Amor y vergüenza

La verdad es que no sé por dónde empezar… creo que debo ser directo: la quiero, me parece hermosísima y llena de cualidades, pero hay ocasiones, frecuentes, en las que me siento avergonzado por ella. 

¿Cómo es posible? cuando uno ama profundamente no debería apacer ni un atisbo de sombra, solo admiración hacia la amada. Pero la vergüenza aparece cuando aflora su incultura, su escala de valores, su pasión por el fútbol y la prensa rosa, su desprecio por la ciencia, su afán por conseguir dinero rápido con chanchullos inmobiliarios, en lugar de buscar una especialización que le aporte algo novedoso al mundo… en esa línea está también su tendencia a enamorarse del más macarra, de mafiosos y de demagogos. 

También me gustaría que mejorase las formas: lo ruidosa que es, la manera de conducir, violenta, sin consideración hacia los demás (y no lo entiendo, porque esa misma falta de respeto que aplasta en ella el debate sereno y las discrepancias razonadas, es, además, contradictoria con su profunda religiosidad). 

De verdad, la quiero, y sé que a sus defectos debo haber contribuído yo también, al fin y al cabo formo parte de ella. Sin embargo, todo lo anterior hace inevitable que a veces me fije en otras, más tolerantes y avanzadas, mejor formadas… y sienta envidia, deseos de cambiar. Ojo, lo contrario también sucede: he viajado y la he echado mucho de menos, en muchas comparaciones sale ganando.


En fin, no sé qué sucederá, creo que lo mejor es mantener la esperanza: al fin y al cabo España -nuestra sociedad- ha mejorado mucho en los últimos 40 años, ¿por qué no iba a seguir haciéndolo?

Batallas olvidadas

Flag_of_Cross_of_Burgundy.svg

Tópico y realidad: la historia la escriben los vencedores, y España lleva siglos sin vencer, ni el el campo de batalla, (ni en el de otros más importantes, como el de la ciencia y la tecnología). Pero sea como sea, vale la pena rebuscar, curiosear, y cuestionarse la historia que nos han contado esos vencedores. Por ejemplo:

¿Realmente fue tan catastrófico para el reinado de Felipe II no llegar a haber conquistado Inglaterra? ¿fue tan desastroso el devenir de la Armada Invencible?

…y resulta que no, que todo es relativo: dicha batalla fue una más en el marco de una guerra que acabó en tablas más bien favorables a España en el corto plazo. De hecho, resulta llamativo que se haya ensalzado tanto el intento de invasión frustrado de la “Grande y Felicísima Armada” (37 naves perdidas de 129) cuando al año siguiente un intento parecido por parte de Inglaterra, la Contraarmada, fracasó de un modo similar (40 naves perdidas de 150) sin haber calado en la memoria popular.

En el marco de dicha guerra hubo desembarcos ingleses en la península, pero también los españoles llegaron a poner el pie en Inglaterra e Irlanda. Su pincipal consecuencia última fue la autorización de España, ya con Felipe III, para que los ingleses se asentasen en partes de América en las que no hubiera presencia española, algo recogido en el Tratado de Londres de 1604 (Jamestown, en Virginia, se funda en 1607), sembrándose así la semilla de los actuales Estados Unidos.

Más preguntas, avanzamos dos siglos: ¿qué desencadenó el proceso de independencia de México, la joya de la América española?

El contexto es bien conocido: con España ocupada por los franceses (1808-1813), se nos cuenta que la semilla fue el ansia de libertad que emanaba desde las propias cortes de Cádiz, pero esta fue la motivación tan solo de las clases humildes y de unos pocos liberales ilustrados como Bolívar o San Martín. El hecho es que en el caso concreto de México el proceso fue más parecido al de una guerra civil o lucha de clases, en la que los criollos se oponen al poder central para mantener sus privilegios  (algo que ya había sucedido en el pasado). De hecho en el ejemplo de  México la rebelión iniciada en 1810 estaba prácticamente sofocada en 1820 por los realistas, pero en ese momento tiene lugar el levantamiento de Riego en España (precisamente sublevando las tropas agrupadas para ser enviadas  a América, 20.000 soldados) con la consiguiente instauración del trienio liberal. Fue este hecho, el liberalismo implantado por Riego, que no convenía nada a la oligarquía criolla, lo que desencadenó que la élite económica se pusiera del lado independentista con Agustín de Iturbe a la cabeza. Lo curioso es lo prolongado del proceso de emancipación, de 1810 a 1821 (nótese que no debería celebrarse el bicentenario de la independencia efectiva hasta 2021). La presencia militar española, acantonada en San Juan de Ulúa, llegó hasta 1825, tras lo cual -otra curiosidad poco conocida- aún hubo intentos de reconquista por parte de España.

