso de cultura y conocimiento del entorno que me permita leer un periódico y llegar a comprenderlo al 100%, y por tanto deduzco que como yo, el 95% de la población carecen de bagaje para formarse un juicio sobre los asuntos que están en el candelero día a día (confío en “educación para la ciudadanía” y la tal “conocimiento del medio” para que a Inés no le pase, y si no, aquí tiene a su padre el brasas).
Hablo por un lado de derecho– abro paréntesis: me parece fundamental, y sin embargo he tenido que enterarme por mi cuenta de la estructura territorial y competencial del sistema judicial para llegar a distinguir entre audiencias provinciales (salas de lo penal, civil, mercantil…), tribunales superiores de justicia (CCAA), Tribunal Supremo, Audiencia Nacional, Consejo General del Poder Judicial, etc.-cierro paréntesis. Y por otro lado me refiero a la economía, que es a lo que voy.
Empezando por lo más básico, podríamos hacer una encuesta para tomar la temperatura a la sociedad, preguntando por la definición de Producto Interior Bruto: haciendo analogía con un individuo diríamos intuitivamente que el PIB responde a “cuánto ganas”, no a “cuánto tienes”, pues mide la creación de riqueza de un país en un periodo determinado (generalmente en un año), mientras que los activos de una nación nadie se para a ponderarlos. Bien, la definición formal no es única, pero pueden tomarse las dos principales, la del valor agregado y la del gasto:
ê PIB=∑valores añadidos en todos los procesos productivos=∑facturación de las empresas de un país en un periodo de un año-∑valor de los insumos (o costes asociados a dichos procesos productivos).
ê PIB= Consumo (familias) + Inversión privada (empresas) + Gasto público (administración)+ Exportaciones -Importaciones
Personalmente no creo que el PIB de una nación sea una excelente medida del desarrollo y bienestar de su sociedad (como ya afirmaba su propio creador, Simon Kuznets), pero hay que reconocer que es el principal macroindicador económico universalmente aceptado, y por tanto hay que comprenderlo. En fin, sobre esta base y ya aterrizando, ¿qué narices ha pasado hoy en Portugal?… sencillamente; que el gobierno de Sócrates ha caído porque al país no le salen las cuentas. Y esas cuentas son grosso modo las siguientes:
PIB de unos 160.000 millones de euros (M€)
Gasto público≈48% del PIB
Ingresos de la Administración≈40,8% del PIB
… y por tanto el déficit público es de un 7,2% (el oficial, porque desde Bruselas se cree que el real podría ser del 8,2% sobre el PIB). Y he aquí la magnitud que lleva a engaño, en mi opinión es sumamente engañoso medir el déficit sobre el PIB, cuando, según la definición vista, del PIB participa no sólo el estado sino también el sector privado: familias y empresas. Es como si yo-Pepe- afirmase que, ganando 2.000€ al mes y gastando 2.400€, no llego a fin de mes por un desfase del 4%, porque mido este agujero en base a mis ingresos más los de mis padres (6.000€) y más los de mi esposa (otros 2.000€). No señor, mi déficit es en realidad del 20% en el ejemplo dado, y en el caso de Portugal el déficit del estado es del 17% medido sobre sus ingresos, lo que nos da la verdadera magnitud del problema, y la explicación de por qué los países periféricos (odio el acrónimo PIGS y no doy crédito cuando la prensa española lo reproduce) llevamos meses pendientes de “los mercados”, esos entes que cubren nuestro agujero a cambio de un creciente interés (como si Pepe acudiese a Cofidis cada fin de mes, pidiendo nuevos préstamos para saldar las deudas a punto de vencer … ¿resolveríaeste endeudamiento sus problemas, o simplemente se trata del eterno “pan para hoy y hambre para mañana” que ha venido pesando como una losa en el desarrollo de los países del “no primer mundo”?).
Parece evidente que cuando a alguien no le salen las cuentas, 1º trata de cortar gastos (y esto se ha visto que lo hace igual un gobierno socialista-Sócrates/Zapatero- que uno de derechas: dando tijeretazo al gasto social), y 2º, trata de incrementar sus ingresos, pero para esto los gobiernos no son tan bravos, porque si echamos un vistazo a la estructura fiscal predominante veremos lo siguiente:
Las rentas del trabajo tributan muchísimo más que las del capital, en base al hecho de que es mucho más improbable que un trabajador emigre a un país donde pague menos impuestos (a no ser que te llames Julio Iglesias o Arancha Sánchez Vicario), que que el capital vuele a paraísos fiscales.
