Materia

J. C. Casado-Panorámica de la Vía láctea desde el Parque Nacional del Teide
 
“Todo cambia, no te puedes bañar dos veces en el mismo río. Cuando vuelves a él, ya no es él la misma corriente de agua, ni tú el mismo ser humano” -Heráclito de Éfeso, hacia 500 a. C.
 
Mi padre me explicaba de crío que un átomo de calcio que ahora formase parte de mis huesos podía haber estado hace millones de años en la dentadura de un dinosaurio. De hecho, nosotros mismos somos como un cauce por el que circula un caudal de materia en permanente renovación: las células de la epidermis se sustituyen completamente cada 15 días, los glóbulos rojos cada cuatro meses. Incluso una estructura que podría parecer inmutable, como es el esqueleto, acaba de renovar sus componentes en ciclos de 10 años. Por lo visto sólo en ciertas partes de la corteza cerebral no se sustituyen las neuronas que van desapareciendo (aunque se ha comprobado que en otras partes del cerebro sí se crean nuevas células nerviosas). De este modo, el proceso de envejecer no es el del deterioro de un cuerpo estable, sino tan sólo la acumulación de errores en el proceso de renovación celular. Algo programado en nuestro ADN para dejar paso finalmente a nuevos individuos, a través del instrumento de la muerte (una herramienta imprescindible para la evolución, como decía Steve Jobs).  
 
Pero yo quería darle vueltas a una pregunta esta mañana: ¿cuál es el orígen de la materia de la que estamos compuestos?. La respuesta es muy conocida: “somos polvo de estrellas”, en su interior las reacciones de fusión atómica siguen una escalada por la tabla periódica: del hidrógeno al helio, luego al carbono y al oxígeno, al neón, al magnesio, al silício, níquel, cobalto…y finalmente al hierro. Tras esto, la fusión cesa, porque deja de haber rentabildiad termodinámica. 
 
Como suele ocurrir en ciencia, esta respuesta abre la puerta a otras muchas dudas: ¿cuántas generaciones previas de estrellas ha habido?, ¿cómo se han formado los elementos de mayor masa atómica que el hierro? (ejemplos relativamente abundantes en nuestro planeta, con un papel fundamental en el desarrollo de la vida tal y como la conocemos, son el cobre, oro o el yodo). Estas cuestiones me venían rondando desde hacía tiempo, hasta que me he decidido a preguntarle al Sr. Google.
 
Efectivamente, las primeras estrellas no tenían planetas orbitando a su alrededor: para que los planetas se formen a partir la agregación de polvo estelar, previamente ha debido haber multitud de explosiones de final de ciclo. Así, los restos de soles pasados esparcidos por el espacio son el orígen de todos los elementos más complejos que el hidrógeno que conforman nuestro mundo. Pero visto esto, fijémonos en dos datos básicos conocidos por todos:

  1. Nuestro Sol, que se halla a la mitad de su vida, tiene 5.000 millones de años de antigüedad
  2. El universo, unos 14.000 millones de años

¿Se deduce entonces que el Sol pertenece tan sólo a la segunda generación de estrellas?… o ni siquiera, porque… ¿cómo ha dado tiempo a la propia formación del sistema solar a partir de restos de estrellas previas si los ciclos de vida son de 10.000 millones de años?.


El error está en pensar que todas las estrellas tienen una existencia de igual duración, en realidad ésta es inversamente proporcional a su masa: cuanto mayor es una estrella, más rápidamente agota su combustible, y al contrario, las estrellas de menor brillo y masa, prolongan su actividad durante muchísimo más tiempo. De este modo, las estrellas más masivas (y las hay de hasta 100 masas solares) tienen un ciclo de vida mucho más corto que el del sol… tan corto en algunos casos, que se mide en decenas de millones de años, y, por tanto, ha dado tiempo en los 9.000 millones de años anteriores a la formación del sistema solar a que hubiera cientos de generaciones previas de estrellas con cuyo material estamos hechos.    