Como siempre: léanse los vínculos, son realmente interesantes, yo solo me limito a unir puntos.

 

 

 

 

 

Pepe

  
José es un español medio. 

Todo llegó en este orden, como ha de ser: la mili, su esposa (primera y única novia), su piso, su coche y sus dos hijos, hoy ya treintañeros, pero que siguen viviendo en casa… ellos no lo tienen tan facil como cuando él era de su edad. 

De joven no tenía una vocación clara, así que eligió una profesión “con muchas salidas”, como le aconsejó su padre. Afortunadamente (pues no le gusta mucho viajar) al terminar de estudiar encontró trabajo “de lo suyo” en la ciudad en la que nació y creció, una pequeña capital de provincia. No entiende que sus hijos, más cualificados que él, estén en el paro. El segundo incluso es Doctor en Biología, pero José comprende muy bien los recortes en ciencia, “porque, aunque nos duela, hay ciertas cosas que no nos podemos permitir”.

Es averso a las sorpresas, y le encantan las píldoras de ideas ajenas, los lugares comunes, se está tan cómodo en ellos… por eso repite cosas del tipo:
“En la meseta hace un calor horroroso en verano, pero se lleva mejor que el calor de la costa mediterránea, porque es un calor seco, y con el calor húmedo no paras de sudar: prefiero 40° en Madrid a 30° en Barcelona”. 

En su piso de 90m2 se permiten el lujo de tener un salón de exposición “para las visitas”, mientras los cuatro hacen la vida en un minúsculo cuarto de estar; así es más acogedor. En ese salón es donde están expuestas las joyas de la casa: una escena campestre de Lladró, la enciclopedia Larousse que a principios de los años 80 costó 300.000 pesetas, a plazos, y la colección Biblioteca Básica de TVE de Salvat, una recopilación económica de grandes clásicos de la literatura de los que nunca ha abierto ni un título. La enciclopedia sí: con ella estudiaban los chavales, antes de que la wikipedia esa devaluase su importante inversión.

En casa se compra La Razón, antes leía el ABC, pero siguió fiel a Ansón cuando cambió de medio. “El coletas quiere romper España y empobrecernos a todos, el del SOE es tan incompetente como Zapatero, y Rivera tiene la edad de un becario”. Digiere bien las consignas prefabricadas, y se identifica mucho más con ese señor de Pontevedra que mora en la Moncloa que con el resto de candidatos. Al fin y al cabo comparten aficiones: los domingos misa por la mañana, y un puro a media tarde mientras escucha las cuatro horas de carrusel deportivo. 

Con su mujer no habla mucho, y con los hijos menos aún, justo por eso se sorprendió aún más al descubrir -durante la cena de Nochebuena- que cuatro días antes ninguno de ellos había votado “por la estabilidad, por recuperar la senda del crecimiento, y por la honradez” (aunque esto último ya no lo repetía tanto). 

Da igual: aún hay nueve millones de Josés en España, fieles y leales sobre todo y contra todo a una concepción de país que huele a sacristía y a alcanfor. Y así nos va.

¿fin de la crisis?

  
¿Cómo recuperar el crecimiento? Resulta preocupante y confuso leer las pugnas entre gurús económicos (Rogoff, Krugman, Stiglitz) tratando de responder a esta cuestión, porque la pregunta asume el marco conceptual de que esta crisis es algo pasajero, y que siguiendo unas fórmulas (austeridad) o las opuestas (keynesianismo) retomaremos tarde o temprano -y casi inevitablemente- la senda de crecimiento, el business as usual. Esto presupone ignorar las raíces materiales de la pasada prosperidad, y limitar el choque de 2008 con el techo de cristal de los límites del planeta a meros problemas de endeudamiento resolubles mediante una política monetaria u otra, cuando el dinero es una ficción, y los condicionantes materiales y medioambientales realidades tangibles.

