Gira il mondo, gira

Como en aquellos libros de “elige tu propia aventura”, ¿qué historia prefieres poder contar allá por 2030?…quizá acabe siendo una mezcla de ambas:
 
“Cumplía 12 años y era una chica curiosa y reflexiva, le gustaba hablar con los mayores, y le soprendía que cuando sus padres eran como ella no hubiera ni internet ni teléfonos móviles, pero no sólo eso, lo demás le parecían también historias de otro mundo. Cuando escuchaba a sus padres contar pequeñas cosas de su vida de hace no muchos años, era como si le hablasen de otro planeta: 
…que si se podía fumar en aviones y autobuses, que si al nacer su madre la baja por paternidad fue de solo tres días, tras los cuales su abuela se quedó sola en casa con la recién nacida y con la que se le venía encima… y además la jornada de él tenía hora de entrada pero no de salida, así que muchos días llegaba cuando ellas ya habían cenado. Una casa media costaba el sueldo entero de diez años de trabajo, así que los préstamos se tardaban en devolver a veces hasta 35 años. Yendo aún más atrás en el tiempo, le dicen que antes no estar casado y vivir en pareja, ser homosexual o haberse divorciado suponía un estigma que cerraba muchas puertas. Increíble también que su abuela necesitase un consentimiento por escrito de su marido para poder abrir una cuenta en el banco y para poder hacer una compra a plazo, o que sus bisabuelos los de la ciudad empezaran a trabajar a los 13 años en una fábrica, y que los del campo aún antes ya sacaran al ganado, acongojados por los lobos. Pero todo eso no era nada en comparación con el drama de los miles que morían entonces en otras partes del mundo debido a malas cosechas, a guerras y enfermedades. Sin duda era reconfortante estar en el presente, donde nada de aquello ocurría ya.”
“Cumplía 12 años y era una chica curiosa y reflexiva, le gustaba hablar con los mayores, y le soprendía que cuando sus padres eran como ella no hubiera ni internet ni teléfonos móviles, pero no sólo eso, lo demás le parecían también historias de otro mundo. Cuando escuchaba a sus padres contar pequeñas cosas de su vida de hace no muchos años, era como si le hablasen de otro planeta:
…que si llegada cierta edad el estado te daba una pensión vitalicia, por si a lo largo de tus años de trabajo no habías podido ahorrar. También podías disfrutar de un pequeño sueldo si te quedabas sin empleo, al menos durante dos años, y, en cualquier caso, si la empresa te despedía sin motivos estaba obligada a indemnizarte. Todas las familias tenían uno y hasta dos coches en propiedad, y la comida era asequible para la mayoría. Aún quedaban animales fantásticos: elefantes, ballenas, y en España osos y una especie de pequeños tigres llamados linces. Ir al médico no te costaba nada (en fin, sí: algo de paciencia), y las universidades “buenas” eran las públicas. Sus abuelos además aseguraban que antes España no era un desierto de piedra, hormigón y arena, que llovía mucho más y se podía ver algún árbol al sur de Picos de Europa. Ella no lo había conocido de primera mano, y sin embargo echaba de menos aquel mundo.”

