1 de mayo

  

Primero de mayo de 2015, día del trabajador; desaparecida hace décadas la consciencia de ser clase proletaria, algo propio de una desvanecida economía industrial, nos queda ser clase media en una economía de servicios… ¿Sí? ¿nos queda eso?

Vista la cuestión laboral desde España, un país medio entre los desarrollados: existen cinco estratos de trabajadores, como en una pirámide trófica. De mayor a menor seguridad en su situación laboral, de mayor a menor cobertura ante imprevistos:

  1. El funcionario
  2. El trabajador por cuenta ajena con contrato de duración indefinida
  3. El trabajador por cuenta ajena con contrato temporal
  4. El autónomo
  5. El desempleado

La crisis ha supuesto que cientos de miles de personas hagan el recorrido de 2 a 3, o a 4, pasando por la casilla número 5. La solidaridad familiar soporta a los que, queriendo trabajar, siguen en 5. Clase media menguante, conversaciones esquivas, 

    _¿Qué tal? 

    _Vamos tirando.

¿Resignación o cabreo? abre los ojos: vives peor que tus padres, pero mejor de lo que lo harán tus hijos.

Eso sí, vista desde un país subdesarrollado la queja de occidente parece el lloriqueo de un niño caprichoso: los últimos ahogados en el Mediterráneo venían a Europa deseando trabajar, y disfrutar de un fragmento de nuestro nivel de vida. Están a nuestro alcance prendas de ropa a 20€ gracias a la explotación de trabajadores en Asia, a menudo niños; compramos con un par de euros un kilo de café o de azúcar, y al agricultor en Iberoamérica solo le llegarán unos pocos céntimos. Disfrutamos de mil objetos cuya fabricación ha contaminado aguas lejanas y un aire que respirarán los hijos de otros, ¿vamos a renunciar a nuestro coche por evitar el fracking o el calentamiento global? sé que no, mandaremos ejércitos a donde sea por mantener esos 45 esclavos energéticos trabajando para cada uno de nosotros.

Lograr el bienestar para el conjunto de la humanidad, crear una clase media mundial con los derechos sociales y el nivel de prosperidad occidental es un fin deseable, pero también una quimera: los recursos no llegan, el planeta no lo aguantará. Cítame un país donde la actividad humana esté en equilibrio con el medio ambiente: hacia esos estándares de consumo debemos tender.

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