Otra narrativa de nuestra historia reciente puede ser esta: no vivimos una crisis más, sino las consecuencias de haber alcanzado los límites del crecimiento. Sencillamente el sistema que estaba evolucionando hacia la creación de unas clases medias en los países en desarrollo -en paralelo al histórico consumismo creciente en los desarrollados- empujó los precios de la energía, los minerales y los productos agrícolas hasta los niveles de infarto de 2008. Aquel año la tendencia de extensión del progreso se interrumpió bruscamente, al igual que dejan de crecer las bacterias en una placa de petri cuando ya la han ocupado por completo, iniciándose entonces un proceso de desestabilización social en todo el mundo con múltiples derivadas que en apariencia son conflictos inconexos, pero que responden a la misma causa de fondo.

Las últimas convulsiones económicas en China y en los mercados de materias primas que sumistran a la renqueante fábrica del mundo son la consecuencia de este declive iniciado hace siete años (y bastante ha tardado en producirse, dada la situación de desempleo en Europa y EEUU, sus mayores mercados). El modelo de crecimiento ilimitado en un sistema cerrado no es sostenible, hace tiempo que rompió el equilibrio  que mantenía a costa de stocks materiales y energéticos heredados del pasado. Aunque los recursos hoy bajen de precio, lo hacen no por abundancia de la oferta (a pesar de la impresión puntual que haya podido dar el fraking), sino por destrucción de la demanda: tras un proceso de empobrecimiento que se ha cebado con las clases medias, en 2015 menos gente puede permitirse mantener los niveles de consumo precedentes. Es parte de la transición hacia un modelo de austeridad permanente, aunque nos pese. Y por si no fuera bastante lo anterior, otro antiguo factor incide sobre el desempleo en este momento de crisis sistémica, y lo hace de forma acelerada: la tecnología como destructora de empleo, pero también como uno de los últimos resquicios de esperanza ante los retos medioambientales que afrontamos.

Por tanto, ante este panorama la pregunta debería ser ¿cómo ordenar el decrecimiento? ¿cómo garantizar una mínima dignidad y calidad de vida a las distintas sociedades del planeta asumiendo que el crecimiento económico no va a darse? ¿cabe una redefinición del bienestar en este contexto? ¿qué hacemos con los excluídos por este nuevo orden mundial? ¿cómo distribuir los presupuestos públicos ante un escenario de ingresos estancados o decrecientes no pasajero?¿qué hacemos con el pago inasumible de múltiples deudas (deuda pública, empresarial o individual) contraídas confiando en la futura inflación, cuando hemos entrado en un escenario de deflación que no tiene porqué ser provisional?¿es ético (y seguro) mirar hacia otro lado y desentendernos de los desamparados (como ha ocurrido históricamente, por otro lado)? ¿por qué no hablamos de renta mínima, reducciones de la jornada de trabajo o de retorno al medio rural?

Me gustaría ver planteadas valientemente estas cuestiones, en lugar de agitar la zanahoria de la “recuperación”. Si nada volverá a ser como antes, adaptémonos con inteligencia y sinceridad a esta nueva y permanente situación, hoy -por citar como ejemplo una línea de acción más útil que los pasados rescates bancarios o los futuros rescates a los fabricantes de automóviles y a las petroleras-todavía podemos dejar de subvencionar los combustibles fósiles y movilizar recursos hacia una inversión masiva en energías renovables que palie la futura escasez energética, mañana no se sabe.

Hitos del siglo XX

Todos los veranos las dos mismas efemérides científicas. La cara A del progreso, en julio; n aniversario de la llegada del hombre a la luna en 1969. En agosto la cara B: n aniversario de los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki en 1945. Sin embargo respecto a esto último hay un par de hechos que no se suelen citar:1] Setenta de los científicos participantes en el proyecto Manhattan -encabezados por Leo Slizard- pidieron en julio de 1945 que se advirtiera al gobierno de Japón sobre la existencia de la bomba de fusión, para darle al imperio la oportunidad de rendirse antes de su lanzamiento. El presidente Truman prefirió sin embargo pasar a los hechos, porque esta demostración real tenía un doble propósito: no solo forzar la rendición de los nipones, sino advertir a los “aliados” soviéticos sobre esta recién adquirida capacidad bélica.

