360º

En el programa Versión Española, como introducción antes de emitir la película, muestran un montaje de ideas enlazadas que me encanta. También hacen algo similar muchas veces en tres catorce.

A modo amateur voy a tratar de emularlo, en un pequeño viaje circular, encadenando curiosidades.

Salimos de Mallorca. Hace 6 millones de años las Baleares eran las cumbres de una sierra que destacaba sobre la llanura del fondo del mediterráneo, entonces seco (salvo por unos pocos lagos en sus zonas más profundas, tan salobres como el Mar Muerto). Todavía en el mapa se ve la alineación de esta cadena, que se prolonga entre Sierra Nevada y las tres islas mayores. En esta plataforma continental, donde las aguas son poco profundas, se dan las mejores condiciones para el desarrollo de la vida marina, y es donde podemos hallar el ecosistema climáx del mediterráneo: las praderas de Posidonia, una planta que, como el delfín, siendo de orígen terrestre, reconquistó los océanos hace unos 140 millones de años. Una segunda curiosidad: todo su taxón, el de las fanerógamas, las plantas con flor, es menos antiguo que el de los mamíferos (200 millones de años frente a unos 220 millones de años), cuando mires un rosal o un naranjo en flor, le puedes susurrar que tu estirpe de ratas peludas tiene más solera. 
  
La existencia de aguas poco profundas, con un substrato sobre el que las plantas puedan enraizar, es lo que favorece que la biodiversidad sea mucho mayor en los pantanos naturales y marismas (Daimiel, Gallocanta, Doñana) que en los embalses artificiales que inundan valles en V, o que en los lagos y mares profundos. Puede que en un futuro se acomentan obras de relleno para recrear estas condiciones y restituir así zonas costeras degradadas, o para proceder a la mareocultura (agricultura de algas y peces sobre plataformas semisumergidas (<35m) ¿o quizá cuesta más el collar que el galgo?).
En la Escuela de Caminos los profesores de Obras Hidráulicas hacían mucho énfasis en que había que hablar con propiedad, y no llamar a los embalses “pantanos”, “¿hay caimanes en Buendía?, no, ¿verdad?, porque es un embalse”.
España es el país con mayor numero de grandes presas por habitante. Y benditas sean, sin nuestros sistemas de regulación, hace meses que con esta sequía estaríamos bebiendo agua embotellada y haciéndonos el lavado del gato con toallitas. Quizá algunos de estos embalses  no se justifiquen, el destrozo ecológico que supusieron no compensa las contrapartidas positivas, y bajo los parámetros manejados hoy en día no se hubieran acometido, porque se planearon para satisfacer la sed sin límite de la agricultura de regadío en los años del desarrollismo. Sin embargo, llegados a este punto, nos queda estar agradecidos y orgullosos de poder contar con el conjunto de otras muchas obras imprescindibles destinadas al abastecimiento urbano (recordemos, un % menor del consumo total), como El Atazar, una presa de bóveda que es, además de útil, preciosa.

Gracias a Joaquín Costa y a Lorenzo Pardo, Franco no tuvo más que desempolvar el Plan Nacional de Obras Hidráulicas de éste último (de tiempos de la II República-1933), para satisfacer su afición a cortar cintas y a colgarse medallas. 

Me intereso por la vida de Manuel Lorenzo Pardo, y veo que se vinculó al Partido Radical ¿sorprende el nombre?… sí señor, en este país tuvimos un presidente del gobierno de la mano de dicha formación: Alejandro Lerroux, pero más me ha sorprendido aún la cabecera de uno de los periódicos que dirigió: El Intransigente … ¿¿??? vaya carta de presentación. Cierro ya el bucle con este personaje, que dirigió el país durante el bienio negro, y cayó finalmente por el escándalo del estraperlo, un juego de azar basado en una ruleta trucadada instalada en el Hotel Formentor, con lo que finalmente hemos llegado de nuevo a Baleares.
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Materia

J. C. Casado-Panorámica de la Vía láctea desde el Parque Nacional del Teide
 
“Todo cambia, no te puedes bañar dos veces en el mismo río. Cuando vuelves a él, ya no es él la misma corriente de agua, ni tú el mismo ser humano” -Heráclito de Éfeso, hacia 500 a. C.
 