http://www.youtube.com/watch?v=_0Tu-XD_9Po&feature=youtube_gdata_player

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Clasismo

Hace bastantes meses, a raíz del cambio de gobierno, empecé a redactar una entrada que no llegué a completar. Estuve tratando de aclarar cuál es el “conjunto intersección” de las carteras ministeriales de una serie de países significativos (no comprendía que tras 30 años de democracia aún no hayamos encontrado la fórmula de la gobernabilidad, y que los ministerios se fusionen, aparezcan y desaparezcan con esta frecuencia). Llegué a la conclusión de que en base a unos 8 bloques ministeriales estables en el tiempo se logran abarcar satisfactoriamente las competencias del estado:
BLOQUE 1: JUSTICIA E INTERIOR
BLOQUE 2: ASUNTOS EXTERIORES, DEFENSA
BLOQUE 3: ECONOMÍA Y HACIENDA
BLOQUE 4: OBRAS PÚBLICAS, ENERGÍA, INDUSTRIA, COMUNICACIÓN
BLOQUE 6: MEDIOAMBIENTE, AGRICULTURA Y PESCA
BLOQUE 6: SALUD Y ASUNTOS SOCIALES
BLOQUE 7: EDUCACIÓN Y CULTURA
BLOQUE 8: VARIOPINTOS… en función de actividades clave del país, en España Turismo, en Arabia “Peregrinación” (verídico), o el desapararecido Mº del Azúcar en Cuba :-)Esto, como todo, es discutible, pero a lo que iba: además de con las curiosidades graciosas del octavo bloque, en este paseo por las páginas web de distintos gobiernos me encontré con lo siguiente:

Sí, me llamó mucho la atención que la página oficial de Chile (http://www.gob.cl/ministros/), está adornada con reseñas biográficas de sus ministros que rozan (a mi parecer) la más rancia (y ridícula) tradición de titulitis que se da en aquellos sitios en los que el tuerto es el rey. ¿Qué importancia puede tener dónde haya cursado alguien su educación secundaria/generalista?, ¿es que acaso es algo que marca-ya desde los 12 años-la trayectoria profesional de una persona?.
Evidentemente en un país con una justa homogeneidad en su sistema educativo la respuesta es no, sin embargo, cuanto más se deja éste en manos privadas y confesionales, la divergencia con los sistemas más justos de educación pública y laíca de alta calidad (Francia, Alemania, Escandinavia) esta segregación llega a ser sangrante.
Los jóvenes chilenos no protestan (sólo) por la precariedad en sus trabajos, o por un difícil acceso a la vivienda… piden ante todo que se alcance la igualdad de oportunidades a través de la mejora de su sistema educativo, lo que me parece un ejercicio de responsabilidad admirable. Ojalá lo vean cumplido, para que dentro de unos años dé igual si fuiste a un instituto privado, caro y elitista, o a una universidad pública, moderna, y de calidad reconocida.
De España (masificación en las aulas, desconexión del profesorado con el ejercicio real de la profesión, cribas que no aportan enseñanza, y enseñanzas que no dan bagaje útil, sistemas obsoletos en las clases prácticas, escasa investigación y nula aplicación de programas informáticos, proliferación de universidades, titulitis patria por un lado, y por otro todo lo contrario: devaluación del título por exceso de oferta/falta de planificación en la creación de universidades) hablaremos otro día.

Por qué no necesito la religión

¿Cuál es es sentido de la vida?
Si me preguntas si existe una razón, un objetivo que mueva o motive nuestra existencia y la de la sociedad podría responderte desde la más pura y fría racionalidad (¿acaso no es éso lo que se espera de un ingeniero-robot?) describiendo la organización del conjunto y nuestro sitió en él… en definitva, la respuesta de una abeja tratando de alcanzar a comprender cómo funciona la colmena. Así, por ejemplo, las misiones de cada pieza serían:
  • Individuo productor-consumidor: especializarte y ser útil al Sistema, como premio verás tus necesidades cubiertas (donde hay premio hay castigo, si es que al despiadado Sistema no le resultas útil).
  • Empresa: identificar una necesidad y cubrirla, o mejor aún, crear una necesidad nueva y hacerla imprescindible. Perseguir el beneficio, optimizando los modos de producción: tener ideas e invertir en ellas en busca de la eterna renovación.  
  • Gobierno: escuchar el clamor del pueblo, tenerlo satisfecho y lograr su bienestar, porque si no, entre los frustrados los mejores te montarán un 15M, y los peores un Utoya. Que realmente impere la justicia es la mejor receta; otra opción es llegar a tenerlos adormecidos mediante panes et circenses.
Este es, simplificado, el ABC del “Sistema” tal y como está montado (no lo defiendo, sólo lo describo), con sus cosas buenas y malas. Nacerás, te educarás y encajarás en alguno de estos roles durante un tiempo. Luego te retirararás y finalmente desaparecerás, procurando mientras tanto haber colmado tu vida a tu manera… y todo segirá igual sin tí.