Queda resuelta la duda para los materiales por debajo del hierro, pero ¿qué pasa con los demás, cual es el orígen del mercurio, la plata, el uranio, etc. que encontramos en la corteza terrestre?. Para responder tenemos que hacer referencia a los diferentes finales que puede tener una estrella, en función de su masa inicial, y en lugar de extenderme demasiado recurro a este fantástico diagrama de la NASA:
Como vemos, el proceso de muerte estelar la mayor parte de las veces está avocado a pasar por una explosión de supernova. Esto ocurre cuando, agotado su combustible (alcanzado el pico del hierro en la escalera de fusión), se genera una inestabilidad gravitacional: los procesos de generación de energía ya no son capaces de contrarrestar la atracción que la masa de la estrella ejerce sobre sí misma, y ésta colapsa. Iniciada la implosión el núcleo de la estrella se encuentra tan comprimido que en los átomos se rompe la tradicional estructura de corteza y núcleo: los electrones se combinan con protones para dar lugar a un gran número de neutrones libres. La temperatura alcanzada es mucho más elevada que en toda la historia previa de la estrella, lo que acaba dando lugar a un efecto rebote: mientras la parte exterior de la estrella aún está colapsando, el núcleo ha comenzado la expansión originada por haberse alcanzado dicho estado límite de temperatura: ambas capas concéntricas se cruzan en direcciones opuestas, y es en estas condiciones en las que los neutrones libres que se alejaban del centro de la estrella son capturados por los átomos de hierro que se dirigían hacia ese mismo centro atraídos por la gravedad. Se generan en este lapso isótopos inestables, que logran estabilizarse sólo cuando los neutrones “de más” que acaban de pasar a formar parte de los núcleos atómicos se descomponen liberando electrones y dando lugar a protones que permenecen en estos nuevos núcleos. Es en este rápido proceso de captura de neutrones como se forman el resto de elementos de masa atómica superior al Fe. 

Finalmente, tras este instante de cruce de masas, prevalece el efecto de explosión sobre el de implosión, y los restos de la estrella, salvo su núcleo (que puede dar lugar a un agujero negro o a una estrella de neutrones), son expulsados al espacio… hasta volver, o no, a ser agregados en una nebulosa planetaria, como fue el sistema solar en su día.

 
En definitiva, somos más que polvo de estrellas, polvo de supernovas… materia reordenada capaz de preguntarse sobre su propio orígen.

 

 
 
 
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Carta a los Reyes Magos

 

Querido Papá Noel, y queridos Reyes Magos. Debo empezar diciendo que este año no he hecho la broma esa de “Melchor, Gaspar, Va a Saltar y se cayó”, (bueno, sólamente un par de veces… me parece un chiste muy malo, pero no puedo evitarlo porque funciona muy bien con los críos). Tampoco he hecho alusión a tu elevado índice de masa corporal, Santa Claus, entiendo que es una adaptación al clima frío de Laponia, y que tú te sientes mejor así: los que se mofan deberían respetarlo. Por otro lado os diré que jamás he entendido que haya antagonismo entre vosotros, hay gente que sólo pide a los unos o al otro, como el que bebe pepsi y no cocacola, sin embargo yo creo que pidiéndoos a todos habrá más probabilidades de que se cumplan mis deseos, que son estos:
 
Así, en líneas generales, me gustaría que en este 2012 acabase la puñetera crisis económica, que si ha quedado demostrado que el dinero es algo abstracto, los problemas que estamos viviendo deben tener también bastante de ficticio, creo yo. Vamos, que no hemos vivido una destrucción como en una gran guerra, ni una epidemia mortal como cuando la peste negra, ni una sequía que nos dejase sin cosechas… ninguna devastación tangible, tan sólo unas sumas que no cuadraban en los ordenadores de Lehman Brothers, y con la tontería a vueltas han pasado ya tres años…
 
Pero como no sé si esto está en vuestras manos, al menos quería pediros una nueva clase política, ya que a la actual parece faltarle valor para preocuparse más del pueblo al que deberían servir, oponiéndose al poder financiero. La renovación tendría que empezar por encima de los Pirineos, claro, ya que los de aquí no pintan mucho: me quitáis a Merkozy, y me traéis a alguien con verdadero sentido social y europeo, como esos políticos de los 80 que creían de verdad en (sic) llevar a cabo una política económica que garantice el crecimiento al mismo tiempo que mantenemos el empleo, defendemos las conquistas sociales, profundizamos en la democracia económica y defendemos nuestro medio ambiente-Olof Palme.