2] Es dudoso que el emperador Hirohito hubiera decidido la rendición tan solo mediante una advertencia, como sugería Slizard. Él y su cámara apostaban más por una resistencia a ultranza al estilo Adolf Hitler, insensibles al sufrimiento que esta decisión había de acarrear a su pueblo. De hecho la rendición no se produjo tras el primer bombardeo del 6 de agosto, sino que hubo que suceder la masacre de Nagasaki tres días más tarde para convencer al “soberano celestial”. Lo incomprensible es que, tras esos hechos, la voluntad de EEUU fuera que este personaje siguiera en el trono hasta su muerte, en 1989.

    

Transformaciones

  

Como si desahogarme aquí me librase de algo, me anticipo a la turra que nos van a dar según se acerquen el 11S y el 27S, fechas que no tendrían el significado que están adquiriendo si se hubiese permitido una consulta independentista en Cataluña con normalidad británica o canadiense hace ya tiempo.

Hay quien se rasga las vestiduras ante esa posibilidad. Yo no, la verdad, y además doy por hecho que, llegados a este punto, saldrá el sí (por reacción empecinada ante las negativas previas). En parte pienso así porque yo también quisiera independizarme de unos gobiernos centrales conformados por mediocres, tanto uno como otro, y que no tiemblan al cargar a las magras arcas públicas desastres bancarios y rescates de obras mal planificadas -como las radiales, la plataforma Castor, o el canal de Panamá- al estilo La Escopeta Nacional, vaya. Sin embargo este argumento del mal gobierno central se desmorona al ver la realidad de Cataluña, gobernada por el anterior delfín de un corrupto que dice no haberse enterado de nada, y militante de un partido cuya sede está embargada. ¿Será que piensan, “puestos a robar, que nos roben los nuestros”? demasiado patético todo.

Puede que los independentistas catalanes tergiversen la historia y emponzoñen su sistema educativo con interpretaciones sesgadas, puede que padezcan (y practiquen) la corrupción y el mal gobierno como el resto, y que ejerzan un intento de centralismo sobre el patrimonio cultural de Valencia y Aragón tan depredador como el que denuncian de Madrid, además sus demandas están basadas sin duda en una insolidaridad territorial similar a aquella de la que acusan a Alemania y Holanda cuando éstas se resisten a soportar al sur mediterráneo (y esto incluye a Cataluña), acusándolo con moralina de despilfarrador y bon vivant. Al final los nacionalismos son cuestiones de pasta disfrazadas de “hecho diferencial”. 

Con todo ello, tienen derecho a decidir.

¿Será esto un síntoma del colapso que preconizan los divulgadores del peak oil: una señal más de la descomposición social inevitable ante el oxímoron del crecimiento económico eterno? ¿o, salvado el trance, la tierra girará sin más como tras las “pérdidas” de 1898, 1956 y 1976, con la única diferencia de que España y Cataluña se habrán situado un escalón por debajo de lo que representan juntas? En todo caso, si en el resto del país esto no gusta, non fotis: ¡haberse currado más motivos para hacerles sentir orgullos de ser españoles!

Individuos en la manada

Parece ser que el partido con más afiliados de España va a permitir al fin la participación de sus bases en la elección de candidatos. “Solo” han pasado 37 años desde el fin del régimen franquista, los mismos que duró aquél, así que, aunque sea tarde y llegue impuesta por la competencia, esta medida básica de democracia en la formación que se erige como heredera moral de la dictadura me parece loable (sinceramente lo digo). Lo que me fascina es el entusiasmo con el que esos afiliados que hasta ahora se limitaban a pagar la cuota y a callar obedientemente, aplauden hoy la consigna del día: “democracia directa: un afiliado, un voto”, dicen (no quieren llamarlo primarias). ¿Dónde estaban estas opiniones hasta ayer? ¿aplastadas por la disciplina de partido? A mí, que desde que pude votar por primera vez en 1994 lo he hecho a cinco opciones diferentes, esta fidelidad a prueba de Bárcenas me resulta incomprensible. Y es que vuelvo al título del post: para cambiar la sociedad -o al menos para entenderla con objetividad- hace falta pensamiento crítico y valor, y sobra sumisión. Y como me encanta tirar de la historia para forzarme a estudiar ejemplos, citaré una de cal y otra de arena:

En un extremo, el personaje de la fotografía, un afroamericano en uniforme confederado, apoyando con su servicio la causa de su esclavitud. Bien es cierto que seguramente su ignorancia sobre los motivos de la guerra que luchaba -y el miedo a las represalias- le impedían librarse de un bayonetazo del esclavista de 19 años que tiene al lado (seguramente su “dueño”) y huir al norte. Algo parecido, una mezcla de adoctrinamiento, oportunismo y odio al inglés debía de impulsar a los miembros de raza semita de la Freies Arabien Legion que lucharon para la Wehrmacht de Hitler.

Black Confederate

En el otro extremo, aquellos que desde el bando aliado antepusieron la ética y la legalidad (los criterios de la Convención de La Haya, art.25) por encima del ruido propagandístico y de las circunstancias del momento, y definieron los bombardeos civiles de Dresde, Hiroshima y Nagashaki como crímenes de guerra cometidos por los gobiernos democráticos finalmente vencedores, como hizo el laborista británico Richard Stokes, o el propio miembro del equipo científico del proyecto Manhattan, Leo Szilard, quien reconoció lo siguiente:

“Let me say only this much to the moral issue involved: Suppose Germany had developed two bombs before we had any bombs. And suppose Germany had dropped one bomb, say, on Rochester and the other on Buffalo, and then having run out of bombs she would have lost the war. Can anyone doubt that we would then have defined the dropping of atomic bombs on cities as a war crime, and that we would have sentenced the Germans who were guilty of this crime to death at Nuremberg and hanged them?”

Valor y sinceridad al margen de la manada.

Contraintuiciones

Juguemos al trivial:

1]¿Qué llevó a cabo antes la corona de Castilla: la reconquista de Tarifa, o la fundación de la ciudad de Bilbao?

2]¿Qué países tienen mayor población?¿México o Japón?¿Nigeria o Rusia?¿Indonesia o Brasil?¿Filipinas o Alemania?

3]¿Cuál fue el último reino conquistado entre los que actualmente conforman España?

4]¿En qué frente sufrió EEUU el mayor número de víctimas en la Segunda guerra mundial, en Europa o en el Pacífico?

A menudo la memoria o la intuición nos fallan, no es culpa nuestra, sino del entorno cultural y mediático, que pone el foco allí donde le interesa. Contra esto las mejores virtudes son el escepticismo y la curiosidad por contrastar con datos las ideas perconcebidas, lo segundo es imprescindible para no caer en la paranoia que alimenta los bulos.

Curiosamente el fácil acceso a datos e información de contraste no han hecho a la sociedad menos crédula y más científica: por whatsapp y correo electrónico llegan constantemente mensajes de alertas infundadas; será una cuestión también de educación, como tantas cosas.

1] Tarifa fue tomada en 1292, Bilbao, junto con el 70% de los núcleos urbanos del País Vasco, fue fundada por un “impulso civilizatorio” en el año 1300; antes de ello en los territorios de Vizcaya y Guipúzcoa la población estaba dispersa en caseríos aislados, y seguirían siendo zonas eminentemente rurales hasta el siglo XIX.

2] Nuestra percepción de la importancia relativa de las naciones la da la presencia mediática, y ésta es proporcional a su superfice, su economía, pero ante todo a la cercanía cultural, más que a la demografía. Las respuestas son Japón, Nigeria, Indonesia y Filipinas. los tres últimos claramente infrarrepresentados en las noticias que nos llegan.

3]Navarra fue conquistada 20 años después que Granada por Fernando el Católico (Isabel había fallecido hacía tiempo, en 1504). La idea inicial del rey era vincularla a la Corona de Aragón -como ya lo había estado en el pasado- pero decidió incorporarla a Castilla dado que este reino corrió con el peso militar y financiero de la campaña. Sin embargo se nos transmite que fue la reconquista del reino nazarí la que simboliza la conformación de España frente a un enemigo exógeno (cuando los hispanomusulmanes eran tan ibéricos como los castellanos, y no menos que los navarros, mucho más vinculados a Francia por entonces).