Mi padre me explicaba de crío que un átomo de calcio que ahora formase parte de mis huesos podía haber estado hace millones de años en la dentadura de un dinosaurio. De hecho, nosotros mismos somos como un cauce por el que circula un caudal de materia en permanente renovación: las células de la epidermis se sustituyen completamente cada 15 días, los glóbulos rojos cada cuatro meses. Incluso una estructura que podría parecer inmutable, como es el esqueleto, acaba de renovar sus componentes en ciclos de 10 años. Por lo visto sólo en ciertas partes de la corteza cerebral no se sustituyen las neuronas que van desapareciendo (aunque se ha comprobado que en otras partes del cerebro sí se crean nuevas células nerviosas). De este modo, el proceso de envejecer no es el del deterioro de un cuerpo estable, sino tan sólo la acumulación de errores en el proceso de renovación celular. Algo programado en nuestro ADN para dejar paso finalmente a nuevos individuos, a través del instrumento de la muerte (una herramienta imprescindible para la evolución, como decía Steve Jobs).  
 
Pero yo quería darle vueltas a una pregunta esta mañana: ¿cuál es el orígen de la materia de la que estamos compuestos?. La respuesta es muy conocida: “somos polvo de estrellas”, en su interior las reacciones de fusión atómica siguen una escalada por la tabla periódica: del hidrógeno al helio, luego al carbono y al oxígeno, al neón, al magnesio, al silício, níquel, cobalto…y finalmente al hierro. Tras esto, la fusión cesa, porque deja de haber rentabildiad termodinámica. 
 
Como suele ocurrir en ciencia, esta respuesta abre la puerta a otras muchas dudas: ¿cuántas generaciones previas de estrellas ha habido?, ¿cómo se han formado los elementos de mayor masa atómica que el hierro? (ejemplos relativamente abundantes en nuestro planeta, con un papel fundamental en el desarrollo de la vida tal y como la conocemos, son el cobre, oro o el yodo). Estas cuestiones me venían rondando desde hacía tiempo, hasta que me he decidido a preguntarle al Sr. Google.
 
Efectivamente, las primeras estrellas no tenían planetas orbitando a su alrededor: para que los planetas se formen a partir la agregación de polvo estelar, previamente ha debido haber multitud de explosiones de final de ciclo. Así, los restos de soles pasados esparcidos por el espacio son el orígen de todos los elementos más complejos que el hidrógeno que conforman nuestro mundo. Pero visto esto, fijémonos en dos datos básicos conocidos por todos:

  1. Nuestro Sol, que se halla a la mitad de su vida, tiene 5.000 millones de años de antigüedad
  2. El universo, unos 14.000 millones de años

¿Se deduce entonces que el Sol pertenece tan sólo a la segunda generación de estrellas?… o ni siquiera, porque… ¿cómo ha dado tiempo a la propia formación del sistema solar a partir de restos de estrellas previas si los ciclos de vida son de 10.000 millones de años?.


El error está en pensar que todas las estrellas tienen una existencia de igual duración, en realidad ésta es inversamente proporcional a su masa: cuanto mayor es una estrella, más rápidamente agota su combustible, y al contrario, las estrellas de menor brillo y masa, prolongan su actividad durante muchísimo más tiempo. De este modo, las estrellas más masivas (y las hay de hasta 100 masas solares) tienen un ciclo de vida mucho más corto que el del sol… tan corto en algunos casos, que se mide en decenas de millones de años, y, por tanto, ha dado tiempo en los 9.000 millones de años anteriores a la formación del sistema solar a que hubiera cientos de generaciones previas de estrellas con cuyo material estamos hechos.    

