Energías Renovables, ¿un lujo inasequible?

Por lo visto el ecologismo es un lujo que sólo nos podemos permitir en tiempos de bonanza, y a día de hoy el kW·h resulta más barato cuando la energía primaria con la que obtiene es fósil. 
Además, se podría argumentar que, desde su pico máximo alcanzado en 2008, la demanda nacional de energía eléctrica ha decredido y se ve perfectamente cubierta por el conjunto de las instalaciones de generación ya existentes. Según esto, no es necesaria mayor capacidad de generación, y se hace factible “congelar” por el momento la potencia instalada.
Sin duda la anterior excusa es fruto de un razonamiento cortoplacista, que hace prevalecer lo urgente (el déficit tarifario) frente a lo importante (las implicaciones mediombientales de seguir basando nuestro modelo energético en el carbono): la caída de la demanda es coyuntural, ésta volverá a repuntar en el momento en que la economía se reactive. No debe perderse de vista además que las nuevas instalaciones no se ponen en marcha de la noche a la mañana: los procesos de planificación, estudios de ubicación e impacto ambiental, proyecto y ejecución de las instalaciones pueden  llevan fácilmente un lustro. Y en todo caso, aunque la demanda fuese a mantenerse estable lo que resta de década, la construcción de nuevas instalaciones se justificaría por la necesidad de clausurar las instalaciones más contaminantes (centrales térmicas de carbón y de fuel oil, por ejemplo), sustituyéndolas por sistemas limpios*.
Fotografía: ABENGOA, planta termosolar de torre de concentración PS20, en la provincia de Sevilla
*cabe el siguiente matiz: dada la insuficiencia de sistemas reguladores como pueden ser los bombeos reversibles, y ante la inseguridad en la garantía de suministro que ofrecen las energías renovables, toda instalación termosolar, fotovoltáicas, eólicas, etc. suele estar respladada por una potencia análoga en instalaciones de rápida respuesta en caso de ausencia de viento/sol (generalmente centrales de ciclo combinado, que en cualquier caso emiten menos GEI, y óxidos de S y N que las de carbón). El mayor éxito para responder a este reto técnico lo representan las instalaciones termosolares de acumulación de calor en fluído salino, capaces de generar electricidad incluso durante la noche gracias a la inercia térmica de dicho fluido.
El problema radica en la aseveración con la que he arrancado el post: ¿realmente el kW·h es más barato cuando la energía primaria de la que se parte es fósil?: sí bajo las reglas actuales del mercado, pero no bajo las del sentido común. Para poner las cosas en su sitio sería preciso que el petróleo, el carbón y el gas asumieran en sus precios las externalidades medioambientales que llevan asociadas (y que hasta hoy consideramos gratuítas), así como su valor como materia prima irreemplazable para la industria petroquímica del futuro… quemar cada año el petróleo que tardó un millón de años en formarse es un lujo que dificilmente nos van a perdonar las generaciones venideras.
Evidentemente cualquier país que imputara individualmente, por ejemplo vía impuestos, los costes de estas externalidades sobre las fuentes de energía más contaminantes perdería competitividad frente a los que no lo hicieran, aunque, dicho sea de paso, reequilibraría su balanza exterior. Por ejemplo, en el caso de España las importaciones de petróleo ascienden a 40.000 millones de €, el 4% del PIB; ¿reaccionaremos tan sólo cuando el precio del crudo alcance los 200$/barril?, quizá entonces sea demasiado tarde, o quizá lleguen las prisas por querer ejecutar obras en la mitad del plazo razonable, lo que indefectiblemente trae de la mano sobrecostes injustificables.

De nuevo, como tan inteligentemente señala Martín Ortega, la gobernanza global se manifiesta como un factor clave para hacer posible la implementación coordinada de medidas que corrijan el rumbo ciego que han tomado nuestras sociedades, tornando la competencia entre naciones en cooperación.