Los países compiten entre sí en este sentido: si la presión sobre el capital fuese igual de elevada en todos, éste no tendría escapatoria.
Prácticamente no existe ningún país que evite recurrir a emisiones de deuda para tapar sus agujeros presupuestarios (tan sólo Singapur algún otro país netamente exportador no incurren en déficit y por tanto no tienen que emitir deuda pública). Se da la circunstancia de que, por alto que sea el interés que exigen los mercados a tus emisiones, casi siempre hay un país en peor situación (más riesgo de impago= mayor interés), con lo que al final existen múltiples cruces de deuda entre bancos centrales: el sistema conviene a casi todos, salvo a los que se encuentran en el extremo de la cadena.
En definitiva, la solución de los Estados ante su eterno “no llegar a fin de mes” es pedir prestado, gravando con intereses el funcionamiento del sistema público (el servicio de la deuda-amortización más intereses- se come un 2,5% del PIB=27.400M€=8,7% del gasto de los PGE; es decir: supone ya más que las partidas dedicadas a sanidad, infraestructuras y educación juntas)…¿seguiremos cayendo en esta espiral sin fin, sin reunir valor suficiente para cortar de una vez por todas este nudo gordiano subiendo impuestos a la banca y a los mercados especulativos que tanto han tenido que ver en el origen de nuestros males?

…a vueltas con la jubilación

Madrid, enero de 2041.
Cumplo 65 años, pero evidentemente no me puedo jubilar; pasé demasiado tiempo estudiando, y las crisis de 2009 y de 2025 me dejaron una temporada en paro, con lo cual no he cumplido con esos 40 años mínimos de cotización.
Tal y como predijeron los gurús, mi generación no pudo mantener el nivel de vida de las precedentes, efectivamente: mi salario no me ha permitido grandes alardes. Comencé como casi todos, mileurista tras acabar la carrera, y he acabado ganando unos 35.000 yuanes al mes, que creo son aproximadamente equivalentes a aquellos 1.000€ de mi primer salario de 2002. Afortunadamente, conseguí concertar con un banco, en un alarde de irresponsabilidad mutua, un crédito hipotecario para meterme en un piso allá por 2007, que al día siguiente de la entrega de llaves comenzó devaluarse (realmente nunca valió lo que el banco y yo convenimos pagar a la promotora). El año pasado el piso aún no lo había terminado de pagar, es lo que tienen las hipotecas a 40 años, pero en todo caso era lo único que poseía… casi casi mío; la huchita en la que poco a poco había ido recogiendo, a base de privaciones, todo mi ahorro.
Como ni de coña voy a tener una pensión medianamente digna (ya me lo advirtieron)  hice unas macabras cuentas y en consecuencia puse el piso en venta. Hace seis meses lo conseguí vender, y me fui a vivir a un  apartamento compartido, con otro par de “jóvenes” de sesentaitantos, de historias paralelas.
Ahora cada día que saco dinero en el cajero contemplo aturdido la cuenta atrás: la de mi vida, y la de mis ahorros… no sé si habré calculado bien: ganarle el pulso al tiempo y llegar a agotar las reservas sería agridulce: vivo, pero en la indigencia… y palmarla antes de lo previsto sin haber dejado la cuenta a cero no me haría tampoco mucha gracia, porque el banco al que le he estado pagando durante 40 años no merece este último regalo.
¿Te ves reflejado? ¿puede ser el caso de alguien de tu generación-la maldita barra del 75-76, la más larga de la pirámide?… entonces, ¿por qué no nos hacemos oir ahora que se debate nuestro futuro?

Doce uvas para acabar el año…

…al más puro estilo Celtiberia Show, espero que no se os atraganten:
Una.-Domingo 19 de Diciembre- El País Semanal entrevista a Rafael Moneo y Jorge Semprún… sin embargo la portada es para Belén Esteban ¿¿¿???