Queda resuelta la duda para los materiales por debajo del hierro, pero ¿qué pasa con los demás, cual es el orígen del mercurio, la plata, el uranio, etc. que encontramos en la corteza terrestre?. Para responder tenemos que hacer referencia a los diferentes finales que puede tener una estrella, en función de su masa inicial, y en lugar de extenderme demasiado recurro a este fantástico diagrama de la NASA:
Como vemos, el proceso de muerte estelar la mayor parte de las veces está avocado a pasar por una explosión de supernova. Esto ocurre cuando, agotado su combustible (alcanzado el pico del hierro en la escalera de fusión), se genera una inestabilidad gravitacional: los procesos de generación de energía ya no son capaces de contrarrestar la atracción que la masa de la estrella ejerce sobre sí misma, y ésta colapsa. Iniciada la implosión el núcleo de la estrella se encuentra tan comprimido que en los átomos se rompe la tradicional estructura de corteza y núcleo: los electrones se combinan con protones para dar lugar a un gran número de neutrones libres. La temperatura alcanzada es mucho más elevada que en toda la historia previa de la estrella, lo que acaba dando lugar a un efecto rebote: mientras la parte exterior de la estrella aún está colapsando, el núcleo ha comenzado la expansión originada por haberse alcanzado dicho estado límite de temperatura: ambas capas concéntricas se cruzan en direcciones opuestas, y es en estas condiciones en las que los neutrones libres que se alejaban del centro de la estrella son capturados por los átomos de hierro que se dirigían hacia ese mismo centro atraídos por la gravedad. Se generan en este lapso isótopos inestables, que logran estabilizarse sólo cuando los neutrones “de más” que acaban de pasar a formar parte de los núcleos atómicos se descomponen liberando electrones y dando lugar a protones que permenecen en estos nuevos núcleos. Es en este rápido proceso de captura de neutrones como se forman el resto de elementos de masa atómica superior al Fe. 

Finalmente, tras este instante de cruce de masas, prevalece el efecto de explosión sobre el de implosión, y los restos de la estrella, salvo su núcleo (que puede dar lugar a un agujero negro o a una estrella de neutrones), son expulsados al espacio… hasta volver, o no, a ser agregados en una nebulosa planetaria, como fue el sistema solar en su día.

 
En definitiva, somos más que polvo de estrellas, polvo de supernovas… materia reordenada capaz de preguntarse sobre su propio orígen.

 

 
 
 

Siglo XXI

Asistí a las dos charlas que dió José Luis Cordeiro este mes al respecto de los escenarios de futuro que se nos plantean, desde diversas perspectivas. El punto de vista geopolítico predominó en la segunda de ellas, pero la más fascinante, por tocar temas próximos a la ciencia ficción, me pareció la primera de estas charlas, celebrada en la EOI, y en la que expuso algunos de los avances científicos y técnicos que están por venir: las futuristas (y para más de uno inquietantes) ideas del transhumanismo y el desarrollo de la inteligencia artificial, la posibilidad de desprogramar el envejecimiento de nuestro ADN, o la futura aplicación de la eugenesia, con todos los dilemas morales que todo ello conlleva:
¿es deseable para la pervivencia medioambiental la inmortalidad de nuestra especie en un escenario de superpoblacion?, ¿es éticamente aceptable la segregación que se daría con la coexistencia de individuos seleccionados y no seleccionados?, en fin, como siempre, la ciencia va muy por delante de nuestra capacidad para resolver los problemas geopolíticos y sociales, a priori más sencillos que los técnicos, pero que no encuentran ni el consenso ni la voluntad política necesarios.

Para los interesados, dejo estos enlaces:

http://www.millennium-project.org

http://explorandoelfuturo.blogspot.com

http://www.transhumanism.org

http://www.singularity.com

Por qué no necesito la religión

¿Cuál es es sentido de la vida?
Si me preguntas si existe una razón, un objetivo que mueva o motive nuestra existencia y la de la sociedad podría responderte desde la más pura y fría racionalidad (¿acaso no es éso lo que se espera de un ingeniero-robot?) describiendo la organización del conjunto y nuestro sitió en él… en definitva, la respuesta de una abeja tratando de alcanzar a comprender cómo funciona la colmena. Así, por ejemplo, las misiones de cada pieza serían:
  • Individuo productor-consumidor: especializarte y ser útil al Sistema, como premio verás tus necesidades cubiertas (donde hay premio hay castigo, si es que al despiadado Sistema no le resultas útil).
  • Empresa: identificar una necesidad y cubrirla, o mejor aún, crear una necesidad nueva y hacerla imprescindible. Perseguir el beneficio, optimizando los modos de producción: tener ideas e invertir en ellas en busca de la eterna renovación.  
  • Gobierno: escuchar el clamor del pueblo, tenerlo satisfecho y lograr su bienestar, porque si no, entre los frustrados los mejores te montarán un 15M, y los peores un Utoya. Que realmente impere la justicia es la mejor receta; otra opción es llegar a tenerlos adormecidos mediante panes et circenses.
Este es, simplificado, el ABC del “Sistema” tal y como está montado (no lo defiendo, sólo lo describo), con sus cosas buenas y malas. Nacerás, te educarás y encajarás en alguno de estos roles durante un tiempo. Luego te retirararás y finalmente desaparecerás, procurando mientras tanto haber colmado tu vida a tu manera… y todo segirá igual sin tí.