En el caso que nos ocupa, las soluciones tan sólo pueden englobarse en el marco de un nuevo y necesario acuerdo mundial de lucha contra cambio climático… algo que puede parecer utópico tras lo visto hace un mes en la conferencia de Durban. Y sin embargo, a modo de aliento, recordemos las palabras de Robert Kennedy: el futuro no es un regalo, es una conquista. Para afrontarla, la peor actitud posible es la resignación miope.  

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Vigilado

8:25 El mochuelo abandona el nido: RH se dirige a la boca de metro (L7).

8:30 Tomo su mismo tren, sentido centro. No se percata de mi presencia (aunque el no quitarme las gafas de sol bajo tierra podría darme un aspecto sospechoso, hay otros jóvenes que también las llevan puestas, lo que me hace pasar desapercibido).

8:46 Transbordo a L10

8:52 Salimos a la superficie en el barrio de Justicia, le sigo a unos 30 metros de distancia.

9:02 RH entra en el edificio de su oficina. Hago guardia en la puerta, y conecto mi móvil: la semana pasada hackee su ordenador y puedo ver y oír a través de su webcam. (“Ponte en el lugar de quien decide“, me recomendaron… y lo tomé al pié de la letra).

12:00 Hasta esta hora no sucede nada destacable en toda la mañana.

12:03 Al fin, el sujeto comienza a tratar los expedientes de dos jugosos contratos internacionales, y sus posiciones asociadas: para uno de ellos se necesita un ingeniero con nivel alto de inglés y disponibilidad para la expatriación. La ventana del despacho de RH está entreabierta, y los efluvios de esta información se escapan y se dispersan en el ambiente.

13:35 RH sale del edificio, se dirige a almorzar. Le sigo hacia la cafetería de siempre, pero me percato de que no voy yo sólo tras la presa: han aparecido más olfateadores.

13:41 Es evidente que RH se ha dado cuenta también de que le seguimos de cerca: acelera el paso, mira de vez en cuando sobre su hombro, y se desvía de la ruta habitual.

13:45 Los hechos se recipitan: RH gira la esquina, y queda paralizado por el terror al comprobar que se ha metido en un fondo de saco. En ese momento nos miramos cara a cara: RH comprende perfectamente por qué lo sigo. En mis oidos resuenan las palabras del último headhunter con el que me entrevisté… “hay que ser proactivos en la búsqueda”
Al poco van entrando también al callejón los que venían a la zaga. El primero de ellos trae los ojos inyectados en sangre, y el segundo aúlla como un licántropo… RH pide auxilio, pero siguen llegando otros candidatos sedientos.
Yo esgrimo ambas titulaciones, una en cada mano, y entre los dientes llevo mi experiencia, pero evidentemente mis contrincantes no van desarmados, y parecen duros: MBA por el IESE el uno, doctorado el otro, tres años de experiencia en Irlanda el tercero… los sablazos empiezan a llover en todas las direcciones. Tras unos pocos pero larguísimos minutos de lucha, el caos cesa de repente: en el suelo yace RH, sobre un charco de sangre, una accidental víctima colateral… este desenlace nos deja a todos sin opción al puesto por el que veníamos.

_”Nos volveremos a ver… sólo puede quedar uno”, amenaza el doctor antes de huír.
_”Ojalá te destinen a Afganistán”, contesto yo.