Dos.-Telecinco cierra CNN+ y lo sustituye por un canal Gran Hermano 24 horas
Tres.-El día menos pensado mi doña llega a casa borracha y me hostia: El obispo de Alcalá de Henares y presidente de la Subcomisión Episcopal de la Familia, monseñor Juan Antonio Reig Plá, ha afirmado que la violencia doméstica se da más entre parejas de hecho que entre matrimonios canónicamente constituidos”
Cuatro.-Una de ránkings: Brasil nos desbanca como 8ª economía mundial… de todos modos en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU y en el Informe Pisa sobre educación no pasamos del vigésimo puesto… pero eso sí, siempre nos quedará el furgol.
Cinco.-Santiago y cierra España: del Bosque y Villar ofrecen la copa al Apóstol, “era mucho lo que te solicitábamos, pero confiábamos en que atendieras nuestra llamada. Y la atendiste. Estamos hoy aquí con la Copa en nuestras manos para brindártela, porque, Señor, tú también nos ayudaste a ser campeones del mundo”.
Seis.-La Audiencia Provincial de Castellón sobresee los delitos de fraude fiscal de Carlos Fabra por haber, supuestamente, prescrito, lo que “en ningún caso conlleva que no los haya cometido”.
Siete.-La lideresa: “yo destapé el caso Gürtel”… ni en el club de la comedia oiga
Ocho.-El síndrome de la libretita azul posee a los habitantes de La Moncloa: “el presidente Zapatero no desvela si se presentará a la reelección, aunque confesó que otra persona del partido ya conoce los pasos que dará una vez se acerquen los comicios generales. Eso sí, rehusó desvelar el nombre del compañero o compañera que sabe si se retirará o no de la primera línea de la escena política española en 2012. Tampoco reveló si la persona que custodia con él este secreto es o no su sucesor o sucesora”.
Nueve.-Al pan pan y al vino vino, porAntonio Elorza:cuando menos merece el PP llegar al poder, más cerca está de lograrlo: el PP continúa con su pressing, con total indiferencia ante lo que pueden costar hoy sus mensajes de inseguridad y su permanente insolidaridad en temas de Estado de cara a la valoración de la economía española en Europa. Logremos con nuestras declaraciones y nuestros medios un vuelco en la imagen pública de los controladores para mostrar que el caos lo provocó el Gobierno, ya que así aumenta su desprestigio y los trabajadores del aire podrán por fin hacer una huelga legal; opongámonos a aplazar la jubilación a los 67, acusando a ZP de “los recortes sociales” (progresistas que somos); protejamos a los piratas de películas; apuntemos por si acaso que un eventual fin de ETA no sería suficiente y que mientras eso sucede el Gobierno probablemente negocia, y si tal cosa no hace, es obligado pensarlo.
Diez.-Dos precios que, en contra del  sentido común, no bajan: el de los pisos y el de los CDs… de hacerlo se secarían ríos de tinta.
Once.-los  cables de Bradley Manning y Julian Assange desvelan que la relación de la mayoría de los políticos, diplomáticos y demás representantes de los países “soberanos” se comportan frente a EEUU como niños de guardería chivatos dirigiéndose al profe. Lo más patético: constatar de nuevo el mangoneo dentro de nuestro supuestamente imparcial sistema judicial… esa institución para la que la transición nunca tuvo lugar.
…y Doce.- tuvo que ser un gobierno socialista el que hiciera la reconversión industrial y nos metiera en la OTAN, un gobierno popular quien acabase con la mili, y de nuevo un gobierno socialista quien aplicara las medidas de recorte social más duras… ¿quien bien te quiere te hará llorar?

2 años de crisis… ¿y ahora qué?

¿Menos Estado…

Magnífico Rodera, como siempre. La paradoja la expresaba también magistralmente Felipe González hace un par de meses: “los mercados están castigando a los estados porque éstos se habían endeudado en exceso… para salvar a los mercados”.