Pero seguramente esta respuesta no te valga, es un razonamiento demasiado prosáico. Si me preguntas con inquietud humanista por un sentido más profundo “…en definitiva ¿para qué todo?”, te respondería que para nada: en la naturaleza no hay un motivo o un prediseño para los sistemas complejos. El universo, la naturaleza, y la maquinaria social, nuestro gran hormiguero, evolucionan en realidad por sí solos. Hayek defendía el surgimiento expontáneo mediante prueba y error de sistemas tan compejos como el lenguaje, los ecosistemas naturales o nuestro propio sistema social, para defender que la no intervención del Estado es la mejor alternativa, yo sin embargo estoy en desacuerdo, creo que la panificación e intervención directa puede acortar los largos plazos asociados a estos procesos de ordenación del caos, y puede además paliar el sufrimiento asociado a la selección darwinista.

La humanidad navega montada en esta pequeña roca a empujones de progreso y tropezones de regresión. Los mejores productos de su avance son ciertos individuos, máximos exponentes de culturas fantásticas. Cuando éramos unos 250 millones de entre ellos salió un Pitágoras, un Confucio; de entre 300 millones surgió Arquímedes. Cuando éramos 350 millones tuvimos un Vitrubio, un Virgilio, o más adelante un Marco Aurelio, y muchos más cuyo legado ha sido borrado por los años oscuros. De una masa de 500 millones salieron Miguel Ángel y Leonardo, de 700 millones Leibnitz, Vivaldi o Newton, de 1.000 millones Beethoven, Goya, Gauss, etc., y así hasta nuestros días.

Todos ellos, de Marie Curie a Lady Gaga, son cumbres en la cordillera de nuestra historia y quizá dan el sentido subjetivo que buscas a la existencia de la humanidad, aunque repito, no debemos ser antropocéntricos… no somos el centro de nada… ni el asombro de un hipotético espectador externo que nos mira desde los cielos (salvo en el caso de Lady Gaga, capaz de dejar boquiabierto al más pintado). De existir este observador imparcial, seguramente la minúscula ordenación de materia en una célula eucariota, junto con todas sus posibilidades de especialización, le parecerán algo tan prodigioso como nuestra propia sociedad, porque este hecho biológico minúsculo es también asombroso comparado por ejemplo con la vasta simpleza de un sol en funcionamiento.

Este escepticismo, que puede parecer dar una visión desilusionada de la Vida, descrita como un hecho sin finalidad (¿un sinsentido?), no es ni mucho menos señal de algo así: si pasamos de hablar del pasado, presente y futuro de la Humanidad, a tratar sobre la existencia de cada individuo, en el agnosticismo, en el ateísmo humanista, puede haber tanto amor por la existencia como en cualquier religión vivida con pasión. Y ello sin necesidad de justificar que somos importantes para algo o alguien superior. Disfrutar de los mejores momentos, reconocerlos y valorarlos (nos los regalan nuestra gente, la familia, nuestros hijos), conocer nuevos lugares, cielos distintos, todo esto no es menos pleno por no esperar nada más allá de la muerte, sino que seguramente puede ser incluso más intenso por la consciencia de que los días, los minutos están contados, y por tanto han de aprovecharse al máximo.
Conviene recordarlo para que, quienes se apiadan de nosotros, los ateos, creyéndose mejores, no encuentren motivo de compasión, ahora que vienen a mi ciudad a exaltarse en eufórica comunidad. Por tanto, señores del JMJ, soy inmune a su proselitismo: les agradecería mucho que me dejasen en paz.

La pequeñez del hombre

“La Tierra es un punto azul pálido casi perdido en un inmenso mar de estrellas”-Carl Sagan

Pongamos Space Oddity de Bowie de fondo y dejemos por un día la política para dar un paseo por la ciencia, porque además resulta que homenaje a Asimov al final lo ha leído bastante gente (aunque como en casi todas las entradas, sin feedback… ¿hay alguien ahí? :-).