Un poco de historia y genealogía

¿Cómo tratar de desmontar un par de tópicos/falacias sin que lo que escriba suene a “pero qué crédula es la gente, y qué listo soy yo“?… vamos a ello. Oh Señor/Yahveh/Dios/Allah, me encomiendo a tí: tú que eres grande y poderoso, ilumína a éste, tu pobre y humilde sirviente, para que sus palabras no suenen pedantes a oídos de tus feligreses.
1.-Sobre la heráldica y otras “boludeces”.
Resulta que todos tenemos antepasados nobles (¿¿??): tú, miembro de la clase media, siguiendo los hábitos consumistas domingueros de tu estirpe, vas a un centro comercial un fin de semana cualquiera de pricipios del s. XXI… y allí te topas con un puesto de atención personalizada en el que, previo pago de unos maravedíes, una atenta persona consulta una base de datos informatizada, e imprime la historia de tu apellido junto con una lámina tamaño A3 en la que te llevas, a todo color y lista para enmarcar, la imágen de tu escudo de armas “en campo azur, un león rampante de oro”… ese mismo que adornaba el dintel de la puerta de la casa solariega de tus antepasados, ¡tócate los c…!
Perovamoshombreporfavor; podemos entender la desaparición de los apellidos de orígen árabe y hebreo por la política de limpieza de sangre (o te bautizas o te damos boleto: 1492, 1603, etc.), pero… ¿en qué momento de nuestra historia cambió tan radicalmente la estructura social del país como para pasar de un promedio del 5% de nobles al 100% de hidalgos en la actualidad?
Avancemos un poco en el tiempo, vayamos al siglo XIX: el antecedente del DNI era la cédula personal, el recibo de haber pagado un impuesto personal, que además de identificar a su poseedor, estratificaba a la población hasta en 32 categorías, según sus ingresos y su correspondiente tasa anual (desde 5.000 pts. hasta unos pocos céntimos). Así, cuando a alguien le era requerida su identificación, el agente de la autoridad sabía perfectamente “con quién estaba hablando” (¡ay del guardia civil si incordiaba a alguien con cédula personal de primera clase!).
Atentos al “profesión: su sexo”, precursor del “sus labores”
Pues bien: estadísticamente hay muchísimas probabilidades de que cualquiera de los hoy interesados en el origen de su apellido provengan de la gran masa de población que carecía de cédula personal, por estar exenta de impuestos al ser declarados “pobres de solemnidad”, ya que a esta clase social pertenecía(¿mos?) el 40% de la población total.
Esto de buscar el orígen de tu apellido es una ensoñación como la de la reencarnación: si escuchas a quienes creen en ella resulta que (vaya hombre ¡qué casualidad!) en vidas anteriores siempre han sido faraonas en el antiguo Egipto, señores feudales con castillo y dominios, escritoras célebres, o pintores de corte y capilla… nunca verdugos, galeotes, prostitutas enfermas de sífilis, o condenados a la hoguera por sodomía.
2.-Conquistas, Reconquistas y genética
 La serie de Antena 3 “Toledo” está teniendo bastante éxito, y la verdad es que no está mal, se han dejado bastante dinero en cuidar la ambientación, aunque repite algunos tópicos: por ejemplo el director de cásting se ha preocupado en escoger a actores de ojos azules para representar a los cristianos, en tanto que los personajes musulmanes se esconden bajo una gruesa capa de maquillaje de tez morena. ¿Responde esto a la realidad?. La verdad es que no, es bien sabido que el flujo conquistador (tanto visigodo como árabe) no supuso la sustitución de la población local, pues ambas intrusiones genéticas se diluyeron en el substrato hispanorromano que poblaba la peninsula. Por lo tanto, sería más verídico describir aquel periodo histórico como el de una prolongada guerra civil entre celtíberos de distinta reigión pero similar “raza” (qué mal suena esta palabra)
En la anterior entrada citaba a Emilio González Ferrín, de él leí en su día la heterodoxa Historia General de Al-Ándalus. La obra en líneas generales me gustó, y, aunque deja algunos interrogantes sin respuesta, ejerce una crítica argumentada sobre la historiografía oficial/previa. Según este autor el ciclo conquista-reconquista no tuvo lugar tal y como nos lo han contado: la historia más difundida y consolidada debe matizarse. Reciclo una nota que escribí en su día tras leerlo:DESMITIFICANDO LA CONQUISTA:A/ ¿cómo la Hispania que costó dos siglos de conquista a Roma cayó en tres años ante Tarik y Musa?
En contra de lo comúnmente aceptado, según EGF no existió la fulminante conquista árabe de 711: lo que ha pasado a la historia como una devastadora blitzkrieg que no dejó ni rastro del reino visigodo fue en realidad la intervención de elementos militares norteafricanos en la guerra civil entre Rodrigo y los hijos de Witiza …con un resultado imprevisto: tras la muerte de Rodrigo son los hijos de Witiza los que mantienen el poder en los centros urbanos béticos (Córdoba, Sevilla), en tanto las fuerzas auxiliares norteafricanas que los han apoyado permanecen en la península acantonadas en campamentos itinerantes, acudiendo allí donde los vencedores de la guerra civil los necesitan (incluidas excursiones a Francia), pero supeditadas al poder de facto, aún visigodo durante décadas. Todo ello en el marco de un proceso crítico generalizado en Hispania: luchas, hambrunas (750), “cantonalización”, decadencia y desmembramiento del reino Visigodo, que por otro lado, nunca llegó a ser suficientemente fuerte como para unificar a la península (Rodrigo se halla luchando contra los vascones cuando ha de acudir a morir en Guadalete). Es de forma lenta y progresiva, a lo largo de todo el siglo VIII, como las fuerzas militares norteafricanas van a darle la vuelta a esta situación de clientelismo, y pasarán de ser manejados a manejar a los últimos visigodos (que no desaparecen sin dejar rastro, sino que se convierten en muchos casos en lugartenientes de los primeros emires en una situación simétrica a la inicial).

