Amor y vergüenza

La verdad es que no sé por dónde empezar… creo que debo ser directo: la quiero, me parece hermosísima y llena de cualidades, pero hay ocasiones, frecuentes, en las que me siento avergonzado por ella. 

¿Cómo es posible? cuando uno ama profundamente no debería apacer ni un atisbo de sombra, solo admiración hacia la amada. Pero la vergüenza aparece cuando aflora su incultura, su escala de valores, su pasión por el fútbol y la prensa rosa, su desprecio por la ciencia, su afán por conseguir dinero rápido con chanchullos inmobiliarios, en lugar de buscar una especialización que le aporte algo novedoso al mundo… en esa línea está también su tendencia a enamorarse del más macarra, de mafiosos y de demagogos. 

También me gustaría que mejorase las formas: lo ruidosa que es, la manera de conducir, violenta, sin consideración hacia los demás (y no lo entiendo, porque esa misma falta de respeto que aplasta en ella el debate sereno y las discrepancias razonadas, es, además, contradictoria con su profunda religiosidad). 

De verdad, la quiero, y sé que a sus defectos debo haber contribuído yo también, al fin y al cabo formo parte de ella. Sin embargo, todo lo anterior hace inevitable que a veces me fije en otras, más tolerantes y avanzadas, mejor formadas… y sienta envidia, deseos de cambiar. Ojo, lo contrario también sucede: he viajado y la he echado mucho de menos, en muchas comparaciones sale ganando.


En fin, no sé qué sucederá, creo que lo mejor es mantener la esperanza: al fin y al cabo España -nuestra sociedad- ha mejorado mucho en los últimos 40 años, ¿por qué no iba a seguir haciéndolo?