Así, y aproximándonos ya a casa, me gustaría también habitar una ciudad en la que pudiera hacer la mayoría de las cosas andando: ir al colegio o a trabajar, hacer la compra, acercarme al parque… todo a no más de 15 minutos a pie. Sé que me diréis que entonces me vaya a vivir a Logroño, pero es que las oportunidades de trabajo se dan más en Madrid ¿no hay modo de arreglar lo que ya tenemos?… al menos, sería fácil quitar la boina de contaminación de la ciudad ¿no?, aunque claro, la señora alcaldesa a la que (no) hemos votado ha dejado claro que nanai.


Hombre, ya por último, me encantaría dar con un currete: nada desorbitado, algo como lo que ya tenía… me gustaba y me daba para ir tirando, que tampoco pretendo hacerme rico (aunque tampoco estaría mal). Claro que si me salís con lo de que “hay que ser emprendedores, los tiempos de antes ya no volverán” cambiamos de tema… que estoy hasta el gorro navideño de oírlo, y además estoy plenamente convencido: sólo me falta perfilar la idea feliz y obtener la financiación (a todo esto… ¿qué tipo de interés manejáis?).


Si me lo ponéis tan difícil voy a acabar pidiéndoos una bici, como todos los años, y al final, sin hacerme ni caso, me traeréis un CD o un libro para salir del paso… que os conozco.


En fin, un saludo, y no seáis muy crueles en el ERE al colectivo de duendes y ayudantes, que luego sin ellos no daréis a basto con el reparto el próximo año, y acabaréis recurriendo a MRW o similar.




Los procesos de inercia en la historia

Comentan unos conocidos que sería conveniente que los niños de hoy estudiasen chino en lugar de inglés. Estaré equivocado, pero yo para mis hijos creo que lo más práctico seguirá siendo dominar bien el inglés, a continuación el alemán, y por último, y si tienen curiosidad, les animaría a aprender chino, portugués o francés …así como por amor al arte, ya que creo más probable que si en alguna ocasión tienen que comunicarse con un chino lo acaben haciendo antes en inglés que en mandarín.

Imagen de Alberto Ruggieri

Para comprender el presente y hacer previsiones acertadas de futuro, es imprescindible analizar el pasado. En este caso la analogía la brindan los dos imperios globales a los que podemos encontrarnos más próximos:

En primer lugar el imperio romano occidental. Aunque para los cronistas cayó oficialmente en 476, su poder administrativo y militar era ya por entonces un fantasma prácticamente inoperante desde la entrada de los visigodos en la península itálica en 401. La debacle, que en realidad se gestó a las puertas de la mitad oriental del Imperio, se resume en la siguiente secuencia: abandono de Dacia en 271 como parte de la crisis del s.III. Aumento de la presión en cadena desde la actual Ucrania: los hunos fuerzan a los visigodos a entrar en Tracia, y, en un intento de frenarlos, muere el emperador Valente en la batalla de Adrianópolis (378). Desvío de los visigodos hacia Italia y llamada de las legiones del Rin para defenderla, lo que hace que vándalos, suevos, francos, alanos y otros pueblos crucen el río helado en la Navidad de 406. Saqueo de Roma por los visigodos en 410, que tras esto salen de Italia y ocupan Galia e Hispania. Ese mismo año los sajones invaden Britania. Para quien se haya quedado con ganas de más, en este enlace se resumen los tres primeros tomos de Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano, Edward Gibbon-1788

Sin embargo, en el caos de la alta edad media, Roma y Constantinopla conservaron todavía gran parte del poder político y espiritual de la mano del cristianismo, capaz por ejemplo de evitar la destrucción de Roma por Atila mediante la persuasión de León el Magno, y cuya cronologia de conversiones da fe de la fuerza de esta inercia histórica:

  1. El cristianismo pasa de “ser tolerado” por Constantino en el Edicto de Milán (313), a ser la religión oficial del Imperio mediante el Edicto de Tesalónica (Teodosio, 380)
  2. Los principales pueblos invasores/federados son convertidos (los Visigodos al arrianismo por Ulfilas 310-388, los francos al catolicismo por la conversión de clodoveo en 496)
  3. El cristianismo traspasa las fronteras del antiguo imperio y se arraiga en lugares que nunca fueron romanizados: Germania en los s. IV y V, Irlanda en el s. V (de hecho actuó a su vez como foco de conversión de las Islas Británicas y el norte de Francia), Escandinavia en un lento proceso que va del siglo VIII al XIII (se cree que su conversión contribuyó a poner fin a la era de violencia vikinga), la conversión del Rus de Kiev en 988 culmina la labor que previamente había llevado a cabo Cirilo para atraer a la órbita cultural de Bizancio a los pueblos eslavos. 
Si bien es cierto que este ejemplo evidencia la continuidad del poder a través de la difusión de las creencias religiosas, tan importantes en el pasado, la vertiente lingüística del poder tuvo su reflejo en el uso del latín y el griego como lenguas francas en el ámbito del derecho y la ciencia durante los mil quinientos años siguientes a la caída oficial del Imperio de Occidente.

El segundo ejemplo que ilustra la idea de inercia histórica es la continuidad en la expansión del castellano en América durante los s. XIX y XX, una labor que, en contra de lo que pudiera pensarse, no se hallaba ni mucho menos culminada en el momento de la emancipación del continente. Es sin duda un caso de apisonadora que funciona sin maquinista, por pura inercia, emanando de las ciudades criollas al medio rural, y laminando multitud de lenguas autóctonas de las que hoy sólo perviven unas pocas como el quechua y el guaraní o el aimara (por desgracia, desde el punto de vista de la riqueza y diversidad cultural, pero también por fortuna para los hispano hablantes que podemos comunicarnos sin barreras de un extremo a otro del continente o en la web). 

Volviendo al presente, en alguna otra entrada he hecho referencia a la inquietud que provoca la pérdida de primacía de occidente entre los medios de comunicación, sobre todo anglosajones. Es verdad que la historia parece haber acelerado su ritmo desde el fin de la guerra fría, que los cambios se sucenden a mayor velocidad, y que el ascenso de las nuevas economías es apabullante. Sin duda la presente crisis supone el fin de una prolongada fase de estabilidad en la que el mundo desarrollado se limitaba a tres polos muy localizados (de mayor a menor PIB: Europa Occidental, Norteamérica, y Japón), y se va a producir (se ha producido ya), la entrada de nuevos actores en este club de privilegiados. Sin duda cuando se estudie historia en el futuro se hablará de un antes y un después de la crisis de 2008. Esto va a llevar a una competencia por los recursos del planeta entre los nuevos actores y las antiguas sociedades acomodadas: para que todos podamos comer de la misma tarta, los que hasta ahora se saciaban han de reducir su ración, que será distribuida entre más gente. Esto, que además responde a un principio de justicia difícilmente cuestionable, sin embargo es difícil de digerir para quienes éramos los más beneficiados por el antiguo sistema de poderes… más aún cuando los nuevos ricos carecen de nuestras superiores (y supuestas) virtudes morales: valores democráticos y preocupación por el medioambiente.

En lo que queda de siglo vamos a ser testigos (y quizá víctimas) del desenlace de varias dinámicas en marcha:
El “excedente” de población. Caminamos hacia la aplicación de una economía restrictiva (economía de guerra, si se lleva al extremo) que ya está teniendo como consecuencia la pérdida de garantías sociales y la creación de una gran masa de población parada/no integrada en el sistema productivo en el primer mundo. A esto hay que sumar la continuación de la explosión demográfica en los países en desarrollo. Factores así suelen llevar la escalada de la conflictividad social al extremo de la guerra, (esta vez ni lo creo ni lo deseo, algo habremos aprendido de las pasadas guerras mundiales).

-La humanidad se enfrentará a crisis de recursos (agua, energía, suelo fértil) que sólo se resolveran aplicando soluciones políticas que exigirán un gran consenso entre naciones (no se puede basar todo en la varita mágica del desarrollo tecnologico).

En cualquier caso, para todos los escenarios contemplados (pesimista, tendencial, optimista), creo firmemente que, por una mera cuestión de inercia histórica, la lengua franca seguirá siendo la del Sistema Occidental que ahora se tambalea: el inglés.