En otras palabras: el pueblo llano “no se enteró” de que había tenido lugar una conquista que cambiaría el rumbo de su futuro, tan sólo sufrieron una de tantas luchas intestinas con un resultado que en verdad no fue muy diferente, en consecuencias para el día a día inmediato, a como lo habían sido anteriores luchas por el poder, o como lo serán las que estaban por venir (invasiones almohade y almorávide, por ejemplo). Por fin, cuando quisieron reaccionar (revueltas mozárabes de los primeros años 800), el poder islámico había arraigado en Al Ándalus de un modo irreversible, y el Islam (religión y lengua) comenzaba a decantar, impregnando a toda la sociedad desde arriba (clases dominanates) hacia abajo (plebe).

B/ ¿Cómo fue y cuánto duró el proceso de islamización de la península? ¿cuáles son los paralelismos entre lo que fuera que sucedió en la Península en el s VIII, y el mismo proceso en el Magreb bereber/cartaginés/romano/bizantino/vándalo…? 

Para abordar esta cuestión hay que tratar las dos vertientes: religión y lengua.

Respecto a la religión hay que destacar el grado de inmadurez del islam en el s.VIII; se puede hablar por entonces de un proto islam que acabará deviniendo en el Islam no antes de finales de los 800. Para hacernos una idea de esto, basta decir que ni el Corán ni la biografía de Mahoma habían sido escritos todavía; (tan tarde como en el año 822 San Eulogio en sus cartas se pregunta quién es el tal Mahoma y “descubre” en él a un nuevo hereje al que combatir).
Por tanto, como novedad los pretendidos invasores importan a Hispania un proto islam aún sin codificar en textos escritos, que la sociedad de entonces entiende como una corriente herética de tantas otras, en un mundo durante siglos acostumbrado a las encendidas discusiones entre las mil y una facciones del cristianismo*: trinitarios (romanos y bizantinos), unitarios (arrianos), nestorianos, donatistas, adopcionistas, priscilianistas, etc. Así, la religión de los militares recién llegados se percibe por la población hispanorromana como una variante oriental más del monoteísmo judeo cristiano, con ciertas componentes recopiladas de entre la amalgama de corrientes preexistentes, lo que facilita su comprensión y adopción por la base de la población. Como ejemplo demostrativo de la normalidad con la que se veía la religión que practicaban estos nuevos invasores, cabe citar la ausencia de referencias al islam en el III concilio de Braga de 713 ¡ojo a la fecha!, centrándose las críticas de los obispos congregados hacia los rescoldos priscilianistas, sin hacer mención alguna al islam. Por tanto, la conversión tuvo lugar a lo largo de tres o cuatro generaciones de hispanos, que, lejos de sentir el islam como algo extraño, se dejaron seducir por una corriente reconocible que arraigó en el substrato monoteísta preexistente.