Aceptémoslo, estos entes sin cabeza, y mucho menos aún corazón-hasta un 50% de las operaciones son decididas automáticamente por programas de ordenador según Sony Kapoor- son los nuevos dioses a los que debemos sacrificio. Las políticas sociales se aparcan con tal de dar una imagen de solvencia frente a ”los mercados”. Es más, quizá sea ésta la ocasión esperada para dar la puntilla no ya al estado de bienestar, sino simple y llanamente al estado tal y como ha sido entendido en el último medio siglo. Alarmante el breve artículo de Paul Krugman este domingo: http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/EE/UU/sume/oscuridad/elpepueconeg/20100815elpneglse_3/Tes   
De momento el mensaje neocon al que alude Krugman no ha calado tanto en Europa, y los ciudadanos parecen valorar algo mejor la labor de sus administraciones. Por un lado existe consenso en desear una sanidad con cobertura universal, una educación pública de calidad, unas pensiones dignas, una justicia ágil y ecuánime, y así un largo etc., y por otro se es consciente de que “los mercados” no van a financiar al mismo precio que hace un par de años este modelo, por lo que los gobernantes se encuentran ante la siguiente disyuntiva:
a)      Retracción del Gasto y la Inversión pública.
b)      Incremento de los ingresos vía impuestos
c)       Adopción de medidas de eficiencia, para, en definitiva, hacer más con menos.
“La tijera”, a), es la receta de resultado más inmediato, pero, ¿es la más deseable?, el remedio Keynesiano en tiempos de recesión pasa por que el Estado lleve a cabo una política contracíclica, es decir: tirar del carro y aguantar el tirón hasta que vengan tiempos mejores, en los que poner en orden el déficit. ¿Por qué hemos tenido que ser el país que primero llevase a cabo recortes?. Un político se debe a sus ciudadanos, no a los zocos y bazares internacionales.
En segundo lugar, el incremento de recaudación, que no tiene porqué ser impopular, ante todo si no se centra en impuestos indirectos como el IVA, y si se complementa con persecución del fraude fiscal, poniendo de paso la proa a los beneficios de las SICAV (falaz el argumento el de que “el dinero viaja a la velocidad de la luz, y se evadirá”… existen los medios para que las inversiones que generan beneficio aquí, tributen aquí). Actuando así, el ciudadano cumplidor se sentirá menos gilipollas, y se disipará la sensación de que la clase media es siempre la que paga los platos rotos.
Por cierto, en el capítulod de la financiación municipal ¿de verdad nadie ha pensado que si se tributara por cada vivienda en proporción real a los gastos que tienen los ayuntamiento, se cubriría el agujero existente en sus cuentas, y se forzaría de paso la salida al mercado de venta o alquiler de gran parte de las viviendas vacías?
Por último, la eficiencia, ese concepto desconocido por algunos de nuestros políticos (por favor, distingamos aquí entre políticos y administración). Sorprendentemente, mejorar la eficiencia del funcionamiento del Estado es algo fuera del debate principal (centrado en el recorte de gastos y en el incremento de impuestos), pero sin duda será fundamental de aquí en adelante.
Las medidas de incremento de la eficiencia, o al menos de paliación de la ineficiencia, tienen un largo recorrido si analizamos, por ejemplo, el campo de las obras públicas, en el que se han cometido tantos desmanes:
·         Líneas de metro ligero (15-20 M€/km) no en sustitución de líneas de autobús saturadas, sino según trazados llevados a cabo por Presidentes, Consejeros o Alcaldes metidos a expertos en medios de transporte público.
·         Autovías, como la de los viñedos, la AP-41 y tantas otras, llevadas a cabo a espaldas de los estudios de demanda que desaconsejaban su construcción, cuando no se orientaban dichos estudios directamente. http://www.heraldo.es/noticias/aragon/la_primera_autopista_autonomica_apenas_atrae_una_quinta_parte_del_trafico_previsto.html
·         La colosal M-30, que incumple toda razón sensata beneficio/coste
·         Y en general, la opacidad de información en el coste final de las infraestructuras, cuyo presupuesto de licitación sí se publica, pero jamás los incrementos por modificados de obra… nadie debería quedar impune si una obra se va al doble de su presupuesto de adjudicación, ya se ponga por delante el arquitecto estrella de turno, la exposición universal de horticultura, o el plazo de inauguración en año de elecciones.
