Psicología colectiva

Acabamos de ver “El discurso del rey” (llevamos cierto retraso con la cartelera), y me he acordado de una señora inglesa que conocí en un viaje a Egipto, para mí el primero y único, y para ella el enésimo: tenía tantos años que las primeras veces que estuvo allí el país todavía era protectorado británico. Me encanta recoger historias de la gente mayor, y me he acordado de ella porque entonces le pregunté por el fiestón de mayo de 1945: dijo que el día de la victoria fue uno de los más alegres de su vida.

Venimos al mundo vacíos de conocimiento y experiencias: sólo hardware e instinto. Si permaneciésemos aislados no llegaríamos muy lejos… el 99% quizá incapaces de inventar la silla o el botijo, pero afortunadamente poco a poco se va instalando en nosotros el software que nos aupa sobre hombros de gigantes: primero el lenguaje (maravilloso invento que hace que el conocimiento no muera con cada individuo), luego la cultura, los “memes”: ese acervo de mil caras que se transmite de una generación a otra en paralelo a los genes, según describe Richard Dawkins en El Gen Egoísta.
Y al mismo tiempo que adquirimos toda esa cultura común a nuestra sociedad, nos impregnamos también con los sentimientos y el estado de ánimo colectivos, cambiantes con cada generación: la autoconfianza que te podía dar ser ciudadano británico en 1900, o norteamericano en 1990, la ilusión de los españoles en 1978, o de italianos y alemanes en el s XIX, recién creadas sus naciones. Es estupendo que las personas compartan una alegría común a todos ellos (y ojalá sucediera más a menudo sobrepasando el ámbito de un país). Quizá el momento de comunión del que haya participado más gente sea el de ver a Armstrong pisar la luna en Julio de 1969, salvo para algún que otro soviético, imagino que aquello fue un chute de optimismo universal.
Por el contrario, aquel día de 1939 en que Jorge VI dió su discurso supuso una congoja terrible para tantos ciudadanos que tuvieron la sospecha o la certeza de que la guerra acabaría segando la vida de alguien querido, y quizá sometiendo a su país. Hoy vivimos un momento no tan dramático como aquél, pero también bastante negativo. El pesimismo es el factor común de las noticias, es toda una puñeta bastante molesta que espero haya pasado cuando mi hija empiece a ser consciente… ojalá en unos años hayamos mejorado la situación socioeconómica entre todos, y así los que vienen detrás tengan algo que agradecernos, y no sólo reproches por haber dejado el planeta hecho una mierda.

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2 pensamientos en “Psicología colectiva

  1. Acabo de saber que en su tesis doctoral (La responsabilidad de las multitudes) Manuel Azaña trató precisamente la psicología de las masas, aunque centrándose en su comportamiento, más que en su estado de optimismo/pesimismo.

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