En cuanto a la lengua árabe, su implantación y generalización lógicamente llevó generaciones, siguiendo la siguiente secuencia:

Según EGF, el idioma de los “invasores” de 711 sería sin duda el romance correspondiente al norte de África, donde el latín siguió siendo hablado por las bases de la sociedad, al igual que en la península, hasta bien avanzado el s.IX. (la llegada de élites gobernantes arabófonas comienza en el s.VIII, pero la decantación del idioma árabe, “de arriba hacia abajo”, es un proceso que no se completa hasta el año 1.000). De hecho, en 711 ni tan siquiera en Damasco se habla árabe todavía, y mucho menos en el actual Marruecos-Túnez, de donde provenían los elementos militares que ayudaron a la derrota de Rodrigo. Esto es puro sentido común y ha sido así en el resto de conquistas habidas en la historia, ¿qué menos que 5 generaciones para que en Hispania se asentase el latín, para que en Méjico comience a hablarse castellano, o en Anatolia turco?

Debe destacarse que, aunque sí se hizo preciso para la implantación de la lengua un flujo demográfico mínimo, (en caso contrario la élite árabe símplemente hubiera sido asimilada lingüísticamente por la masa hispanorromana, como lo habían sido anteriormente los propios visigodos, o en galia los francos), este aporte demográfico fue siempre minoritario: nuestra melanina es nuestra, por ser íberos, por ser mediterráneos.

C/Pero entonces, ¿de dónde ha surgido la versión histórica que hasta ahora nos han contado de la Conquista, y por qué no ha sido revisada hasta ahora aunque contradijera al sentido común? 

Los intereses convergentes de los historiadores omeyas y los ideologizados historiadores cristianos del año 1.000 forjan, trescientos años después de la conquista, el conocido relato caricaturesco que ha llegado hasta nosotros: una conquista que fulmina como un rayo instantáneamente y en una sola batalla al reino visigodo para, a continuación, dar paso a una serie de luchas entre tribus árabes por el dominio del territorio peninsular. Se ningunea en este relato el papel de la población autóctona a ambos lados del Estrecho. En la búsqueda de un origen baladí (musulmán viejo) para los miembros de la nobleza regente, se inventan genealogías con origen todas ellas en la península arábiga, y se niega el protagonismo que tuvieron los señores visigodos en los estertores de su poder hasta entrado el año 800. Los cronistas cristianos, por su parte, participan de esta versión de la historia, porque les permite hacer gala de un romántico victimismo que invita a añorar lo que nos ha sido robado, que hace hincapié y alimenta la idea de la necesidad de recuperar el territorio injustamente perdido, arrebatado en un momento de baja guardia; todo ello en el marco de una incipiente ideologización del enfrentamiento entre oriente (con un Islam ya plenamente conformado en sus características definitivas), y occidente, (con un cristianismo beligerante, en expansión demográfica y militar, es decir: en efervescencia ideológica, situación que acaba teniendo consecuencias como las 9 cruzadas entre los siglos XI y XIII)

Como conclusión: la descomposición del reino Godo puede explicar la “facilidad” de la “conquista” de la península. Ello no resta mérito a la expansión previa a lo largo de la costa mediterránea de África, y, en dirección contraria, hacia el Índico. Este avance de 7.000 km en ambos sentidos es tan sólo comparable a la distancia que recorrería posteriormente Gengis Khan, desde una Mongolia igual de pobre y hostil que Arabia.

En todos los nuevos territorios asimilados en esta expansión, la islamización lingüística, cultural y religiosa fue un proceso lento y gradual que se apoyaría en las poblaciones locales, dada la debilidad demográfica de la península arábiga de la que emanaba.