Pero bueno, todo sea por cortar cintas ¿no?. Hemos invertido mucho, lo que en principio es excelente, pero en demasiadas ocasiones hemos invertido mal, sin ser necesario, en el lugar equivocado, y a un coste injustificable.
El crecimiento potencial anidado en la corrección de las ineficiencias de nuestro país (centrémonos en el sector público, que del privado ya se encarga la selección natural) es mucho mayor de lo que se reconoce. Merecería una entrada aparte en el blog, pero basten tres ejemplos:
·         La universidad, y no voy a hablar de la endogamia en el profesorado, del divorcio entre los conocimientos impartidos y las habilidades útiles en el mundo real y la empresa… tan sólo fijémonos en lo más flagrante: en el número excesivo de facultades de nuestro país, dado que cada CCAA quiere tener el abanico completo de carreras. ¿No hubiera sido más eficiente destinar tal inversión a becas por desplazamiento y alojamiento manteniendo un número contenido de universidades, según el modelo francés?.
·         El funcionariado: es triste y crudo pero al tiempo cierto que el miedo al despido es un excelente acicate para mejorar la productividad. ¿Es bueno entonces para la productividad global del país que exista un 15% de trabajadores dentro de una categoría intocable?, que nadie se rasgue las vestiduras:  en un país de probada sensibilidad social como Suecia un trabajador público no tiene garantizado su trabajo de por vida, y allí los funcionarios son un 25% de la población ocupada.
·         El urbanismo y la gestión de los recursos naturales: estábamos destinados a ser un país de servicios volcado en el turismo, pero nos hemos dedicado a amancillar la costa de levante durante nada menos que 50 años, haciendo un efímero caldo con la gallina de los huevos de oro, ¿es ahora el turno de las playas atlánticas del norte y el sur?… bendito crack inmobiliario, que al menos ha dado un respiro a Cádiz, Huelva y Asturias… ¿por cuánto tiempo?
En fin, pretendo hacer una defensa del Estado fuerte pero ante todo eficiente, capaz de identificar las inversiones con mayor efecto multiplicador, de garantizar los servicios sociales, y sobre todo de liderar la salida de la crisis. Quizá los tiempos no acompañen, y quizá nos haga falta una clase política con mayor altura de miras . Ya que es evidente que ambos partidos carecen de los cuadros y cantera adecuados, podría plantearse que en realidad tardaríamos menos de 10 años en notar los beneficios de contar con una especie de ENA de la que salieran las generaciones de futuros tecnócratas, ¿suena muy iluso?.
… y menos Europa?
En mi universidad los veteranos comentaban que, de las 4 posibilidades que había: 1) ir a curso por año, 2) ir “tirando”, 3) quedarte “en medio” y 4) que te echaran de la escuela por no aprobar el nº de asignaturas requeridas, la peor no era ni mucho menos la cuarta, sino “quedarte en medio”, atrapado en el limbo. Pues bien, parece que esto es precisamente lo que le ha ocurrido a la Unión Europea. ¿Y no estaba cantado?, ¿se creía sostenible seguir una política monetaria común ante las diferencias de renta que se dan entre los diferentes estados?, sí lo fue en tiempos de bonanza, pero a las primeras de cambio, la flota navega dispersa.
La crisis ha sorprendido a la Unión con el paso cambiado, en un estadio intermedio de convergencia y sin voluntad aparente de evolucionar hacia una fase posterior que hubiera blindado el edificio que ahora parece resquebrajarse. La clave a mi modo (profano) de ver las cosas es la incoherencia que supone haber seguido una política monetaria común sin haber logrado una emisión de deuda única, una deuda europea que sustituya a la deudas griega, francesa, belga o alemana.  La clave para ello radica en la armonización de las políticas fiscales, requisito imprescindible previo que ha posibilitado la pervivencia de un sistema de deuda única en países tan heterogéneos como Italia, España, o el mismo EEUU (la renta per cápita en Sicilia es el 50% de la de Lombardía y entre Extremadura y Navarra la relación es del 55%).
En definitiva, da miedo la actitud de Angela Merkel, los alemanes parecen cansados de tirar del tren, pero la salida con éxito de esta coyuntura, y la garantía de futura prosperidad en un mundo de incipientes gigantes no vendrá haciendo menos, sino más Europa.