Ambivalencia

Las contradicciones son inherentes a nuestra sociedad, Edgar Morin lo describe magistralmente, haciendo referencia a la ambivalencia no como un término despectivo que evoque hipocresía, sino como un factor más de la complejidad de nuestro sistema, sin embargo yo no descarto una gran componente de doble moral.

¿Justicia?. Occidente en mil ocasiones ha mostrado dos caras; es a la vez el lugar en el que surgieron los valores de igualdad entre individuos, pero fue también la metrópoli que hizo esclavas al resto de las naciones durante el periodo del colonialismo y el postcolonialismo, que se extiende hasta prácticamente nuestros días: la brecha norte-sur sigue abierta.

¿Ecología?. Individualmente somos conscientes de las consecuencias medioambientales asociadas a nuestro modo de vida, pero no sacrificaremos ni un ápice de nuestro confort: ¿sensatez con los termostatos, transporte público, menos compras, menos residuos?… está al alcance de todos contribuír, pero ni tan siquiera queremos pagar más por la electricidad producida por medios más limpios. Sí, señores, las renovables son más caras, ¡oh!.

¿Deslocalizaciones? queremos que haya empleo en nuestro entorno, pero nunca compraríamos un juguete de 200 €, preferimos que se haga en China, así cuesta 10 veces menos.

¿Democracia?… si en lugar de “pueblo soberano” hablamos de “audiencia soberana”, comprobamos cómo la mayoría aúpa al Madrid-Villareal, a Sálvame y a Gran Hermano 13 al podio de las elecciones. El campo está sembrado para cultivar populismo.
Protesta sin implicación: la célula mínima del cuerpo democrático es la comunidad de vecinos (en las grandes ciudades algunas de ellas abarcan a más gente que muchos de los municipios del medio rural), y sin embargo la mayoría consideramos “un coñazo” dedicar nuestro tiempo a las reuniones de junta; es más cómodo, eso sí, escribir en una red social “que se vayan todos los políticos”, sin meditar 1/2 segundo el riesgo de que la alternativa al sistema actual quizá sea un totalitarismo tecnócrata.

¿Educación?, ¡buf! para eso está la tele, y si algo falla la culpa es del profesor, que le tiene manía a la criatura.

Pero no nos flagelemos, la contradicción no es exclusiva occidental: ¿qué hay de los manga japoneses con sus valores de venganza, competencia e individualismo… en una sociedad, la suya, en la que destacar es el mayor pecado, y la modestia la mayor virtud?.
¿O bajo qué lógica una mujer en Túnez o Egipto llega a votar a los islamistas? (me temo que bajo la misma “ilógica” que hace que sor Fernández siga en su convento de clausura dedicando su vida a una institución que no la considera digna de oficiar misa).

El padre del pensamiento complejo afirma que la ambivalencia es inherente al hombre… yo, ingeniero cartesiano, seguiré esperando que algún día nos aclaremos, tanta entropía mental no es buena.

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2 pensamientos en “Ambivalencia

  1. …elegido por Franco (contradicción nº2), ese clarividente general que previamente "como en España reinaba el caos", decidió acabar con el "desorden" provocando una guerra incivil (contradicción nº1)

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