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* Disputas cristológicas de los siglos III al VII 

  • Nestorianos: en la división entre el Cristo humano y el divino, consideraban a María madre sólo de la parte humana
  • Donatistas: puristas con tendencia a provocar el martirio.
  • Adopcionistas , según los cuales Jesús fue elegido-adoptado-designado por Dios para llevar a cabo su obra, pero no nació Dios ni era parte de él, el adopcionismo derivó en el arrianismo
  • Arrianismo: negación de la naturaleza divina de Jesús. Para Arrio Jesús fue creado por Dios, sin ser Dios por sí mismo.
  • Prisciliano, obispo de Ávila que predicaba un dualismo evolución del maniqeísmo y que rechazaba trinidad (este no es el único rasgo común entre el islam y el priscilianismo, también ambos rechazaban el vino) . Tras el sínodo de Burdeos, en el que fue anatemizado, Prisciliano apeló equivocadamente al Emperador, con lo que además de haber sido excomulgado, sólo consiguió volcar sobre él el castigo de la ley civil, y fue finalmente degollado. Sus restos fueron trasladados a su Galicia natal; muy probablemente los restos hallados en tiempos de Fernando el Santo son los de Prisciliano y no los del Apóstol Santiago.

Los heterodoxos

Siento un especial interés hacia las ideas de aquellas personas que se atreven a contarnos la vida desde un punto de vista distinto al oficial, en cualquier campo. No me refiero en absoluto a los paranóicos que sueñan teorías conspiratorias, sino a los académicos que se atreven, con argumentos plausibles, a desafiar el “mainstream” de sus disciplinas, y a remar contracorriente.

Brevemente citaré a dos: Emilio González Ferrín, e Immanuel Wallerstein.

Con el primero me topé al interesarme por la historia de la época islámica en la península, y con el segundo al indagar si alguien se había molestado en investigar y exponer una “historia transversal”. Yo llamaba así a una disciplina que cruzase la historia oficial (de la política y la guerra) con las demás caras de la sociedad y sus avances: ciencia, música, economía, modos de vida… gastronomía incluso (suena a chiste, pero siempre he creído que la revolución industrial europea y su explosión demográfica se sustentan sobre la llegada de la patata al continente). El materialismo histórico marxista fue precursor en cruzar economía, sociología e historia, pero Wallerstein va más allá en la exposición de su teoría del Sistema-Mundo, donde por cierto, comparte muchas tesis con el pesimismo de Ramón Fernández Durán, a quién ya cité en otro post.

Como sobre todo esto se ha escrito más y mejor en los hipervínculos que he ido anclando, lo dejo aquí por hoy, como la máquina que desbroza el trazado del camino dando estos dos nombres, pero no construye toda la carretera. Las obras quedan para quien comparta esta curiosidad.

Divina Comedia


Este es el octavo sótano, donde tenemos a los tiranos ajusticiados: Carlos I de Inglaterra, Luis XVI, Nicolás II, Mussolini… ahora mismo está amueblando su celda Gadafi.
Una planta más abajo se alcanza un grado más de tortura, porque ahí retenemos para la eternidad a los dictadores que no sufrieron en vida, ya sabe, los que murieron tranquilamente en su cama: Stalin, Franco, Pinochet, y el recién llegado Kim Jong Il…
Por encima, en una gran sala común, custodiamos a los partícipes en crímenes de “manada”: el ejército que sustenta a la junta militar birmana, colaboracionistas con el nazismo, terroristas de todo signo, paramilitares serbios, hutus, o todos los que colaboraron en la Guerra Grande de Paraguay… la historia da para mucho.
El el -6 los asesinos comunes individuales, violadores, etc. y de ahí para arriba ya no hay delitos de sangre, sino que tenemos las instalaciones y castigos adecuados a los autores de crímenes de otro tipo. Por ejemplo la planta -3 de la prisión está reservada para los directivos de Goldman Sachs, y en la -2 puedes encontrar a los intoxicadores profesionales, como los fabricantes de asbestos, capos de la droga, Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez o los programadores de Telecinco.
El caso es que el alcaide Lucifer está que trina, y no sabe qué hacer desde que el Vaticano suprimió por decreto infierno y purgatorio. Vale que hay que recortar gasto… pero si finalmente cerramos, la solución de la amnistía que defienden algunos puede ser terrible, la Tierra entera va a parecer una convención de la Asociación del Rifle… eso por no hablar de la cantidad de demonios que engrosarán las listas del paro.
¡Bienvenidos a 2012!