Outsourcing

A tenor del número especial que El País dedicaba al Outsorucing el pasado domingo 31/10/2010, y más en concreto al artículo de Fernando Barciela “Empresas en los huesos”, (para el que no he encontrado el link, una pena), se me ocurre el siguiente extremo:

“He externalizado la paternidad, como lo oyes: el outsourcing es lo último, y no me refiero a que haya delegado mis labores como padre en un tercero, eso está muy visto: quiero decir que he decidido tener unos hijos en renting.
No sé cómo no había caído en la cuenta antes: en lugar de pasar por todo el proceso embarazo-parto-lactancia, hemos contratado una parejita ya de cuatro años-la edad más graciosa-y así mi mujer y yo disfrutamos de todas las ventajas y evitamos los inconvenientes y obligaciones asociados a unos hijos convencionales. El contrato se adapta perfectamente a nuestros horarios: los recogemos en el concesionario a eso de las 8, mi mujer juega con ellos y los baña mientras yo preparo la cena, luego jugamos un rato y por último-el mejor momento del día-les leemos un cuento antes de acostarlos; por la mañana la empresa propietaria los recogerá justo antes de que nos vayamos a trabajar. Por supuesto si un día no estamos de humor, avisando con tiempo no nos cobran el renting, y hacemos de nuevo vida de novios. El sistema es perfecto desde todos los puntos de vista: el transporte por ejemplo, si nos vamos de vacaciones no es preciso viajar con todo el equipaje y complementos de una pareja de niños, ni parar cada dos horas: alquilamos unos peques locales en el destino. Absolutamente recomendable.
Si la fórmula se extiende el sistema en su conjunto ganará en eficiencia, el mismo número de niños pueden satisfacer las necesidades afectivas de muchas parejas de padres, pues mientras nosotros estamos trabajando otros padres pueden subcontratar a la misma pareja de niños que nosotros recogeremos a las ocho, sólo es cuestión de coordinar horarios y agendas: pura gestión economicista de los recursos.
Ahora estoy deseando que lancen nuevos productos innovadores, para externalizar por ejemplo mi felicidad y mi conciencia”.