En fin, ahí va un segundo homenaje, esta vez a Carl Sagan y a toda la buena ciencia ficción, con una pequeña crítica de partida: llevan toda la vida engañándonos. ¿Y cuál es la mentira?… pues ni más ni menos que la posibilidad de los viajes interestelares.
La chispa la prendió Julio Verne, pero la bola creció hasta irse de madre durante la guerra fría y la carrera espacial URSS-EEUU, con el clímax en los años 70 tras las misiones Apolo. En realidad, aunque el asunto esté hoy de capa caída, los chavales de treinta y tantos y más hemos crecido con ello: ya en los 80 el mejor regalo que podían hacerme era una nave Tente con sus astronautas en miniatura y el anagrama de la Nasa en el alerón (aún recuerdo a mis padres dándome la caja, así, sin cumpleaños ni nada de por medio).

Me parece fascinante (y entrañable) toda la iconografía de la ficción espacial… desde el Flash Gordon art deco años 30/40/50, a Dune o Star Trek (seguramente la más científica de todas las sagas), pasando por el western espacial de Star Wars, o la reinterpretación que hizo Asimov de la caída del Imperio Romano en la serie Fundación. Por su parte la rivalidad de los actores de la guerra fría no se quedó atrás alimentando esta hoguera, con la propaganda épica soviética en torno a la carrera espacial, no dejéis de echar un vistazo al link: http://www.yuriesfera.net/recursos/carteles/

Con todas estas historias soñaba despierto en mis años gafapastosos, y de una suerte de paranoia similar se contagiaron todos los seguidores del fenómeno UFO (a todo esto, ¿no es increíble que una cadena pública mantenga los programas de Iker Jiménez y de Miguel Blanco?)… para ellos siempre he tenido dos preguntas: ¿cómo narices explican la influencia de las modas estéticas terrestres sobre los extraterrestres? (ved la evolución de “platillo volante años 50” a “platillo volante años 90”), y, otra muy buena: los dos seres más inteligentes sin salir de nuestro planeta tierra son tan diferentes como un hombre y un delfín, ¿cómo explicar la convergencia evolutiva de dos individuos de planetas diferentes como el Dr. Spoke e Ibarretxe?, o, dicho de otro modo: vaya casualidad que los monigotes alienígenas del caso Roswell tengan justo dos ojitos, una nariz y una boca, dos manitas y 10 deditos… ¿no será que nos creemos el punto final de cualquier forma de evolución?.
Pero he divagado, me calzo el jersey de cuello alto, trato de modular la voz tan fantásticamente como José María del Río, y volvamos a centrarnos en por qué no podemos cambiar de Sol. Para verlo vayamos a los numerajos:
SOBRE LA ENORMIDAD DEL ESPACIO
  • Distancia Tierra-Luna: menos de 400.000 km, unos 30 diámetros de la tierra, poco más de un segundo-luz… no es por quitarles mérito a Von Braun y compañía, pero nuestro satélite está realmente cerca, tanto, que el sistema tierra-luna queda empequeñecido en relación con el propio sol, cuyo diámetro es de 1.400.000 km, lo dibujo a escala:

  • Distancia Sol-Tierra: unos 150·millones de km, esta distancia se ha tomado como Unidad Astronómica (UA), unos 8 minutos-luz. Reduciendo el Sol al tamaño de una esfera de 1m de Ø, la Tierra sería una canica de Ø1cm ubicada a 100m, y júpiter una pelota de Ø10cm a 500m de distancia… si en el parque del Planetario hicieran esta representación del sistema solar a escala nos daríamos cuenta de lo vacío que en realidad está el espacio, mucho más de lo que muestran las ilustraciones de los libros de texto con los planetas alineados tan juntitos :-)
  • Distancia a las “afueras” del sistema solar: cinturón de Kuiper, 100 UA, o 14 horas-luz …10km en nuestro modelo a escala (veo que no cabe en el Tierno Galván).
  • Distancia a la estrella más cercana: Próxima Centauri, 4 años luz.
  • Distancia al planeta rocoso más próximo detectado: CoRoT-7b, 500 años luz
  • Diámetro de la galaxia: 100.000 años luz.
Si a estas magnitudes contraponemos la velocidad del objeto más veloz construido por el hombre (sondas Voyager) que es de 3,6 UAs/año, es decir 0,000570776 la velocidad de la luz, (fueron lanzadas a finales de los años 70 y han alcanzado recientemente el cinturón de Kuiper), nos damos cuenta de que somos un caracol tratando de llegar de Lisboa a Pekín…
Suponiendo que pudiésemos multiplicar por 100 la velocidad de las Voyager, tardaríamos 700 años en llegar a próxima centauri-algo que no tiene mucho interés por tratarse de una enana roja- y 87.600 años en llegar al citado CoRoT-7b. Los números hablan por sí solos ¿no?, a pesar de eso soñar es gratis, y la imaginación de los escritores ha creado el salto al hiperespacio, los viajes a través de agujeros de gusano, o la inmortalidad de los cosmonautas…al fin y al cabo el envejecimiento está programado en nuestro ADN, no será tan difícil desprogramarlo.
Por último, como decía mi profesor de ciencias naturales, “vivimos sobre la nata de un tazón de leche caliente”, la corteza de la tierra tiene entre 10 y 70 km: mira en una esfera terrestre la distancia entre Madrid y Toledo (+o -1mm, dependiendo de tu esfera) y pincha en vertical ese espesor ¡glups!, ya has encontrado el magma.
En cuanto a la tenuidad de la atmósfera respirable: su espesor de unos 12km es, por tanto, respecto a esa esfera terrestre que tienes de sobremesa, como si la envolvieras con film transparente de cocina…¿a que vale la pena ir en bici a los sitios para cuidar el frágil equilibrio del (poco) aire de que disponemos?
Aunque Sagan no lo dijera tan explícitamente, (era un optimista nato), dejar volar la imaginación para identificar nuevos hogares nos debería llevar a pensar en colonizar el Sáhara, Siberia.. o Venus, la Luna, Marte, pero no a salir de nuestro sistema (incluso los intentos de comunicación se topan también con el corsé de la velocidad de la luz, como el mensaje de Arrecibo de 1974, que tardará 25.000 años en llegar al cúmulo de Hércules).
En definitiva, acabaré con moraleja, como las historias del repelente Webster: estamos atrapados en este planeta, más vale que lo cuidemos, porque como mucho podremos salir a dar un paseo por el sistema solar, siempre que decidamos que vale la pena, o abrir bien las orejas en busca de indicios de otras civilizaciones, pero seguramente el ser humano nunca pondrá el pie más allá de nuestra roca flotante… que ya bastante tenemos con retrasar nuestra autodestrucción.

Homenaje a Asimov

Hoy hace 19 años que nos dejó Isaac Asimov, para mí el pedagogo por excelencia, que alumbró como nadie la curiosidad y las ganas de entender este mundo en mi adolescencia. Recordándole, he escrito la entradilla de hoy, tratando de abarcar las grandes magnitudes  de menor a mayor en lo muy grande, lo muy pequeño, lo muy caliente, o también en el tiempo:

Millón=106

En este orden de magnitud tenemos la temperatura del núcleo del sol, de unos 5 millones de grados (en su superficie es de tan sólo 6.000°K). Está claro que vivimos mucho más cerca del cero absoluto (unos 300°K por encima), que de las temperaturas más altas que se pueden dar; bien es verdad que por encima de 3.300 grados sólo 4 elementos permanecen en estado sólido, y por encima de 5.300 grados sólo otros 4 permanecen en estado líquido… el punto de ebullición más elevado es el del Tungsteno o Wolframio, por lo que en el amplio rango de los 6.000 a los 5.000.000 de grados el universo es únicamente gaseoso.
Billón=1012
El número de células del cuerpo humano es de aproximadamente 50 billones (coexisten con nosotros un número veinte veces mayor de bacterias (unos 2kg en una persona de 70kg, hay que tener en cuenta la relación de tamaños entre nuestras eucariotas y las bacterias: x10 en longitud y x600 en volumen)
El número de galaxias se estima en 0,2 billones, con aproximadamente el mismo número de estrellas por galaxia como promedio; por tanto el número de estrellas podría ser de 4·1022 (cuatrocientos cuatrillones, hemos pegado dos saltos en el orden de magnitud)
Trillón=1018
La edad del universo es de unos 15.000 millones de años, es decir: “tan sólo” 0,3·trillones de segundos
Cuatrillón=1024
El número de átomos de un elemento que hay contenidos en N gramos de dicho elemento (siendo N su masa atómica, o número de protones+neutrones de su núcleo) es de 0,6·1024 (nº de Avogadro); en román paladino: en 12 gramos de carbono hay 0,6 cuatrillones de átomos.
En fin lo dejo aquí, destacando dónde está el truco: evidentemente todo dependerá de las unidades en que queramos medir algo-utilizar segundos para la edad del universo es lo menos adecuado, pero gracias a ello no podemos hacer una idea de “qué $%&# es un trillón.