Poder

Apurando los 39 estoy viendo House of Cards y leyendo El Fin del Poder, de Moisés Naím, no por ambición ninguna (pobre diablo como soy), sino para comprender mejor en qué se basa esa capacidad que tienen los que detentan el poder para dirigir o impedir las acciones de otros. Naím distingue los siguientes cimientos sobre los que se puede apoyar el poder:

1]en la fuerza (o la amenaza de ejercerla), la más primitiva, dominante desde las primeras fases de la historia de las sociedades (animales y humanas), y que ha llegado a nuestros días en el ámbito militar.

2]en el código (moral), siguiente fase histórica, y persistente aún en el plano religioso.

3]en la recompensa, el incentivo: un factor activo desde el inicio del comercio, que evolucionó hacia el capitalismo, y que se manifiesta ante todo en el plano económico (aunque no solo, formas de recompensa hay miles).

4]el mensaje (la persuasión, el convencimiento), que rige el plano político y la comunicación, presente tanto en las democracias como en los totalitarismos adoctrinantes.

1] y 2] se basan evidentemente en el miedo, son cohercitivas, en tanto que 3] y 4] malean las voluntades de un modo más sutil.

No es solo geopolítica: todos ejercemos y nos doblegamos ante formas puras o combinaciones de estas cuatro fuerzas. Piénsalo cuando negocies con tu hijo que ha de ver dibujos animados también en inglés, o cuando tu mujer te convenza para pasar las vacaciones en ese lugar al que no te apetece demasiado ir.



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