Pero seguramente esta respuesta no te valga, es un razonamiento demasiado prosáico. Si me preguntas con inquietud humanista por un sentido más profundo “…en definitiva ¿para qué todo?”, te respondería que para nada: en la naturaleza no hay un motivo o un prediseño para los sistemas complejos. El universo, la naturaleza, y la maquinaria social, nuestro gran hormiguero, evolucionan en realidad por sí solos. Hayek defendía el surgimiento expontáneo mediante prueba y error de sistemas tan compejos como el lenguaje, los ecosistemas naturales o nuestro propio sistema social, para defender que la no intervención del Estado es la mejor alternativa, yo sin embargo estoy en desacuerdo, creo que la panificación e intervención directa puede acortar los largos plazos asociados a estos procesos de ordenación del caos, y puede además paliar el sufrimiento asociado a la selección darwinista.

La humanidad navega montada en esta pequeña roca a empujones de progreso y tropezones de regresión. Los mejores productos de su avance son ciertos individuos, máximos exponentes de culturas fantásticas. Cuando éramos unos 250 millones de entre ellos salió un Pitágoras, un Confucio; de entre 300 millones surgió Arquímedes. Cuando éramos 350 millones tuvimos un Vitrubio, un Virgilio, o más adelante un Marco Aurelio, y muchos más cuyo legado ha sido borrado por los años oscuros. De una masa de 500 millones salieron Miguel Ángel y Leonardo, de 700 millones Leibnitz, Vivaldi o Newton, de 1.000 millones Beethoven, Goya, Gauss, etc., y así hasta nuestros días.

Todos ellos, de Marie Curie a Lady Gaga, son cumbres en la cordillera de nuestra historia y quizá dan el sentido subjetivo que buscas a la existencia de la humanidad, aunque repito, no debemos ser antropocéntricos… no somos el centro de nada… ni el asombro de un hipotético espectador externo que nos mira desde los cielos (salvo en el caso de Lady Gaga, capaz de dejar boquiabierto al más pintado). De existir este observador imparcial, seguramente la minúscula ordenación de materia en una célula eucariota, junto con todas sus posibilidades de especialización, le parecerán algo tan prodigioso como nuestra propia sociedad, porque este hecho biológico minúsculo es también asombroso comparado por ejemplo con la vasta simpleza de un sol en funcionamiento.

Este escepticismo, que puede parecer dar una visión desilusionada de la Vida, descrita como un hecho sin finalidad (¿un sinsentido?), no es ni mucho menos señal de algo así: si pasamos de hablar del pasado, presente y futuro de la Humanidad, a tratar sobre la existencia de cada individuo, en el agnosticismo, en el ateísmo humanista, puede haber tanto amor por la existencia como en cualquier religión vivida con pasión. Y ello sin necesidad de justificar que somos importantes para algo o alguien superior. Disfrutar de los mejores momentos, reconocerlos y valorarlos (nos los regalan nuestra gente, la familia, nuestros hijos), conocer nuevos lugares, cielos distintos, todo esto no es menos pleno por no esperar nada más allá de la muerte, sino que seguramente puede ser incluso más intenso por la consciencia de que los días, los minutos están contados, y por tanto han de aprovecharse al máximo.
Conviene recordarlo para que, quienes se apiadan de nosotros, los ateos, creyéndose mejores, no encuentren motivo de compasión, ahora que vienen a mi ciudad a exaltarse en eufórica comunidad. Por tanto, señores del JMJ, soy inmune a su proselitismo: les agradecería mucho que me dejasen en paz.