4] En esta magnífica visualización se ve que el peor frente para los Norteamericanos fue Europa, pero también por otro lado queda claro que el sacrificio de guerra mayor para librar al mundo del nazismo lo llevó a cabo la URSS, y de lejos, por mucho que los EEUU hagan mejores películas bélicas.

atrocities

2 de mayo

Otro año más celebramos el levantamiento contra los franceses. A grandes rasgos, el nacionalismo reaccionó contra un rey extranjero ilustrado, iniciando una lucha de 5 años a favor de un rey español que a fin de cuentas fue uno de los peores que nos ha regalado la historia. Puedo entender la cazurrez de 1808, la rebelión de un pueblo manipulado por la iglesia contra los hijos arrogantes de la Revolución Francesa y contra el nuevo rey masón y demoledor de iglesias y conventos. Pero no se entiende la exaltación nacionalista 200 años después, cuando con perspectiva histórica vemos a todas luces que a los españoles de entonces les hubiera ido mejor dejándose gobernar por el bienintencionado José I, cuyas ideas liberales y modernizadoras eran, a fin de cuentas, mucho más beneficiosas para el país que las de Fernando VII, que lo primero que hizo en cuanto tuvo oportunidad fue reinstaurar la Inquisición. 

Nada, sigamos festejando.

Por último, ¿nadie ve incoherencia entre defender por un lado la independencia de Francia (que nunca se llegó a anexar el país, sino que únicamente intervino para deponer a los borbones -previamente ya sumisos a los intereses de Napoleón- y poner a cambio un rey de origen plebeyo) y  por otro lado lamentar al mismo tiempo la emancipación de América que se inició a raíz de aquellos acontecimientos? ¿es que ensalzamos solo un tipo de “libertad nacional”, la propia?

1 de mayo

  

Primero de mayo de 2015, día del trabajador; desaparecida hace décadas la consciencia de ser clase proletaria, algo propio de una desvanecida economía industrial, nos queda ser clase media en una economía de servicios… ¿Sí? ¿nos queda eso?

Vista la cuestión laboral desde España, un país medio entre los desarrollados: existen cinco estratos de trabajadores, como en una pirámide trófica. De mayor a menor seguridad en su situación laboral, de mayor a menor cobertura ante imprevistos:

  1. El funcionario
  2. El trabajador por cuenta ajena con contrato de duración indefinida
  3. El trabajador por cuenta ajena con contrato temporal
  4. El autónomo
  5. El desempleado

La crisis ha supuesto que cientos de miles de personas hagan el recorrido de 2 a 3, o a 4, pasando por la casilla número 5. La solidaridad familiar soporta a los que, queriendo trabajar, siguen en 5. Clase media menguante, conversaciones esquivas, 

    _¿Qué tal? 

    _Vamos tirando.

¿Resignación o cabreo? abre los ojos: vives peor que tus padres, pero mejor de lo que lo harán tus hijos.

Eso sí, vista desde un país subdesarrollado la queja de occidente parece el lloriqueo de un niño caprichoso: los últimos ahogados en el Mediterráneo venían a Europa deseando trabajar, y disfrutar de un fragmento de nuestro nivel de vida. Están a nuestro alcance prendas de ropa a 20€ gracias a la explotación de trabajadores en Asia, a menudo niños; compramos con un par de euros un kilo de café o de azúcar, y al agricultor en Iberoamérica solo le llegarán unos pocos céntimos. Disfrutamos de mil objetos cuya fabricación ha contaminado aguas lejanas y un aire que respirarán los hijos de otros, ¿vamos a renunciar a nuestro coche por evitar el fracking o el calentamiento global? sé que no, mandaremos ejércitos a donde sea por mantener esos 45 esclavos energéticos trabajando para cada uno de nosotros.

Lograr el bienestar para el conjunto de la humanidad, crear una clase media mundial con los derechos sociales y el nivel de prosperidad occidental es un fin deseable, pero también una quimera: los recursos no llegan, el planeta no lo aguantará. Cítame un país donde la actividad humana esté en equilibrio con el medio ambiente: hacia esos estándares de consumo debemos tender.