Sobre la moderación de las mayorías

“Las desviaciones de los gobiernos son: la tiranía que lo es del reinado; la oligarquía que lo es de la aristocracia; la demagogia que lo es de la república. La tiranía es una monarquía que sólo tiene por fin el interés personal del monarca; la oligarquía tiene en cuenta tan sólo el interés particular de los ricos; la demagogia, el de las masas. Ninguno de estos gobiernos piensa en el interés general.”-Aristóteles
 
“La libertad política no se halla más que en los gobiernos moderados (…) cuando no se abusa de su poder; pero es una experiencia eterna que todo hombre que tiene poder se ve inclinado a abusar de él; y así lo hace hasta que encuentra algún límite. 
¿Quién lo diría? Hasta la virtud necesita límites.
Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que, por la disposición de las cosas,

el poder detenga al poder.”-Montesquieu
 
Creo que comparto con muchos la preocupación sobre dos cuestiones: 


1/La posibilidad de que la nueva mayoría absoluta conservadora en España cercene libertades recién estrenadas debido a la presión de su ala más radical, y que, por otro lado, distribuya las cargas económicas derivadas de la crisis sobre la clase media-baja y las capas sociales más desfavorecidas.



2/El devenir de la primavera árabe. Salvando las distancias entre las victorias electorales de los islamistas en las recién nacidas democracias del norte de África y la revolución iraní de 1979 (analogía que algunos medios se regocijan en esgrimir), no deja de resultar sin embargo una decepción que, cuando a un pueblo se le permite al fin elegir en libertad, opte por la vía más tradicionalista y cerrada.

 
 
Se debe contextualizar este resultado destacando que las dictaduras precedentes laminaron todo tipo de oposición laica, quedando los islamistas como única organización opuesta a la corrupción de los cleptócratas. Pero ese mismo papel lo había jugado el PC durante el franquismo y su techo apenas superó el 10% de los votos una vez desaparecido el dictador. La clave quizá está en el mecanismo mental que sustenta al puritanismo, y éste es un factor común a islamistas, mormones, al tea party/creacionistas, a judíos ortodoxos y a los ultracatólicos:
 
“A través de mi virtud, mi sacrificio, y mi observación de las reglas que nos son impuestas por un (supuesto) ente superior, me considero mejor que tú… lo que me da derecho a tratar de imponerte mi mismo modo de vida, ya que la opción de tolerar tu existencia en un marco fuera de mis normas me exaspera.”
 
Pues bien, acabamos de toparnos con que esta anacrónica forma de pensar puede llegar a ser mayoritaria en ciertos lugares, en pleno siglo XXI… o a influir sobre los gobiernos a través de una minoría tenaz e influyente (como en EEUU, y nuestro propio caso, de la mano de la Conferencia Episcopal).
 
Desde el profundo respeto a la democracia como el mejor de los sistemas puesto en práctica hasta ahora (con las deficiencias que hace tiempo vengo destacando en este blog), siento la necesidad de encontrar el mecanismo que ponga freno a los desmanes de las mayorías cuando éstas tengan la tentación de recortar las libertades de un colectivo (mujeres, homosexuales, gente con un sentimiento nacional común, etc.)
 
Rousseau ya distinguía entre volonté générale, que responde al bien común (libertad común e igualdad, que hoy en día toman forma en los derechos fundamentales recogidos en la declaración de los derechos humanos, y en las diferentes constituciones nacionales de las democracias igualitarias) y la volonté de tous que surge como simple agregado de las voluntades individuales, sin respeto por los citados derechos, y que adoptaría sus más grotescas formas en el ascenso del NSDAP al poder en 1933 con un programa abiertamente antisemita y liberticida… por mayoría.

 

¿Cuál ha de ser el contrapeso al pisón de las mayorías cuando éstas atentan contra los derechos de parte del pueblo?.  Dejo abierta la cuestión, aunque apunto la solución, que en el caso de los países árabes no pasa por el ostracismo internacional, sino que ha de surgir del propio pueblo, bien informado gracias a una prensa libre que fiscalice la acción del gobierno, concienciado en base a su progresiva educación en valores, y a su creciente implicación en política… lo mismo que a nosotros nos está costando décadas encajar.


Bajo estas premisas de madurez democrática, una opción política radical/sin ética igualitaria nunca mantendrá por mucho tiempo su mayoría, y es por esto que lo primero que coartan y manipulan los gobiernos de tendencias totalitarias sea la prensa, la educación, y las organizaciones opositoras. ¿El desenlace?, esperemos que sea positivo y quite la razón a los que agitan los fantasmas del fanatismo, a uno y otro lado del Mediterráneo.